¿Qué es y qué significa para el internauta Big Data?

Vivimos una era en la que el verdadero poder está en la información. Esto ha sido así desde tiempos inmemoriales, desde que el hombre conquistó el fuego, pasando por las estrategias militares y el espionaje, hasta la actualidad, donde el uso masificado del cloud computing y el social media permite a las empresas segmentar la publicidad siguiendo criterios obtenidos por un medio tierra de nadie entre la moralidad y la legislación.

Eso es el Big Data. Todo lo que hacemos en internet queda registrado en diferentes servicios, incluso lo que hacemos en nuestra vida por el simple hecho de llevar un dispositivo móvil con nosotros conectado a una línea de teléfono y/o 3G. Todos esos datos se almacenan (dónde has estado, a quién has llamado, qué has comprado con tu tarjeta, qué habitos tienes, qué páginas visitas, …) en enormes bases de datos, que son luego procesadas por auténticas factorias de información.

Cuando instalamos o creamos un usuario en un servicio, aceptamos la política de privacidad, normalmente sin leerla, y en verdad aceptamos que se procese toda información que sea relevante para la empresa o empresas que están detrás de ello (y en muchos casos permitimos que se acabe vendiendo a terceros).

Esta situación no es nueva. De hecho se lleva haciendo desde el nacimiento del marketing y la publicidad, incluso en la fase preinicial a una entrevista de trabajo, pero es ahora, debido al impulso tecnológico, cuando la ingente canitidad de información personal es tratada más efectivamente, buscando un sector de la población que en verdad esté interesado en ir a tal evento, en comprar tal producto, en estar informado sobre tal suceso.

Estamos ante un punto de inflexión a tener en cuenta. Por una parte, son buenas noticias. Si el uso de dicha información se enfoca a segmentar de forma positiva el target de cara a una publicidad con mejor retorno, no hay preocupación alguna. Twitter nos muestra aquellas noticias que cree (después de analizar nuestros hábitos) que más nos interesa. El buscador de Google aprende de nosotros, mostrándonos primero aquellas entradas que más nos pueden interesar. Big Data está aquí para optimizar el beneficio de las empresas, y evitar el spam en los consumidores ofreciéndoles información que en verdad sea lo que buscan.

Pero hay un lado oscuro, y que es el que me preocupa.

Toda esa información puede ser usada para el control del consumidor. Un ejemplo de monopolio informativo lo tenemos en la obra de 1984 (Enlace de afiliado) de George Orwell (sino la habéis leído, os la recomiendo). Un Gran Hermano que lo controla todo, sediento de toda los datos personales que en esta ficción se obtienen por el visionado obligatorio de una televisión-grabadora que analiza todos tus actos, incluso mientras duermes. Hablamos de un mundo extremista, pero que poco a poco cobra más realidad.

¿Y si estos datos que Big Data obtiene de mí acaban siendo usados con fines autoritaristas? ¿Y si no quiero que se vulnere mi privacidad? ¿Tengo elección, o estoy abocado a un control exahustivo por terceros esperando que su cometido sea de buena voluntad?

Existen diferentes frentes, unos en favor y otros en contra. Hace poco Facebook se vio obligada legalmente a desactivar su servicio de reconocimiento facial ya que lo impuso sin pedir permiso a algunos usuarios europeos. Esto le ha llevado a extremar las precauciones, y parece que últimamente está pidiendo permiso para todo (algo que es de agradecer). Por otra parte, Do Not Track, movimiento que cuenta con el apoyo principal de Mozilla, Microsoft y Google, prentende ofrecer la potestad de elección de qué se hace con sus datos al navegante con una pestaña opcional en sus navegadores (algo de lo que ya han presentado queja formal precisamente las asociaciones de publicidad ¿En algún momento nos han pedido permiso para utilizar nuestros datos?). Y es que ahí está el negocio. Todo se paga, ya sea mediante dinero o información (que se transforma en dinero por la venta de la misma a terceros).

Un avance tecnológico que abre diferentes vías para crear un futuro más personalizado, o un futuro donde la libertad brille por su ausencia.

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