Que tiemble el mundo, que viene Amazon (la realidad tecnológica actual)

La llegada de los smartphones para mi ha supuesto, como rasgo más significativo, la recuperación de todo ese tiempo dedicado a la lectura delante del ordenador de varios blogs que seguía, así como la pelea diaria por coger el periódico o periódicos de turno frente a la entrada del metro. Desde que tengo uno de estos terminales, me basta con entrar en mi cuenta de Google con el gReader, y desde ahí tengo acceso a toda la información que preciso, de forma rápida, esquemática y actualizada, y sin tener que ir a buscarla personalmente.

Además, reconozco que soy de esos que apuntan todo aquello que le resulta interesante en un bloc de notas, en este caso digital, para su futuro estudio, y quien sabe, desarrollo en este blog. El caso es que la rutina diaria, y el actual modo de vida (del que depende en buena parte de la parienta), deja por lo general poco tiempo para profundizar en aquellos temas, que pasan a quedar casi como libros en una estantería esperando ser abiertos y criando polvo.

Es por ello que veo oportuno recuperar uno de estos clásicos, y el porqué de hablar hoy de Amazon.

Vivimos en una era de grandes compañías tecnológicas. Con algunas salvedades, podríamos decir que el mundo tecnológico está dominado por Microsoft, Apple, Google, Facebook, Oracle, Samsung y si eso Yahoo, HTC, Twitter y pocos más.

Cada día, las noticias nos acribillan a juicios estúpidos sobre patentes entre los grandes, a novedades y nuevas propuestas de éstos, y en fin, a todo lo que podríamos considerar actualidad.

Microsoft parece volver a despegar después de varias décadas durmiendo, y con la experiencia y potencial que algunos recordamos. Por su parte, Apple está en lo más alto, y mira con ojos recelosos a Google y sus empresas de hardware, que quieren quitarle parte del pastel. Detrás de todos ellos está Oracle y su ingente portafolio de patentes y software de primera necesidad. Y todo ello en un mundo social dominado por Facebook, que busca como Twitter demostrar que vale lo que dicen (o decían) sus acciones.

Es por tanto un mundo cruel, donde los grandes se comen a los pequeños, y donde hay poca cabida a mantenerse o evolucionar sino se innova. Y aquí es donde aparece Amazon, una empresa que bien podría ser la eterna secundona, pero que por su modus operandi empieza a plantarle frente a los grandes en todos y cada uno de sus sectores.

Y es que Amazon ha conseguido lo que ningún otro ha hecho, y es crear una infraestructura propia ajena al control del bucador de Google, de los perfiles de Facebook, de las patentes de Oracle y compatible con todo el software existente. La gente que visita Amazon, lo hace para comprar, no para navegar, por lo que su base de datos es mucho más valiosa que lo que podría llegar a desear el resto de sus competidores.

Recordemos que todo gira entorno al dinero. En un modelo actual como es el de la publicidad no invasiva, los anunciantes esperan que las vistas de sus anuncios lleguen a un sector de los visitantes que estén dispuestos a comprar, ya que sino no tiene sentido pagar las astronómicas cifras por anunciarse en estas herramientas, y es aquí donde Amazon gana de canteo. Google o Facebook, empresas que depende este tipo de negocio, ven como poco a poco disminuye su potencial, al especializarse el visitante y acceder directamente al contenido y no al anuncio.

De hecho la empresa analizadora de tráfico y tendencias en Internet ComsCore ha cifrado en un 73% el aumento de las búsquedas de este tipo en Amazon durante el pasado año.

Amazon suministra su web, pero también aplicaciones en diferentes so y terminales, con el fin de que las búsquedas se hagan directamente en sus herramientas y no en terceros, y claro está, hablando de una empresa con millones de usuarios, esto repercute sobremanera en la competencia.

Y a esto hay que sumársele su entrada en el mundo del hardware, con productos como el Kindle Fire (en su momento la propuesta mejor en calidad/precio, y que en breves sacará otra oleada al mercado), que ya ni dependen de terminales de otras compañías, con aplicaciones propias y un universo de herramientas que tarifican directamente a Amazon.

Por todo ello no querría perder de vista a esta empresa, que ha demostrado encontrar negocio ajeno al control de los gigantes tecnológicos, y que podría darnos más de una sorpresa en un futuro.