Apuntes sobre el posible hard-fork de Bitcoin: estabilidad vs centralización

bitcoin hard fork

Sigo con mucho interés toda la discusión que hay alrededor de esa plausible ruptura del Bitcoin, que se enfrentará a primeros de Agosto a uno de esos momentos cumbres que redefiniran el futuro de la criptomoneda.

El escenario que se plantea es como mínimo incierto, lo que ha hecho que estas últimas semanas su precio se haya desplomado desde los más de 3.000 dólares que costaba a mediados de Junio a los escasos 2.000 de estos días.

¿Cuál es la razón?

Para ello tenemos que hablar de varios puntos que afectan por igual a prácticamente todas las criptomonedas.

Entendiendo el valor de una criptomoneda

En Enero del 2014 impartí una charla en la Universidad Complutense de Madrid sobre comercio electrónico cuyas diapositivas puede consultar por aquí, y en la que hacía un repaso muy superficial a cómo ha ido paulatinamente evolucionando el principio de comercio hasta nuestros días.

En ella, hablaba del auge de las monedas digitales (tarjetas) y de las virtuales (criptomonedas), explicando que la principal diferencia radicaba en que mientras las primeras eran una mera extrapolación de la moneda física, sujeta, por ende, a un valor asociado a un bien específico (oro, plata…), en las segundas tal asociación no se producía habida cuenta de que el valor de una criptomoneda depende del gasto que conlleva el mantenimiento y la gestión del propio sistema que permite hacer transacciones.

Es decir, el valor de una moneda como Bitcoin depende exclusivamente del valor que se le da al hecho de necesitar recursos (hardware, electricidad…) destinados a mantener el sistema de transacciones de la plataforma, que como bien sabe, no depende tampoco de un banco central, sino de una suerte de descentralización virtual (cualquiera puede, si tiene los recursos suficientes, volverse una parte de todo ese sistema).

Ahí entran en juego los mineros de criptomonedas. Personas, y cada vez más compañías, cuyo negocio se basa en destinar recursos (hardware, electricidad…) en servir de soporte físico a la moneda. Puesto que el Bitcoin, como muchas otras criptomonedas, tiene un límite de “efectivo” dictado por una serie de ecuaciones (a sabiendas que todo producto digital suele tener un coste de replicación nulo, a diferencia de la creación de un duplicado físico, que sí conlleva un coste, es necesario incluir estos límites para favorecer la especulación positiva de una moneda virtual), conforme más pasa el tiempo menos beneficio obtienen los mineros, cerrando el círculo entre aquellas organizaciones con mayores recursos (menos competidores).

Para colmo, la explosión que sufrió el Bitcoin estos últimos años ha hecho que, de facto, se vuelva la criptomoneda por antonomasia del mundo digital. Hasta el punto que gobiernos como el chino se están planteando dotarle de un valor sujeto al mercado, lo que daría por tanto más estabilidad al Bitcoin, y también, previsiblemente, menos independencia.

Y esto hace que cada vez haya más transferencias, lo que significa una mayor carga de recursos para los mineros, pese a que cada vez les sale más caro realizar la minería.

¿Qué alternativas hay sobre la mesa?

Entra en juego Bitcoin Unlimited… y el politiqueo

Quizás en lo que todos están de acuerdo es que Bitcoin necesita encontrar un camino para bypasear ese límite de 1MB por transacción que tienen los bloques. En su día este límite se creó para evitar el spam, pero lo cierto es que con el volumen de transacciones actuales que tiene la red de Bitcoin es muy normal que una transacción tenga que esperar varios bloques hasta que le toca el turno. Esta lista de espera va regida por orden cronológico, y por la propina o fee que deja cada emisor. A mayor propina, más posibilidad de que nuestra transferencia salga antes.

Como el volumen de transacciones es tan alto, lo que antes podían llegar a ser propinas de uno o dos céntimos actualmente ha pasado a estar en el orden de uno o dos dólares.

Y sabedores de este problema, la comunidad de Bitcoin se ha separado entre aquellos que apoyan una u otra de las siguientes alternativas:

  • Bitcoin Core: Es, a fin de cuentas, lo que tenemos a día de hoy, con Segregated Witness (más conocido como SegWit), un añadido que ya está siendo implementado en versiones beta, y principal motivo de la crisis que viviremos en Agosto. El propósito de Segregated Witness (EN), propuesto por Pieter Wuille, es el de añadir todas las firmas de transacción en un espacio distinto al que en sus inicios se había destinado (el Merkle Tree del componente Coinbase de la transacción). Gracias a este procedimiento el tamaño de la transacción se reduce, lo que permitiría añadir más transacciones en cada bloque. Esto tiene sus ventajas, entre las que destaca el apartado de seguridad. Un ataque bastante habitual es el llamado “Maleabilidad de la transacción”, por la que un tercero puede usurpar la identidad de una transacción con un ID registrado (que sea válido) pero diferente al original. Como parte del sistema solo verifica el identificador, es posible llegar a apoderarse de transacciones, y al utilizar un espacio distinto, SegWit evita que se produzcan este tipo de ataques. Además, hablamos de que cada transacción ocupa menos espacio, ergo hace más rápido el sistema, y abre la veda a que terceros encuentren maneras ingeniosas de trabajar con la cadena de bloques (mayor libertad para desarrollos de terceros, gestionar en diferentes niveles transacciones de primer orden, y transacciones pequeñas…). Es, por cierto, la propuesta más apoyada por la comunidad.
  • Bitcoin Classic: Básicamente la idea detrás de los que apoyan esta alternativa pasa por fijar el límite de peso de 1MB a 2MBs. Doble de espacio, ergo, doble de transacciones, que se apoyaría además con parte de las propuestas de SegWit. Es quizás la que menos apoyo tiene a día de hoy, pero durante unos meses parecía ser la alternativa clara a Core. Hablamos de modificar el funcionamiento de bitcoin, y por ende, sería necesario hacer un hard-fork en etapas, que daría como resultado dos monedas distintas (la antigua, y la nueva), para que luego el mercado decidiese si sigue apostando por ambas o solo por una.
  • Bitcoin Unlimited: Aquí está la guinda del pastel. Lo que propone Unlimited es modificar también el tamaño destinado en los bloques pero de forma dinámica, de manera que sea la propia comunidad la que vaya decidiendo su límite conforme vean necesario aumentarlo. Al igual que ocurre con Classic, hablamos de un hard-fork, con todo lo que ello conlleva. Y su principal ventaja es que en efecto la escalabilidad del Bitcoin se ve asegurada. Con Core o Classic estamos parcheando para aguantar unos años más, pero si de verdad Bitcoin acaba por ser una moneda de uso mayoritario, tarde o temprano habría que buscar alternativas para volver a parchear el asunto. Con Unlimited el propio sistema ya estaría preparado para que, consecutivamente el tamaño de los bloques se fuera aumentando según demanda. Es de facto la propuesta que más apoyo tiene de los grandes lobbies de la minería, habida cuenta de que les dotará de mayor control (menos competencia, más centralización).

Para que SegWit sea el sistema por defecto de Bitcoin, necesita que al menos el 95% por de los bloques minados de la red apuesten por esta infraestructura para Noviembre (hay en la mesa un acuerdo llamado SegWit2x que incluye esto junto con el aumento de tamaño de los bloques a 2MB). Y para ello, en Agosto debería entrar en vigor SegWit.

Todo parecía apuntar a que en efecto este iba a ser el camino a seguir hasta que varios grupos de minería de bitcoins chinos se han postulado como defensores de Unlimited. China representa el 70% de poder de procesamiento total de la red de Bitcoin, por lo que de estar en lo cierto y que en efecto la mayoría de estos grupos apostaran por Unlimited, no solo Bitcoin Core no seguiría adelante, sino que habría una bifurcación (un hard-fork) inminente. Tan inminente como que dentro de un par de semanas podríamos pasar de tener una sola moneda de Bitcoin (BTC) a dos (BTC y BTU), como ocurriera ya en el 2016 con Etherium, que pasó a Ethereum Classic (ETC) y Ethereum (ETH).

Cuando algo así ocurre es normal que haya inestabilidad. Más que nada porque al menos a priori nadie sabe cuál de las dos será la mayoritaria. Inclusive si una de ellas acabará por desaparecer (si hay cada vez menos transacciones, habrá cada vez menos mineros y desarrolladores interesados en ella, ergo menos infraestructura y menos innovación).

De ahí que el precio del Bitcoin haya bajado tanto estas últimas semanas (algunos están sacando su dinero en espera de ver qué pasa), y de ahí que en líneas generales, y quitando quizás Litecoin, ahora mismo sea un mal momento para invertir en criptomonedas (la incertidumbre sobre qué pasará con la criptomoneda mayoritaria está afectando con mayor o menor fuerza al resto de criptomonedas).

En todo caso, y dejando de lado el tema del politiqueo de la industria (ES), me parece muy interesante ver cómo, llegados a un punto, un proyecto de semejante éxito, gestionado por el colectivo, tiene que llegar a la conclusión de que o bien se sigue parcheando, o bien se rompe con lo que había anteriormente y se empieza casi de cero con un sistema ya totalmente escalable.

No hay medias tintas.

Seguir tal cual estábamos a día de hoy es aceptar que habrá que ir metiendo parche tras parche conforme más madure el uso del bitcoin, y quizás a sabiendas que esto crea incertidumbre y frena su evolución.

Por la otra parte, decidir realizar un hard-fork supone a corto plazo una verdadera prueba del futuro de la moneda (el resto de criptomonedas estarán al quite demostrando músculo y presumiblemente ganando nuevos adeptos), pero a medio/largo plazo asegura que la base sea lo suficientemente robusta independientemente del volumen de transacciones que pueda simultanearse en el sistema (ergo, robustez).

Y si me lo pregunta, es difícil saber a ciencia cierta qué ocurrirá. En el caso de Ethereum las dos monedas han cohabitado sin mayores dramas, y de hecho han experimentado una subida considerable estos últimos meses, estando actualmente, y aún con el desplome asociado a la incertidumbre del Bitcoin, a cerca del 2000% de su valor original.

¿Pasará lo mismo con el Bitcoin? ¿Será el empujón que necesitaba Ethereum o Litecoin para liderar el mercado?