En el 2013 estuve inmerso en un proyecto personal que tenía como objetivo crear una plataforma de gestión propia de datos personales. En sendos artículos (por aquí el primero, por aquí el segundo) explicaba con pelos y señales la idea, y que partía del hecho de que Internet se había vuelto desde hacía unos años un entorno profundamente nocivo para la privacidad del usuario.

En nuestra actualidad la realidad no se aleja demasiado. Realmente pagamos con datos por servicios digitales sin tener ni tan siquiera el conocimiento del valor de los mismos.

Mi propuesta pasaba por crear una suerte de estandarización vía navegador que permitiera al usuario crear perfiles de datos personales y cederlos o negarlos dependiendo del servicio que quisiera acceder a ellos. Un permiso que era modificable en el tiempo, de manera que el día de mañana podíamos editar dichos perfiles para mostrar más o menos información, actualizar o eliminar campos, y los servicios que tuvieran acceso a dicho perfil pasarían entonces únicamente a acceder a dicha información actualizada.

Lo presenté en varias compañías, y como explicaría más adelante, la mayoría me lo echó para atrás «ya que no había negocio detrás de ello».

Estos últimos años, sin embargo, veo movimientos en favor de implementar algo como lo que en su día propuse. Lo está haciendo Telefónica con la Cuarta Plataforma, que al menos en síntesis no deja de ser una herramienta que Europa está obligando a crear a las grandes tecnológicas para que sea el usuario quien pueda coger sus datos e irse a donde quiera con ellos.

Y estos días conocíamos que Tim Berners-Lee, uno de los padres fundadores de Internet, presentaba Solid, que no deja de ser el n-ésimo intento de crear una Internet descentralizada, pero que de nuevo añade el control de perfiles (pods los llama) de usuario.

«Piensa en Solid POD como si fuese tu propio sitio web privado, excepto que tus datos interactúan con todas tus aplicaciones, lo que significa que tiene su propia API personal que siempre te acompaña. Cuando publicas comentarios o vídeos en línea, tus amigos pueden verlos con la aplicación que deseen, como un visor de álbum o un feed social. Son tus datos, y se pueden configurar de cualquier forma»

El usuario por tanto tiene el control de toda la información suya expuesta en esta red, y puede ceder o denegar acceso a la misma al resto de aplicaciones que utilizan su API.

De esta manera se centraliza el control, pero de cara al usuario, no a proveedor del servicio, lo que en la práctica vuelve a la red más descentralizada.

Sobra decir que ya hay documentación disponible (EN), e incluso la opción de comprar un pod (EN). Y que como todos los proyectos de Internet descentralizado será un fracaso a no ser que de verdad haya interés real en sumarse al carro.

Cosa que me da que no va a ocurrir tampoco con Solid. Pese a que la propuesta, recalco, es sumamente interesante. Pese a que esa red protegería mucho más eficazmente los derechos del usuario frente a la hegemónica WWW. Y pese a que el negocio sigue siendo posible. 

Lo único que ¿por qué apostar por algo así cuando el entorno actual ya no es necesario que el usuario esté dentro de la ecuación?

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