telegram cibercrimen

Juan Manuel Torrico, periodista en formación de la UCM, me escribía hace unas semanas para que le respondiera a una serie de dudas que tiene de cara a preparar su TFG sobre Telegram y la industria del cibercrimen.

Un tema realmente apasionante, ya que a día de hoy buena parte de lo que históricamente llamábamos la Darkweb… se ha trasladado a Telegram.

Una aplicación de mensajería que, con la excusa de proteger la privacidad de sus usuarios, hacía hasta hace poco caso omiso a prácticamente cualquier petición oficial de eliminación de contenido o exposición de datos.

Juan Manuel me pasó una serie de preguntas, que por supuesto respondí.

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Te dejo por aquí mis respuestas:

¿Qué características presenta Telegram para que sea una aplicación atractiva para la ciberdelincuencia?

Telegram tiene varias particularidades que, bien utilizadas, pueden ser muy útiles… o convertirse en un caldo de cultivo para actividades ilícitas.

La principal es que permite un alto grado de anonimato: no necesitas verificar tu identidad como en WhatsApp o vincularte a una agenda de contactos.

A eso le sumas la posibilidad de crear canales o grupos con decenas de miles de miembros, y lo tienes todo para montar marketplaces ilegales, redes de estafas, o servicios de ciberdelincuencia como si fuera Wallapop.

Además, el sistema de “canales ocultos” y los bots automatizados permiten escalar operaciones criminales con muy poco control real.

Por último, y es algo de lo que los profesionales de la seguridad nos hemos quejado en no pocas ocasiones, la empresa, que se escuda en tener la sede legal en un paraíso fiscal y proteger el anonimato de sus usuarios, prácticamente hacía caso omiso de cualquier petición de eliminación de contenido o cesión de datos, aunque esta viniera de fuerzas y cuerpos de seguridad de países democráticos.

De ahí todo el jaleo que se montó no hace mucho con la decisión de un juez de bloquearla en España… y que duró apenas un fin de semana.

Y de ahí también viene la detención de Parel Durov, su fundador, no hace tanto en Francia, que parece que ha servido para que, al menos, la plataforma colabore en casos oficiales.

¿Qué se puede hacer por vía legal ante la situación de sufrir una ciberestafa? ¿Consideras que la legislación española o europea vigente condena firmemente a los ciberdelincuentes?

Lo primero: denunciar.

Parece obvio, pero muchas víctimas no lo hacen por vergüenza o desconocimiento.

Segundo, recopilar todas las pruebas posibles (capturas, mensajes, IDs, etc.).

¿Sirve de mucho? Depende. Si el ciberdelincuente está en España o Europa, las probabilidades de actuación son mayores.

Pero si está en países donde la legislación es más laxa o directamente no hay colaboración internacional (como puede ser Rusia), el proceso se complica mucho.

Y sobre la legislación… en papel, la europea es bastante sólida, pero el problema es de ejecución: falta especialización en los juzgados, y los procesos judiciales suelen ser lentos y poco adaptados al entorno digital.

En España tenemos muy buen cuerpo de Policía y Guardia Civil especializados… pero les faltan muchísimos recursos para dar un servicio en tiempo y forma, lo que hace que los procesos tarden en obtener resultados.

En las características de Telegram, se encuentra el anonimato, ¿cómo influye el anonimato en la proliferación de contenidos ilícitos en plataformas de mensajería? ¿Y cómo influye en la denuncia de una ciberestafa?

El anonimato es un arma de doble filo.

  • Desde el punto de vista de la privacidad, es una bendición.
  • Desde el de la ciberseguridad, es una pesadilla.

Permite que un delincuente opere desde la sombra, abra un canal, lo cierre a los días y vuelva a abrir otro con otro nombre. Y esto, para quien ha sido víctima de una estafa, dificulta enormemente poder identificar y denunciar con pruebas. En muchos casos, ni siquiera puedes saber con certeza quién está detrás, desde dónde opera o cuál es su identidad real.

Pero, y aquí quiero dejar las cosas claras. La privacidad que ofrece Telegram no se debe a su propio sistema de cifrado (que, por cierto, cuenta con cifrado de punto a punto únicamente presente en los chats cifrados, no en cualquier chat que se abra), sino en que por definición la empresa no comparte información con terceros, FFCCSS incluidos.

Quiero decir con esto que el día de mañana, Parel Durov le puede cambiar de idea y todos esos mensajes que has enviado por su red de mensajería quedar expuestos o bajo el control del mejor postor.

Es decir, que es una privacidad basada puramente en la confianza de que la empresa que está detrás siga interesada en no traficar con esta información… o cumplir regulaciones como la DSA europea.

No hay tecnología por detrás de Telegram que evite técnicamente que esto ocurra.

¿Cuáles son los desafíos que enfrentan las autoridades para rastrear ciberdelincuentes en entornos cifrados y descentralizados? ¿Hasta dónde es capaz de llegar la ley?

El principal problema es técnico y legal.

Por un lado, muchas de estas plataformas no están obligadas a colaborar si no tienen sede en la UE o no responden ante requerimientos judiciales.

Por otro, incluso cuando hay colaboración, el cifrado punto a punto, las VPN, los servidores onion, etc., hacen que sea muy difícil seguir el rastro.

¿Hasta dónde puede llegar la ley? Hasta donde llega su jurisdicción, básicamente.

Si el ciberdelincuente se mueve con inteligencia y está fuera del ámbito europeo, el margen de actuación real es mínimo salvo que haya cooperación internacional muy específica. Cosa que sí ocurre con otros países democráticos, pero no con todo el mundo.

Si tuvieras que elegir estrategias educativas para concienciar a los usuarios sobre los riesgos de Telegram, ¿cuáles serían para ti más eficaces?

Yo combinaría tres enfoques:

  1. Casos reales contados de forma cercana, para que la gente empatice y entienda que esto le puede pasar a cualquiera.
  2. Formación práctica, no técnica: cómo detectar un canal sospechoso, cómo configurar la privacidad, cómo denunciar un contenido.
  3. Campañas continuadas en redes, donde está la audiencia, especialmente la más joven. No basta con soltar un PDF o dar una charla en un instituto: hay que estar presentes en TikTok, en Reels, en Twitch, hablando su idioma y en sus plataformas.

De hecho, intento hacerlo así como mi podcast y con los artículos que publico en mi web y redes sociales.

¿Consideras que los medios generalistas que no están especializados en ciberseguridad informan y forman correctamente al lector sobre los ciberriesgos?

Con excepciones, no.

Suelen ir tarde, explican mal y tienden al sensacionalismo.

Hablan de “hackers” como si fueran todos malos, o dan voz a fuentes sin formación técnica.

Se centran más en el morbo del delito que en explicar cómo protegerse o qué implicaciones tiene. Por eso desde medios especializados o desde perfiles como el mío intentamos cubrir ese hueco, aportando contexto real y soluciones prácticas.

¿Cómo pueden las empresas proteger su imagen ante posibles suplantaciones o ataques en plataformas de mensajería?

Lo primero es tener monitorización activa: si no sabes que te están suplantando, no puedes actuar.

Luego, establecer un protocolo de respuesta rápido, incluyendo la denuncia a la plataforma, comunicación con clientes y, si hace falta, acción legal.

Y lo más importante: educar a su comunidad. Si tus clientes saben que solo respondes desde ciertos canales o cuentas oficiales, es más difícil que caigan en la trampa.

¿Sabías que es posible eliminar tu huella digital de Internet?

Datos personales expuestos sin consentimiento, comentarios difamatorios sobre tí o tu empresa, fotos o vídeos subidos por terceros donde apareces… En Eliminamos Contenido te ayudamos a borrar esa información dañina que hay en Internet de forma rápida y sencilla.

Si una empresa sufre un ciberataque o suplantación en Telegram, ¿qué es lo que debe hacer?

  1. Documentarlo todo.
  2. Denunciar ante la policía.
  3. Intentar reportar el canal a Telegram (aunque no siempre responden rápido).
  4. Comunicarlo públicamente para evitar daños mayores.
  5. Evaluar posibles daños reputacionales y, si es necesario, trabajar con expertos en reputación digital para contener la crisis.

A futuro, ¿consideras que la labor de consultor digital será más importante? ¿Por qué motivos?

Sin duda.

Cada vez más decisiones estratégicas, reputacionales y legales pasan por lo digital.

Las empresas (y también los profesionales) necesitan a alguien que no solo entienda de tecnología, sino que pueda anticipar riesgos, blindar activos intangibles y aprovechar las oportunidades del entorno digital sin que se les vuelva en contra.

Y ahí entra la figura del consultor digital, que actúa como puente entre la tecnología y el negocio.

Además, es algo que difícilmente una IA va a poder realizar, así que, para bien y para mal, los que nos dedicamos a esto vamos a tener que seguir trabajando el resto de nuestras vidas :D.

¿Qué se puede esperar en el futuro de la ciberdelincuencia en Telegram? ¿Cómo anticipas que evolucionarán las políticas de privacidad y seguridad en las apps de mensajería?

Telegram va a seguir siendo un entorno atractivo para los delincuentes mientras no haya una regulación más clara y una presión legal real.

El susto que se llevó Durov hace unos meses con su detención podría haber surgido efecto, y parece que desde entonces hay algo más de cooperación con las autoridades.

A corto plazo, eso sí, veremos más automatización del delito (bots de phishing, estafas masivas, IA para engaños más creíbles) y una mayor profesionalización.

Y respecto a las políticas de seguridad, las apps van a tener que encontrar un equilibrio entre privacidad y colaboración con las autoridades.

La tendencia es hacia más cifrado y descentralización, pero eso también implica más responsabilidad para el usuario. La clave estará en la educación digital y en una legislación que entienda cómo funciona este ecosistema, sin caer ni en el control absoluto ni en la impunidad.