La figura del reloj en tiempos de wearables inteligentes

smartwatch

Lo comentábamos el otro día en el grupo privado de Telegram: Llevo ya tiempo con ganas de dar el paso de pulsera cuantificadora a reloj.

Y el problema que me encuentro es que no veo en el mercado nada que se me acerque a la idea de lo que para un servidor debería ser un reloj hoy en día.

En el momento de escribir estas palabras he vuelto a utilizar la Huawei Band 2 Pro, a falta de que me llegue de una vez la Xiaomi Mi Band 3 con NFC (la pulsera de la Mi Band 2 se me ha ido aflojando, y antes de perderla, y antes de comprar otra pulsera nueva, he preferido cambiar de dispositivo) que pedí precisamente para comprobar si el NFC tiene sentido fuera de China (Xiaomi no se pronuncia al respecto, y me da que aunque lo tenga, será incompatible (al menos por ahora) con el resto de formas de pago que tenemos por Europa y América).

Si no, no tendría sentido que por estos lares no hubiera llegado ya (lo que se vende por aquí es la versión sin NFC). En cuanto me llegue lo pruebo y prepararé review, como siempre.

El caso es que, como decía, el otro día un mecenas hablaba por el grupo del smartwatch low cost que tenía Xiaomi, y aunque por precio (creo recordar que eran unos 60 euros) y prestaciones más o menos me podía cuadrar, le sigo encontrando los mismos peros que al resto de productos contra los que compite:

  • Batería: Es el principal obstáculo en estos dispositivos. La Huawei Band 2 Pro la cargo más o menos cada semana/semana y media. La Xiaomi Mi Band 2 ronda el mes de uso, y la Mi Band 3, a falta de probarla con más calma (ya he utilizado una temporada la versión sin NFC), tiene una autonomía estimada de tres semanas. Con un smartwatch típico estaríamos hablando de un día, día y medio. Ergo, otro producto más que cargar a diario, y por ahí ya no paso. Descontando casos específicos que apuestan por pantallas de tinta electrónica o apaños a medio camino entre autonomía e inteligencia y que aseguran por tanto una duración mínima de alrededor de una semana. Que para lo que estamos hoy en día acostumbrados es hasta decente, pero si lo comparamos con los relojes Casio (ES) de toda la vida (varios AÑOS de autonomía), es hasta insultante.
  • Prestaciones: Aquí hay para todos los gustos. En mi caso me conformaría con un smartwatch que además de darme la hora (llámame loco, pero me gustaría que siguiera sirviendo para esto), pudiera como mínimo ser lo suficientemente autónomo como para poder escuchar música y podcast sin tener que llevar el smartphone conmigo, conectándole por bluetooth unos cascos. Que si tengo que con anterioridad descargarle vía WiFi el podcast o permite hacerlo mediante una micro-SIM, no me importa. Que sea capaz de sincronizarse o no con mi aplicación del móvil, menos todavía. El caso es que tiene que tener una aplicación dedicada a ello, capaz de guardar en el almacenamiento propio del dispositivo canciones y podcasts. Además de ser capaz de avisarme y mostrarme quién me está llamando si está conectado al móvil (no pido ni tan siquiera que funcione de forma autónoma), pudiendo aunque sea coger la llamada, y por supuesto que sea capaz de monitorizar datos deportivos (esto ya lo incluyen prácticamente todos). El resto de notificaciones sinceramente me dan igual. Ya hace tiempo, cuando le di al tema smartwatch, había decidido quitarlas del reloj, y de hecho desde entonces en todos los wearables las tengo desactivadas.
  • El diseño: El tercer talón de Aquiles. Las pulseras pasan bastante desapercibidas, y ahí por razones puramente culturales, estamos todos de acuerdo en que una pantalla rectangular encaja sin problemas. Pero en relojes sigo sin verlo. Y ojo que he probado algunos como el Pebble y tengo que reconocer que al final te acabas adaptando, pero como ya expliqué en su día, un reloj debería ser ante todo un producto tecnológico invisible. Algo estéticamente correcto, que no llame la atención más que lo suficiente. Y esas pantallas ligeramente rectangulares que se han impuesto por usabilidad (es cierto que para consultar notificaciones y apps se hace más adecuado) siguen sin encajarme.

En esas estoy, y quería escribir esta entrada precisamente para saber tu opinión.

¿Qué alternativas tengo?

Hoy en día hay que reconocer que el Watch de Apple es, de lejos, el mejor smartwatch (que no reloj, ojo) del mercado. Casi hasta me atrevería a decir, como ya comenté en su día, que es el producto más “barato” que tiene la californiana si atenemos a su calidad/prestaciones.

Pero claro, para utilizarlo hay que tener un iPhone, y eso ya me jode bastante más, máxime siendo consciente que los precios desde hace unos tres años han ido paulatinamente incrementándose porque sí (si quieres utilizar productos de Apple, vas a tener que comprar un iPhone, y vamos a asegurarnos que pagues por ello).

Me consta que Xiaomi tiene una versión más pro de su reloj enfocado a deportistas que lo mismo (me falta ver bien sus prestaciones) puede que me encaje.

Y cada vez me interesa más ver lo que están empezando a hacer las firmas de relojes de toda la vida incluyéndoles algo de inteligencia. Casio tiene varios, y ya en gama media/alta la cosa se pone la mar de interesante (eso sí, a precio de producto de lujo, como era de esperar).

En fin, que quería dejar esto escrito por aquí.

¿Alguien en la sala que me pueda recomendar algún producto que reúna todo lo que pido?

¿O es que pido demasiado? Que también podría ser.

A este paso me veo volviendo al reloj “tonto” de siempre. O a lo sumo a uno que cuantifique a nivel deportivo, pero cuya batería dure tranquilamente meses o años…

¡Que tiempos aquellos, oye! ¡Qué lejos se nos han quedado!