RemixOS: Experiencia aceptable a los mandos de un SO móvil en escritorio

Remix OS

¿Cuántas palabras le he dedicado ya al mundo de la convergencia escritorio/móvil? Solo por estos lares, alrededor de 40 artículos, que se dice pronto.

Es un tema que me importa, y mucho, habida cuenta de que un servidor sigue teniendo la insana costumbre de rodearse de cuantos más sistemas operativos distintos mejor, con todas las incompatibilidades y problemas que ello ocasiona en el día a día.

Llámelo síndrome del culo inquieto, llámelo deformación profesional, lo cierto es que como ya comenté en alguna que otra ocasión, a diario pasan por mi manos como mínimo Android, iOS, Windows10, OS X y previsiblemente Ubuntu (sea en escritorio, sea en móviles).

La convergencia parece el mantra de la industria. Ese quiero y no puedo que llevamos años esperando, y que recientemente se ha materializado de diversas formas:

  • Microsoft: La más avanzada de todas, con ese Windows 10 y sus aplicaciones universales. No, no es el mismo sistema operativo. Son dos, pero a efectos prácticos, como si fuera uno, ya que todas aquellas apps desarrolladas siguiendo los patrones de las apps universales, son compatibles entre móvil y escritorio. Y es más, para alguien que tiene un laptop convergente, la experiencia de Windows10 se acerca a la idealización que teníamos en su día de cómo tendríamos que interaccionar entre diferentes plataformas.
  • Canonical: La que parecía tenerlo más avanzado, y que lamentablemente, en estos últimos meses parece haber perdido fuelle. Ubuntu OS era la promesa de una verdadera convergencia, que quizás veamos materializada (por fin) en el próximo MWC. Como Insider de Canonical, tengo el privilegio de ir con ellos al evento de Barcelona, así que le traeré noticias frescas al respecto.
  • Apple: No hay convergencia. Al menos no como la entiende el resto de la industria. A Apple le gusta ir de por libre (cosa que por otro lado, no le suele ir mal), y apunta a diferentes SO con diferentes experiencias. Ese último paso de trasladar la experiencia móvil al pseudo-escritorio es, bajo mi humilde opinión, un despropósito. Pero un despropósito sano, necesario para materializar el principal handicap que tienen estos nuevos paradigmas, y que pasa por la apuesta que haga la comunidad de desarrolladores, y los esfuerzos en pos de universalizar la interacción según el dispositivo en el que estén (cosa que en iOS sigue estando muy verde).
  • Google: Más de lo mismo. Los de Mountain View apostaron en su día por la convergencia en cuanto a diseño, sin unir desarrollos. También es verdad que parten con una ligera ventaja (dominan el mundo móvil, y hasta cierto punto, el escritorio, al ser sus servicios web prácticamente un must del mundo occidental). Mucho se ha hablado sobre esa hipotética unión de Android con ChromeOS, pero por el momento, mucho ruido y pocas nueces.

Así, en medio de esta alocada carrera por ser el primero y el mejor, mi apuesta parecía clara.

Para el uso que le doy yo a la tecnología, si había convergencia, tendría que venir de la mano de la experiencia en escritorio. Muy a lo Windows10, vamos.

Y por otro lado, entendía que aunque seguramente para usted también sea así, ni usted, ni un servidor representamos el grueso de una sociedad que ha nacido, ha crecido y/o ha vivido más cercana al mundo móvil que al de escritorio.

Que para alguien como mi madre, el PC sigue quedándole grande, y en cambio, el smartphone y la tablet no. Que tanto para las nuevas como para las viejas generaciones, parece que usar un ratón sigue siendo más complicado que hacerlo con el dedo.

Es precisamente esta necesidad, que recalco, corresponde al grueso de la sociedad, la que me ha llevado a plantearme si proyectos como Remix OS o Phoenix OS (quizás le dedique un artículo dentro de poco) serán el futuro de la industria tecnológica.

No por lo que hay ahora mismo (ya le adelanto que más bien poco), sino por lo que podría desencadenar dentro de varios años.

Dedico el artículo, por tanto, a la instalación y experiencia, con sus pros y sus contras, que me he encontrado al probar Remix OS, un sistema operativo heredado de Android.

Empecemos.

RemixOS Atajos

Instalación y primeros problemas

Remix OS es una distribución que parte del trabajo que ya había en Android-x86 (EN) por trasladar la experiencia Android al escritorio.

¿Qué hay entonces de nuevo? Precisamente el desarrollo de una experiencia que en efecto sea de escritorio, y no un port simple del móvil a procesadores x86. Lo que quiere decir que lo que se encontrará en Remix OS es un escritorio al uso, con su botón de “inicio”, con atajos de teclado, con la gestión de ventanas y carpetas, con una barra de notificaciones, con su propio explorador de archivos, con accesos directos desde el escritorio. Una experiencia Windows, para que nos entendamos.

Disclaimer: Hay que considerar que Remix OS es un proyecto en alpha, lo que quiere decir que no es que tenga algunos fallitos, no… Va a encontrar muchos, muchísimos, si se plantea probarlo.

¿La ventaja? Que tanto lo podemos hacer vía máquina virtual (por aquí (ES) explican el proceso, que requiere desactivar la compatibilidad del ratón para no cargarse la compatibilidad que le han metido los desarrolladores), como con arranque dual (por favor, aunque haya tutoriales de cómo hacerlo (EN), recuerde que es una alpha y quiérase un poco más :)) como vía arranque USB, la elección más recomendada, que pasaré a explicar a continuación:

  • Un USB con al menos 8GBs de almacenamiento: Recomiendan que sea USB3.0, pero tengo constancia de que también funciona con USB2.0. Eso sí, irá un poco más lento. En mi caso, he utilizado un USB3.0 de 16GB que tenía por casa.
  • Bajarse la ISO: De la página oficial (EN), para no encontrarnos sorpresas. Y aquí el primer problema. Si usted está utilizando un Windows antiguo con BIOS, descargue la opción Legacy. En caso contrario (Windows8, Windows8.1, Windows10,..), la EFI. Yo lo hice al revés, presuponiendo que la retrocompatibilidad me iba a permitir utilizarlo, y después de pelarme casi una hora, tocando hasta ficheros del ISO (EN), acabé por probar la segunda opción, que funcionó a la primera :).
  • Instalarla en el USB: El propio paquete viene con un instalador (el .exe) que nos pide que seleccionemos la ISO y le digamos en qué dispositivo cargarla. Es un paso que lleva poco más de un minuto.
  • Reiniciar el ordenador y asegurarse que tenemos activo el arranque vía USB: Por defecto puede que esté desactivado (es una medida de seguridad), o que a la hora de priorizar, UEFI o BIOS den mayor prioridad al disco duro. Nada que no se pueda cambiar desde UEFI o BIOS (depende de cada dispositivo, pero normalmente se puede entrar en la configuración de arranque con la tecla ESC o con F9, F10 o F12 al arrancar del sistema).

Si todo está correcto, empezarán a salir líneas de comandos y pronto le preguntará si quiere iniciar Remix OS como guest o de forma persistente en el USB.

Mi elección primera fue la de forma persistente. Craso error.

Después de esperar unos 5-10 minutos a que prepara el USB para almacenar toda la información de la sesión, y poder entrar por primera vez al sistema, éste me lanzaba errores cada dos por tres, llegando a reiniciarse en varias ocasiones él solo.

Es una alpha, recuerde.

Por contra, la versión visitante (todo lo que hagas se pierde en el momento en el que cierras sesión) me ha ido como la seda.

GAPPS RemixOS

Una vez dentro, y después de las configuraciones de primer uso habituales (idioma, WIFI y aceptar políticas de privacidad), llegamos al escritorio, y el primer paso seguramente sea la instalación de las Google Apps, para tener Google Play y poder instalar otras apps.

Para ello, basta con irse a esta página y descargar la versión de GAPPS creada para la  Samsung Galaxy Tab S (ES). Le damos a instalar, nos pedirá que aceptemos instalar aplicaciones no firmadas, y listo.

También tenemos la opción de rootear Remix OS con esta app (EN). En mi caso, ni lo he hecho, pero es tan sencillo como de nuevo instalar una app de fuera del market.

RemixOS boton derecho

Una convergencia muy bien lograda, pero…

Pasado el mal trago inicial, la cosa mejora, y de qué manera.

La primera impresión es que estamos ante un Linux que se ha inspirado mucho en Windows10.

Que si botón de inicio (que por cierto, se abre también desde el botón de ventanita del teclado) que nos abre un menú inferior con las aplicaciones instaladas, atajos del teclado (al menos todos los clásicos, como Cntrl+C, Cntrl+V, así como los caracteres especiales, como los de subir y bajar el brillo o el volumen, Capturar Pantalla,…), un gestor de tareas que se abre desde el atajo habitual (Alt+Tab), y un gestor de archivos desde un botón en la barra inferior, la propia barra, donde tendremos las aplicaciones abiertas, compatibilidad total con el ratón (botón derecho, botón izquierdo, doble pulsación, arrastrar,…), y en definitiva, todo aquello que le pediría alguien como un servidor a un SO móvil que quisiera ganar su puesto en el escritorio.

A nivel de interacción, la experiencia con el sistema operativo es una verdadera delicia, y lo digo en serio. Lo que no me explico es cómo una compañía es capaz de sacar un producto tan redondo en este sentido ahí donde los gigantes (que para colmo, son los creadores del bicho), no han llegado aún a conseguirlo.

RemixOS Apps

Me ha sorprendido, y para bien, la fluidez que demuestra tener Remix OS frente a la apertura de varias aplicaciones, que por cierto se abren en diferentes ventanas, y que suelen contar con opciones de maximizar, minimizar, cerrar. Otro añadido más de este fork de Android que permite trabajar en paralelo, aprovechando la potencia que normalmente tiene un dispositivo de escritorio, y sobre todo, las dimensiones de una pantalla de este tipo.

Es una verdadera pena que no se pueda tener varias ventanas abiertas de la misma aplicación, sobre todo cuando estás en una app como el navegador. Por supuesto, el navegador tiene opción de trabajar con distintas pestañas, pero eché de menos poder tener en paralelo abierto dos ventanas distintas. Algo, por otra parte, que se puede parchear instalando otro navegador…

Pero en líneas generales, cumple su cometido, y de buena manera. El sistema de gestión de archivos es muy, muy completo, prácticamente calcado al de OSX y Windows10, pudiendo hacer selección múltiple de archivos (bien sea arrastrando el ratón, bien sea con atajos de teclado) y enviarlos a otra carpeta, o al escritorio, tal y como haríamos en SO convencionales. Duplicar documentos, renombrarlos, eliminarlos (como se ve en la imagen, tenemos papelera de reciclaje),… No hay nada que se eche en falta.

Sin delays, simplicidad máxima, una experiencia calcada de entornos ya más que probados. No hace falta reinventar la rueda, sinceramente. Basta con aplicar ese conocimiento a los nuevos entornos.

RemixOS escritorio

Aquí vienen los peros

Ahora bien, si el SO demuestra un potencial enorme, y un mimo casi hasta enfermizo por el diseño y la buena usabilidad, la experiencia se trunca cuando el usuario se golpea directamente con el mundo de las aplicaciones para Android.

Sin ir más lejos, la propia Google Play no escala adecuadamente cuando minimizas la pantalla, y esta misma sensación la encontraremos en muchas otras apps.

La de Twitter oficial, por ejemplo, está diseñada para simplemente escalar conforme más grande la hacemos, tanto la interfaz como la letra, hasta volverse una aplicación que parece destinada a ser usada por una persona miope, o por un gigante que use la pantalla de escritorio como smartphone.

RemixOS redimension

No es un fallo de Remix OS. Diablos, si todo lo que han hecho, para ser una alpha, está genial.

El problema radica en que todavía no hay compromiso por parte de la Comunidad de desarrolladores de dedicarle el tiempo oportuno para comprender que la experiencia en un móvil no debe ser la misma que la experiencia en una tablet, y como vemos en este caso, tampoco en una pantalla de escritorio.

Tampoco encontraremos interoperatividad entre aplicaciones. Sin ir más lejos, me fue imposible compartir archivos a mi cuenta de Google Drive desde la versión web, puesto que, como buen sistema operativo basado en Android, el gestor de documentos y el navegador son dos apps distintas, y por tanto, no interoperables entre sí.

Se soluciona, hasta cierto punto, haciendo uso de las apps, que generalmente ofrecen algún gestor para compartir documentos. Pero son este tipo de situaciones las que te recuerdan que en efecto estás en un sistema encapsulado, desarrollado para entornos donde los recursos son una de las principales limitaciones.

RemixOS interoperatividad

Uno de los grandes handicaps que va a tener esta experiencia portada del mundo móvil, y que lamentablemente tiene poca solución.

Habría, así mismo, algunos problemillas extra, que achaco a la etapa de desarrollo temprana en la que estamos. El sistema está en inglés, en chino, o en japonés, pero solo admite una configuración de teclado inglesa o china (olvídate de tildes y eñes, por ejemplo), y hay algunas aplicaciones que no pueden redimensionarse, como le ocurre al lector de vídeo y al de audio (aunque sin duda deben prestarse a ello).

En todo caso, algo como Remix OS sí navega en la dirección adecuada, y sí podría tener cabida en esa futura convergencia que el grueso de la sociedad acabará demandando.

Un verdadero soplo de aire fresco, que me hace plantearme aún más las cosas.

Por ahora, me quedo sin riesgo a equivocarme con Windows10. Pero, ¿de aquí a unos años?

¿Cuando haya en el mercado un SO como Remix OS versión final, y sobre todo, una industria del desarrollo de apps que entienda la necesidad de generar diferentes experiencias según la diagonal de la pantalla?

¿Cuando las opciones de parametrización de las apps rivalicen con las de los programas de escritorio?

Hasta ahora, no había razón para hacerlo, ¿pero, y a partir de ahora?

 

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