Retrospectiva Editorial (III): ¿Mi papel es depositar solo la semilla?

Blogging

Más o menos por estas fechas, desde hace dos años (por aquí el primero, por aquí el segundo), me ha dado por pararme y pensar un poco hacia donde va esto del blog.

Es un momento que aprovecho para sincerarme, y por qué no, para lanzar preguntas al aire, con la esperanza de que usted me las responda, o que me haga otras nuevas, y que juntos lleguemos a una solución políticamente correcta.

Sobre la línea editorial

Mientras escribo esto, tengo solo en esta página 1.257 artículos escritos. Si a esto le uniera los artículos que durante este año he escrito en SocialBrains (ES) y en el CIGTR (EN), más alguna colaboración extra que puede consultar en la sección de Archivo de esta web, previsiblemente pasaré de los 2000.

Ha sido, sin lugar a dudas, un año muy prolífico, y no únicamente en cuanto a análisis tecnológicos escritos se refiere, sino también a la caña que durante unos meses le he metido al canal de Youtube (ES), y que espero recuperar más tarde que pronto.

Comentaba en el anterior artículo que por aquel entonces, había pasado de lanzar post abiertos de poca extensión a unos de extensión media, a medio camino entre el formato long-post y el “mero” boceto de ideas. Pues bien, este año he vuelto a caer en los artículos largos, y temo que esto siga en aumento.

Quizás sea porque lo callado que soy en persona lo pago con usted que me tiene quiere aguantar por escrito, pero es que rara es la vez que un artículo está bajando de las 1100 palabras.

Eso, día tras día (habitualmente un artículo de lunes a viernes, más quizás alguno extra algún sábado del mes) son muchas palabras. Y a eso habría que sumarle los dos artículos que envío a la comunidad cada semana, y si me apura hasta el resto que escribo en otros medios… En serio, debería mirarmelo, ¿no cree?

¿La razón? Soy quizás demasiado maniático como para dejar cabos sueltos. Al menos cabos que no me interesa dejar.

Si algo me gustaría que fuera sello de la casa, eso sería sin lugar a dudas ese afán por sobrecargar de enlaces útiles (espero) la lectura de cada artículo. Artículos que me gustaría sirvieran para hacerle de vez en cuando pensar, no para imponerle mi criterio, ni para dar por terminado el asunto.

Pese a la tendencia del sector, sigo creyendo firmemente que mi papel como analista de NT y Seguridad es plantar la semilla, y que el discurso siga con o sin mi presencia, en los comentarios de este blog o en la barra del bar, llevándome la contraria donde me lo merezca (y con un poco de suerte, haciéndomelo saber para que me coma la cabeza un poco más).

Que al menos en esta santa casa su opinión es tan importante como la mía. Y que tengo una comunidad que no me merezco, con incluso algún que otro troll respetuoso al que se le acaba cogiendo cariño :).

Sigo hablando de tecnología (por supuesto), y de seguridad (faltaría más), pero tengo la sospecha (y creo que bien fundada (ES)) que a la mayoría de ustedes les interesan bastante más los artículos no puramente tecnológicos. Aquellos en los que se me va la pinza y hablo de política, pero sobre todo, aquellos en los que parto de algo para llegar a otro punto muy distinto, alejado seguramente del discurso que esgrimen (muy acertadamente) la mayoría de medios tecnológicos.

Y disfruto como un niño haciéndolo, que conste, así que no dude que seguirá siendo una constante por estos lares.

Si a alguien le interesa únicamente estar al tanto de lo que se cuece en el sector, PabloYglesias no es su bitácora. Aquí se viene a debatir, a que al cerebro le salga humo. Aquí se habla de muchos temas (demasiados, como bien me recordaba Mireya) y espero que siga siendo así por mucho tiempo.

Sobre diseño y desarrollo

He reducido drásticamente mi dedicación semanal al diseño y desarrollo de esta página (bastante tengo con el de mis clientes…). A la programación, para que me entienda. Cada vez toco menos el código, y espero que eso siga así, pues significará que:

  1. He conseguido retener a la bestia.
  2. La página está tal y como quiero que esté.
  3. Le puedo dedicar ese tiempo a lo verdaderamente importante, que es el contenido.

Este último punto es decisivo. Partiendo de que creo que tengo un blog bastante optimizado, con un diseño como mínimo aceptable y una usabilidad que creo bastante decente para el entorno en el que nos movemos, prefiero dedicarle tiempo a que por ejemplo los artículos, aún cuando son tan largos como este, no sean un tostón infumable.

Formatear los párrafos y enriquecerlos con titulillos y demás elementos permiten que la página respire (y su cabeza también). Y algunos de ellos requieren código para que queden tal y como mi maquiavélica cabeza cree oportuno que estén.

¿Dónde sale a relucir mi vena developer? Pues en todas esas pequeñas cosas que en el día a día me asaltan y que acabo implementando. Tengo un Trello donde apunto todos los cambios (y créame si le digo que la lista ya tiene cientos de elementos), los que están por implementar y los que ya están hechos, por eso de saber qué demonios ha pasado cuando algo falla. De hecho, quizás sería interesante que lo transformara en un changelog accesible por los lectores. ¿Qué le parece?

La extensión de Chrome, la aplicación para Windows Phone (sí, sé que debo la de Android e iOS), la pugna que le tengo a los trackers y scripts de seguimiento, y la profesionalización de mi trabajo digital (incluido un cambio estructural solo visible en escritorio) son algunos de los proyectos “gordos” que me han mantenido (y siguen haciéndolo) apegado a los lenguajes de programación.

Por lo demás, quiero pensar que el día de mañana seré capaz de vivir una semanita entera sin tirar algunas líneas de código. A ver si lo consigo G.G.

Dichosa monetización…

El blog es sin lugar a dudas un elemento crítico de mi vida, que me roba no pocas horas, y del que como bien sabe, no arroja a priori apenas ingresos directos (o al menos no los suficientes como para vivir de ello (ni tan siquiera para malvivir)).

No es un tema que me preocupe, de hecho, y hasta lo agradezco. El saber que a final de mes tendré comida en el plato indistintamente de lo que haga por aquí es un alivio, ya que ello me ofrece de facto una libertad que de otra manera quizás no tendría.

Pero, ¡ay amigo!, que hay también intangibles con los que sí estoy monetizando (y de qué manera) el blog:

  • El primero, y más claro, es que gracias a él no estoy ingresado en un hospital psiquiátrico: Despotrico por aquí que da gusto. Libero espacio en la cabeza, y así duermo mejor por las noches, lo cual repercutirá positivamente en mi trabajo, en mi vida familiar y en mi estado como individuo dentro de la sociedad. Es algo que sigo haciendo como hobby, y quizás también como sustituto de vicios AÚN peores (no tengo claro que hay de uno y que hay de otro), por lo que solo por ello ya puedo considerar que ha merecido y sigue mereciendo la pena.
  • El segundo, es la obligación de estar al día con todo lo que se cuece en el sector: ¿Que lo haría igualmente? Pues es posible, pero sin duda no con tanta intensidad como lo estoy haciendo. Obligándome a escribir cada día sobre uno o varios temas, también me auto-obligo a labrar esa postura crítica que tan necesaria es para prosperar en sociedad. Observar cada elemento desde varios puntos, y luego luchar con mi fuero interior para llegar a un consenso que me permita opinar con conocimiento de causa sobre el tema a tratar. Bueno para el sector donde trabajo (obligatorio, diría), y también para mis relaciones sociales.
  • El tercero, es la posibilidad de haber conocido a muchas de todas estas personas que conformáis la Comunidad de Nuevas Tecnologías y Seguridad: Intento, como bien sabe, conoceros uno a uno, y responder a todo lo que me preguntáis, aunque reconozco que con el paso del tiempo empieza a ser una labor titánica. En apenas un año hemos llegado a ser más de 800 miembros (y lo que nos queda), reviviendo ese email marketing hacia donde nunca debió salir. Un canal bidireccional en el que expongo temas y descubro otros que ni siquiera me había planteado, acabando alguno de ellos materializado en la página. En serio, ¡sois los mejores!
  • Y para terminar, el cuarto correspondería a la oportunidad de haber tenido en mis manos algunas de las tecnologías de los próximos años, con viaje incluido en más de una ocasión: San Francisco con Microsoft o Londres con Canonical son claros ejemplos, pero hay muchos otros que también me han encantado, como esa pulsera de Xiaomi que sigo llevando conmigo, o las pruebas a las que he podido someter dispositivos que en mi vida pensé que iba a utilizar, como el iXpand de SanDisk.

Tenía pensado preparar este verano aquel temita de las donaciones que hemos debatido largo y tendido por la Comunidad, pero al final, con la mudanza y demás, ha sido imposible.

Quedará en stand by hasta que encuentre tiempo para hacerlo. Ya sabe que no me meto en jaleos si no puedo ofrecer lo mejor. Y en este caso, más que por el dinero (que usted y yo sabemos que va a ser más bien poco), me interesa como investigación, como PoC, así que seguramente un día de estos le sorprenda.

 

Y esto puedo contar por hoy. Como ve, más de 1600 palabras ya…

Le pediría que aprovechara el artículo para criticarme, para sugerirme cambios que ve oportunos, para hacerme llegar ideas de futuros artículos. Para todo lo que se le ocurra. Porque el objetivo de este post es precisamente empaparme con el feedback que me pueda dar.

Así que por aquí le espero. ¿Se anima?