switch usb

He sacado de debajo de la mesa el cableado para que lo puedas ver en la imagen

Los que lleváis tiempo por aquí ya sabréis que soy bastante maniático con el tema del cableado.

De hecho, con el último cambio de oficina grabé un vídeo en el que te explicaba cómo había montado todo, y una de las partes estaba dedicada específicamente al cableado.

De aquella distribución a la que tengo ahora han cambiado algunas cosas bastante sutiles, como fue el que, al final, he dejado las dos webcams conectadas (una la uso para grabar el podcast, y la otra para reuniones o como webcam de soporte en vídeos), el uso de dos bases de carga inalámbrica estratégicamente distribuidos por toda la sala (de los cuales ya te hablé también por aquí), y el tema del que quería hablarte hoy: Un switch USB.

Te lo explico todo en profundidad a continuación.

¡Empecemos!

uso switch usb

Cuando tienes dos dispositivos y necesitas usar los mismos periféricos

Pongámonos en situación.

La principal problemática que tenía es que actualmente, en el escritorio de Madrid, tengo conectados al monitor ultrapanorámico tanto el Mac como la Steam Deck.

Y para poder usar cada uno de ellos, necesitaba desenchufar un USB y conectarlo al otro dispositivo.

¿Un solo USB?

Un solo USB.

¿La razón?

Pues que ese USB, como ya te expliqué hace años, es un Hub USB de cuatro espacios, donde tengo habitualmente conectados el teclado, el ratón, el micrófono y la webcam principal.

Un Hub USB que viene con botonera… precisamente porque quiero físicamente poder asegurarme de que estos gadgets están solo conectados cuando de verdad se están utilizando.

¿Que por qué?

Pues, de nuevo, por algo que ya expliqué en su día.

Por PRIVACIDAD.

Por USABILIDAD.

Y también por HIGIENE LUMÍNICA.

Me explico.

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Por aquí tienes un listado de todo aquello que utilizo en mi día a día, con los enlaces directos a la página de producto en Amazon.

Hub USB con botoneras físicas como herramienta de privacidad, usabilidad e higiene lumínica

Fíjate si me en su día (llevo ya años con este) me gustó este modelo en particular, que he llegado a comprar dos: Tengo uno en mi despacho de Madrid, y otro en el de Asturias.

Todo por estos tres motivos que te explico a continuación:

Privacidad

Gracias a que, en este hub USB, puedes, por separado, decidir qué dispositivos están o no conectados, puedo saber a ciencia cierta de que aunque alguien consiguiese meterme un spyware en el ordenador, no podrían activar ni la webcam ni el micrófono.

La razón es que estos dos dispositivos, pese a que están siempre enchufados, solo reciben corriente cuando yo, proactivamente, activo el botón correspondiente.

Y por tanto, solo lo activo cuando voy a tener una reunión, doy una clase, o voy a grabar un vídeo, estando el resto de la jornada apagados.

La otra webcam, la que utilizo de secundaria, no necesita estar conectada ahí ya que en ese caso sí cuenta con un sistema físico de cierre: una tapa magnética que tengo siempre colocada, y que solo quito cuando voy a utilizar la cámara.

Descontando el hecho de que, además, en este modelo en particular siempre que la cámara está activa se enciende un pequeño led lateral de alerta.

No pasa, curiosamente, con mi webcam de grabación. Y puesto que además la tengo metida en el teleprompter, tampoco puedo o quiero estar tapándola y destapándola para cada uso.

Higiene lumínica

Además, y unido a esto, está el hecho de que tanto el teclado como el ratón que actualmente uso tienen leds.

Unos leds que he intentado que sean lo menos molestos posible (por ejemplo, los del teclado están siempre fijos en un blanco hueso que pasa bastante desapercibido), pero que, por razones obvias, quiero que estén apagados cuando no estoy utilizando el ordenador.

¿El problema?

Pues que no suelo apagar el ordenador. Más bien lo dejo en reposo.

Y claro: en reposo los dispositivos seguirían conectados y recibiendo corriente, ergo seguirían encendidos.

Incluso por las noches.

Así pues, gracias al hub USB, puedo apagarlos o encenderlos a decisión mía, sin tener que conectar o desconectar el cable.

Que de día igual no molesta tanto (recalco que no tengo leds muy llamativos), pero supone un consumo energético extra, y sobre todo por las noches sí podría molestar bastante.

Usabilidad

Queda un tercer uso de este hub USB, y este era, como te decía, la comodidad de que solo con desconectar este hub y conectarlo a la Steam Deck, o al portátil, podía hacer uso de los cuatro mismos periféricos.

Muchísimo más cómodo que tener que desconectar y conectar cada uno por separado.

Sin contar el hecho de que, sobre todo en dispositivos móviles, el número de puertos USB es cada vez más reducido. Por ejemplo, mi portátil tiene un total de 2 USBs (y el USB tipo C de carga), por lo que si necesitara conectar cuatro periféricos, o tiro de bluetooth para algunos, o necesito, sí o sí, un hub USB.

Pese a todo, seguía dependiendo de conectar y desconectar un cable.

Y esto en mi cabeza tenía margen de mejora.

Ahí entra el papel de un switch USB.

Switch USB

Esto es lo que veo en mi día a día de todo el cableado que hay por detrás

Switch USB para hacer el cambio entre dispositivos vía click

Un switch USB no es más que un hub USB que tiene dos o más entradas, en vez de solo una.

Gracias a ello, conectas todos los periféricos que quieras (la mayoría, por cierto, son de 3 o 4 USBs; no he encontrado ninguno de 5 o 6, que era mi idea principal por lo que pudiera pasar en el futuro), y por el otro lado conectas los dispositivos de entrada (en mi caso, el ordenador principal y el hub de consola donde puedo poner tanto la Steam Deck, como la Nintendo Switch).

El Switch USB trae un botón en su parte superior que te permite cambiar entre el modo 1 y el modo 2, de tal manera que con un simple click, puedes cambiar entre dispositivos de entrada.

Fácil, sencillo, para todos los públicos.

Este modelo en particular, por cierto, que era el más barato que me encontré en Amazon (ES), tiene una ventaja (a mi modo de ver) añadida, y es que además cuenta con la opción de conectarle mediante micro-USB a una toma de corriente de 5V.

Algo que en mi caso no es necesario, ojo, pero que puede servirte si por ejemplo tu objetivo es conectar en algún USB de salida un dispositivo que requiere un plus de vatios para funcionar.

A cambio, es cierto que ya a día de hoy hubiera agradecido que ese micro-USB fuera un USB tipo C, que además así hubiera servido a futuro para usarlo de quinto USB, sobre todo para dispositivos móviles.

Pero bueno, que no se puede pedir todo en la vida.

Es más, fíjate que he estado buscando switch USBs, y no he encontrado ninguno que tenga aunque sea una entrada/salida USB tipo C. Sí los hay con HDMIs, con lectores de tarjetas y hasta con cable de red. Pero de lo otro, nanai…

En fin.

Que tienes por aquí cómo ha quedado al final en el despacho, oculto como está debajo de ese segundo nivel que tiene mi mesa.

  • Si necesito cambiar de dispositivo, solo con apretar ese botón del switch lo hago sin tener que tirar el cable del hub de un nivel a otro de la mesa.
  • Y por las noches, o si me voy unas horas/días fuera de casa, simplemente desconecto mediante botón los periféricos que estuvieran conectados al hub, de manera que el despacho se queda por completo a oscuras.

Pese a que el ordenador siga encendido.

Ventajas de que el Mac M1 no haga nada de ruido, supongo.

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