Ryanización: apertura forzada de datos y el fin de la intermediación

economia colaborativa

La semana pasada se montó un jaleo bueno con el anuncio que tanto Google como Amazon estaban preparando una plataforma (cada uno la suya, quiero decir) para poner en contacto profesionales (habitualmente del sector servicios) con personas que tuvieran algún tipo de necesidad.

En el caso de Amazon, la noticia está confirmada (EN) y tiene todo el sentido del mundo. Entras en su tienda buscando a un fontanero, y en apenas 1 minuto sales con una cita agendada y los repuestos que el profesional va a necesitar. Todo bajo la garantía del gigante del comercio electrónico. Todo sin salir de sus murallas, y con la experiencia pulida hasta la saciedad de una compañía que nos conoce casi más que nuestra madre.

En el caso de Google, puras conjeturas (EN), más considerando que en su día se acercó a este mercado con Helpouts (EN, por cierto, cerrado recientemente), aunque en este caso lo que se ofrecía era el conocimiento y no la propia mano de obra (vídeotutoriales y streaming en directo para que el profesional te indicara cómo hacer las cosas). Pero no por ello fuera de contexto, sabedores que a los de Mountain View no les tiembla el pulso a la hora de meterse en mercados fronterizos, sobre todo si de paso pueden aprovechar el expertise robado del resto de servicios que ya están en ese mercado (es la ventaja que tiene ser la puerta de acceso a internet) y además atacamos directamente al negocio de la competencia.

Porque amigo mío, la principal ventaja de tener una plataforma de este estilo ya no es solo un modelo de negocio escalable y que prácticamente funciona solo (pones la plataforma y a partir de entonces te quedas entre el 10 y el 20% de todas las transacciones que se produzcan) sino la cantidad de información crítica que se puede obtener de su uso, tanto por profesionales (tipo de servicios que ofrecen ergo necesidades como profesional ergo posibles perfiles interesantes para revender en formato publicidad a empresas de B2B) como clientes (necesidades y problemáticas en el mundo físico ergo posibles necesidades de productos tangibles ergo posibles perfiles interesantes para revender en formato publicidad a empresas B2C). Todo esto sin olvidar que posiblemente Google o Amazon ya puedan solucionar algunas de esas necesidades derivadas con alguna de sus múltiples plataformas.

Estaba pensando en todo esto cuando me vino a la mente ese mantra recurrente del discurso de Jeff Bezos sobre si el objetivo de Amazon era acabar con todos los intermediarios (EN).

Medio lo han conseguido con los libros (básicamente ponen en contacto al autor con el cliente final) y cada vez más con la venta de productos físicos (principalmente en EEUU, donde pueden permitirse una distribución end to end real y muy pero que muy eficiente). Google anda tras ese objetivo en aquellos micro-nichos que habitualmente fagocita, bien sea comprando a la compañía que está detrás, bien sea apoderándose o asfixiando los márgenes del negocio, haciendo uso de su monopolio de las búsquedas hasta que no les queda más remedio que salirse.

Y entonces caí en la cuenta de que quizás (solo quizás), Amazon, o Google, o Facebook, se están volviendo en sí mismos el único intermediario. Y quizás (solo quizás), con su paulatino control de todos los mercados, y con el discurso de la economía colaborativa y la ruptura de barreras de entrada, lo que van a acabar consiguiendo es en efecto eliminar todos los intermediarios, inclusive al propio origen del producto.

Que cuando la cantidad de datos que tengan de los gustos, intereses y necesidades de cada uno de nosotros sea lo suficientemente completa, el mapa del tesoro ya se habrá desvelado, y entonces también prescindan de la molestia de esa economía colaborativa de la que tanto se hablaba.

Porque quizás entonces ya no tenga sentido que haya autores que escriban los libros para colgarlos en Amazon, sino simplemente producir bestsellers automáticos dirigidos a perfiles específicos basados en el conocimiento adquirido de la monitorización de ebooks a la que hemos estado sometidos todos estos años. Y quizás entonces tampoco se necesiten albañiles o fontaneros que usen su plataforma ya que les hemos cedido tanta información que todos esos trabajos los puede hacer un autómata enviado a tu hogar, incluso antes de que sepas que lo vas a necesitar.

Y pasaría entonces que aquello que muchos abanderamos como progreso se volvería nocivo para los intereses del resto de la sociedad, cuando estos gigantes ryanizaran sus plataformas, cobrando absolutamente por todo lo que antes estaba convenientemente intermediado (y por ende, auto-regulado).

¿Que quieres que te arreglemos la cocina? Tranquilo que te enviamos ahora al “profesional”, pero que sepas que si vives a más de 2 km del centro de distribución hay que incluirle el gasto de gasolina del transporte; que si requieres además que tenga un adaptador X se cobra aparte; que también, y por el módico precio de 1 euro/dólar, te incluimos un seguro, pero lo recomendable es que contrates alguno de los siguientes, ya que el anterior, aunque obligatorio, no te va a cubrir prácticamente nada; y que también tenemos la posibilidad de emitirte factura electrónica y automática, con unos costes añadidos de X euros/dólar.

Todo sin olvidar que de paso seguirán sacando provecho de los datos que gentilmente les seguiremos cediendo, y con la vista puesta en encontrar la manera de eliminarnos también de la ecuación a la primera de cambio (siempre y cuando puedan seguir cobrándonos, claro).

Donde antes había una intermediación odiosa, ya no hay intermediación, puesto que no hay nada en el medio. Solo unas corporaciones controlando sus fronteras, cediendo territorio en algún punto para hacerse mientras con otro que ha quedado desprotegido.

Y lo mismo entonces ni habrá sitio para los que quisimos en su día beneficiarnos del progreso tecnológico, ni para aquellos que en su momento fueron arrastrados a regañadientes por la presión del mercado. No habrá tierras alejadas del yugo de alguno de estos nuevos reinos, y por tanto, tampoco oportunidades.

Ni para los unos ni para los otros, oiga.