Hoy toca un programa algo más introspectivo, alejado de la tecnología.

Quería hablarte del sesgo de supervivencia, y cómo este afecta sobre todo a los que como un servidor, hemos decidido emprender profesionalmente (personalmente quiero pensar que lo hacemos todos en la vida :D).

Básicamente, el sesgo del superviviente, o de supervivencia, viene a decir que estamos diseñados biológicamente para sobrevivir. Esto, que resulta obvio (somos una especie animal, y como tal nuestro objetivo primordial es mantener la supervivencia, en primera instancia nuestra, y en segunda de la especie), se aplica a los negocios haciendo una transposición del significado de la supervivencia.

Un negocio, como la abstracción de tareas de cualquier emprendedor (es decir, un animal), lo que ansía es ante todo perdurar en el tiempo. Y para ello debe ser rentable.

Por este mismo motivo, lo primero que piensa cualquier persona que va a emprender un proyecto, es que su proyecto va a triunfar.

Y aquí empiezan los problemas.

Porque pese a que todos los estímulos externos nos dicen justo eso, los datos dicen justo lo contrario.

Emprender es una mierda…

Vuelvo a la frase/tópico de todos los emprendedores.

Emprender es una mierda.

Una mierda «así de grande», como dice Èlia.

Algunos, entre los que me siento afortunado de estar, llegamos al mundo del emprendimiento por pura vocación. Porque nos mola el riesgo y creemos que nuestro trabajo vale más que lo que probablemente podemos llegar a ganar trabajando por cuenta ajena.

Pero la realidad es que la mayoría de emprendedores llegan al trabajo por cuenta propia por pura necesidad.

Y no lo digo yo, ojo.

Lo dicen los datos del Observatorio del Emprendimiento de España, que publica cada año varios informes del Estado del Arte en materia de emprendimiento (ES/PDF) en nuestro país.

En su estudio del año pasado, se puede observar cómo una de las principales razones para emprender de los españoles no era ni marcar una diferencia en el mundo, ni generar riqueza, ni tan siquiera continuar un negocio familiar.

Con el 74% tanto de las mujeres como los hombres emprendedores encuestados, el principal motivo de emprender no era otro que el de ganarse la vida porque el trabajo escasea.

razones emprender

Para colmo, está más que demostrado que el abrir un negocio cuando ese negocio no es vocacional supone aceptar una tasa de mortalidad (cierre del negocio) mucho mayor. En torno al doble o el triple, según el estudio que analices.

El ecosistema informativo emprendedor no ayuda

A todo esto júntale que, de nuevo, y debido al ya citado sesgo del superviviente, lo que nos llega desde fuera es mayoritariamente casos de éxito.

De hecho, esta misma mañana, justo antes de ponerme a escribir el guión de este programa, leía la pieza que publicaban por El Español hablando de cómo una profesora de matemáticas había dejado su trabajo para dedicarse íntegramente a OnlyFans:

Cecilia Sopeña deja de ser profesora para trabajar en Onlyfans: «Gano en un día lo mismo que en un mes».

El Español (ES)

Como ya expliqué en su día, lo llamativo (y, por tanto, lo noticiable) son esos casos de éxito.

¿La realidad? Pues que la amplia mayoría de creadores de contenido, sea en OnlyFans, sea donde sean, no ganan prácticamente nada.

Que lo bonito, obviamente, es hablar de casos como ElRubius en Youtube, o Ibai con Twitch. De ese chef de prestigio internacional, o de aquel entrenador de fitness que digitalizó su negocio y ahora es millonario.

Pero tenemos que recordar que son una aguja en un pajar.

Algo a lo que, lamentablemente, nuestro cerebro no está preparado para asumir (nos quedamos con lo anecdótico antes que con lo rutinario, y somos muy malos analizando estadísticas).

Más aún si, como es mi caso, y el del resto de emprendedores, estamos viviendo (y, por tanto, viendo desde dentro) en ese mismo ecosistema.

Recordemos, por tanto, que:

  • El sesgo de supervivencia nos hace pensar que nuestro negocio sí va a triunfar donde otros han fracasado.
  • Y ese mismo sesgo empuja a la sociedad a quedarse con lo anecdótico (el éxito) y obviar la mediocridad.

Ahora junta todo esto en una batidora, y tienes el caldo de cultivo perfecto para países como España, donde el grueso del tejido empresarial está formado por micropymes y autónomos.

Los incentivos estatales ni están, ni se les espera

Por más que se llenen la boca los partidos de una u otra bandera asegurando que lanzarán iniciativas para favorecer la autoempleabilidad y el crecimiento de las empresas, la realidad es que en España se gobierna para dos estratos principales:

  1. Pensionistas.
  2. Funcionarios.

El primero porque es el demográfico adulto más amplio de la sociedad, y el que más potencial de crecimiento tiene a medio plazo (ventajas de haber nacido en uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo).

Y el segundo, porque es perfecto para maquillar resultados y decir que con el gobierno de X se ha logrado un histórico de nuevas contrataciones.

Total, las empresas públicas en Occidente (a diferencia, por cierto, de lo que ocurre en los países árabes) pueden ser permanentemente deficitarias. No necesitan generar beneficios, y si las cosas les van mal, tampoco van a cerrar nunca, ya que el gobierno puede en cualquier momento rescatarlas con fondos públicos.

España solo ha recuperado unos 6.000 millones de los 58.000 millones inyectados en el sector financiero.

El rescate bancario puso el epitafio de la España de la burbuja y abrió una nueva etapa económica.

El País (ES)

El problema de este tipo de políticas es que a nivel económico y social, no son sustentables.

El sector público (en Occidente, recordemos), no genera riqueza. Más bien todo lo contrario.

Y los pensionistas, por razones obvias, tampoco la pueden generar. Ya bastante han hecho…

¿Dónde se genera, entonces, riqueza?

Pues en el sector privado.

Uno que debe asumir no solo el riesgo esperable de cualquier emprendimiento, sino además el peso impositivo de los dos grandes estratos beneficiados por el Gobierno.

A los que les toca (nos toca) tirar del resto de la economía del país.

Pero antes de continuar, permíteme que te comparta esta gráfica:

suscriptores podcast

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Estos son los datos que me da Youtube, pero es que en el resto de plataformas de podcasting el porcentaje varía entre el 75% y el 90%.

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Venga, hazlo ahora mismo, que te espero.

….

¿Ya lo has hecho?

Pues venga, ¡continuemos!

Y pese a todo, algunos seguimos empeñados en emprender

Echas las presentaciones, pareciese que quiero con todo esto echarle un jarro de agua fría a aquel que me esté escuchando y tenga un proyecto entre manos, pero nada más lejos de la realidad.

Emprender es una mierda, sí. Pero si es lo que te pide el cuerpo, si eres consciente de dónde te metes, y sobre todo, si de verdad crees que puedes aportar valor, acaba compensando.

Es, y permíteme hacer el símil ahora que lo tengo reciente, como ser padre (o madre).

Es una mierda se mire por donde se mire. Que si las horas despiertos por la noche, que si dar teta, que si las múltiples concesiones sociales y temporales que toca hacer, que si los problemas que causa a nivel de pareja….

Pero joder, cuando ves a tu pequeña sonreírte, cuando alza esa manita diminuta para cogerte el mentón… no tienes la menor duda de que ha merecido la pena.

Pues eso mismo, pero con tu otro hijo. Ese proyecto profesional.

El mismo que te va a quitar mil y un horas de sueño. El mismo al que hay que echarle billetes y horas, días sí, día también. El mismo que te acompaña a todos los sitios, «vacaciones» y «bajas» incluidas.

No es un camino fácil, y quien te diga lo contrario, te está mintiendo.

A mi en estos últimos¿tres años? me han salido mágicamente centenares de canas. Justo el tiempo que llevo desde que pasé de ser autónomo a gestionar una SL, fíjate tú.

Pero hay días que te levantas y dices: Joder, ha merecido la pena.

Estoy donde quiero estar, ni más ni menos.

Y hoy me voy a comer el mundo.

Esa montaña rusa de emociones que ya definimos en un artículo pasado, y que es el pan nuestro de cada día a todos los que hemos decidido, sea forzosamente, sea por puro sadismo, seguir este camino.

Enhorabuena, por tanto, a los que os lo estéis planteando.

Y choca esos cinco si ya estás en ello.

Hoy no tengo preguntas que hacerte, por cierto.

Solo dejarte esta reflexión para que, en comentarios de este mismo programa, compartas con todos nosotros cómo te sientes siendo emprendedor, o qué te gustaría sacar adelante si te lo estás planteando.

Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL

enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor de presencia digital y reputación online.

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