La última reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobada estos días por PSOE, PP y Ciudadanos, busca precisamente esto.

En esa eterna lucha por la lacra de la piratería (que ya ha demostrado en más de una ocasión no causar ni tan siquiera pérdidas económicas a la industria (ES), y que de hecho bien utilizada es hasta un incentivo más para beneficio de la misma), era el movimiento esperable del lobby.

En todos estos últimos años los jueces sistemáticamente han dado la razón a esos «enemigos de la cultura». Esos déspotas que un buen día decidieron ofrecer un vehículo tecnológico para que obras que están acogidas a una regulación de derechos de autor arcaica puedan llegar al mayor número de personas. Y lo hacen porque la alternativa directamente pasaría por limitar el acceso a la información. Un derecho recogido en buena parte de las constituciones, por cierto.

Desde entonces, varios movimientos, ocultos bajo diferentes re-lecturas de la Ley Sinde-Wert, que acabó siendo considerada anticonstitucional por la propia Comisión Europea.

Ahora toca volver a meterla a calzador bajo el concepto de «La Sección Segunda», una división de funcionarios que agilizaría el cierre de páginas web “piratas”. Con el añadido que estos tendrían capacidad de actuación sin falta de que un juez emita la petición.

De esta manera, el órgano ejecutivo (es decir, el Gobierno) puede hacer de juez y verdugo con todas aquellas páginas que resulten molestas a los intereses del mismo, y de quienes les pagan.

Algo que creo que no hace falta decir que es malo se mire por donde se mire.

Para evitar esto, precisamente, está la separación de poderes.

Entrando más en detalle, este molesto paso (el de consultar a un juez y esperar que de el visto bueno) sólo se podrán saltar en caso de que la página web haya “reincidido”, y que en ojos de los funcionarios haya seguido vulnerando la propiedad intelectual. 

Pero claro, qué se considera «reincidencia» es algo que por supuesto no se deja claro, quedando por tanto a decisión de «La Sección Segunda» (ES). De lo que el gobierno quiera, vaya.

Otro sinsentido más al que nos estamos acostumbrando bastante últimamente. La semana pasada, sin ir más lejos, hablábamos de cómo la nueva LOPD posibilita a los partidos políticos saltarse la GDPR europea para generar bases de datos de ciudadanos segmentadas por ideologías políticas.

Justo lo que llevó, como dije en el mismo texto, a que Holanda perdiera cerca del 90% de sus ciudadanos judíos en el Holocausto.

Que nada, no hay manera. Parece que no aprendemos de la historia.

Yo ya no sé ni cómo decirlo…

 

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