Hablando sobre blogging y micromecenazgo con los chicos de Siteground

PabloYglesias entrevista microblogging

Hace cosa de un par de meses Moncho, un amigo que además es Country Manager de Siteground (ES) para España, me llamó a filas en las pedazo de oficinas que tiene la compañía en la Calle Serrano para grabar una mini-entrevista con la excusa de haber quedado finalista en los Premios Bitácoras.

Grabamos todo de seguido, y en cosa de quince minutos ya habíamos terminado, por lo que nos fuimos a comer sushi y ponernos al día.

El resultado: el vídeo que acompaña estas palabras, publicado en el blog de SiteGround (ES), en el que en apenas tres minutos pincelamos algunas de las estrategias (si es que se pueden llamar así) que he seguido para hacer crecer este proyecto.

¿Cómo fueron los inicios? ¿Por qué me metí en esto? ¿Qué opino sobre el microblogging y los nuevos formatos? Y la guinda del pastel: ¿Por qué apostar por el micromecenazgo (crowdfunding)?

Algunas ya las he ido respondiendo en todo este tiempo, y otras, hasta cierto punto, han tenido cabida en artículos más generalistas.

Sin embargo, y aunque me lo han preguntado en más de una ocasión este último año, creo que no había explicado por aquí las razones para apostar por un sistema de crowdfunding en vez de hacer lo propio con la publicidad, como hace todo el mundo.

¿Por qué el micromecenazgo es la mejor vía de monetización de un blog personal?

Antes de nada me parece oportuno hacer un discraimer que al final, seguramente por timing, no apareció en el vídeo: Yo no vivo del blog. Quien escribe estas palabras vive de su trabajo como analista. Trabajo que realizo para algunos grandes clientes, como el BBVA y alguna que otra gran corporación americana, y para otros más humildes, como pymes y autónomos, españoles, y, sobre todo, extranjeros.

Dicho esto, soy consciente de que el blog me ha servido y sigue sirviéndome para abrir puertas que de otra manera seguramente nunca se hubieran abierto.

Tengo claro que fui seleccionado por Chema Alonso cuando Talentum estaba naciendo porque, entre otras cosas, tenía un blog (algo que enseñar) donde explicaba lo que iba aprendiendo del mundo de las nuevas tecnologías. Tengo claro que entré en Telefónica I+D gracias, en parte aunque sea, a ello. Tengo claro que conocí a Alfonso, uno de los compañeros de la consultora de Social Intelligence SocialBrains, ya que él era un lector de esta página y se puso en contacto conmigo para que le ayudara con un tema de ROMs en Android (G.G), y tengo claro que aún hoy en día un porcentaje significativo de mis clientes me han conocido por mi labor de difusor de contenido, pasando en algunos casos, como el de Mireya (ES), de lectora a suscriptora, de suscriptora a cliente y de cliente a mecenas.

No vivo directamente del blog, pero le debo muchísimo. Y me gustaría, como ya he explicado en otras ocasiones, que esto siguiera así. Principalmente porque el saber que lo que escriba por aquí no va a tener impacto directo en mis arcas me dota de una libertad de cátedra absoluta.

Por aquí escribo lo que me apetece. Para algo es un blog personal, no un medio de comunicación, y no le tengo que pedir permiso a nadie a la hora de analizar un producto o una tecnología. Cosa que lamentablemente, y máxime en el sector en el que me muevo, no es tan común.

En este punto, y dejando claro que me gusta que el blog siga siendo un blog personal y no un negocio al uso, llega el momento en el que tienes que plantearte, al menos para seguir con el volumen de tráfico que manejas, buscar fuentes de financiación que te permitan, aunque sea, hacer frente a los gastos. Ya no solo el servidor y los dominios, sino sobre todo herramientas premium que utilizo como la cuenta de MailChimp (desde donde envío los correos a los miembros de la Comunidad) o la publicidad que a veces (cada vez menos, todo hay que decirlo) pago para bypasear las restricciones artificiales de audiencia que Facebook me impone (business is business, ya sabe -.-).

Y en este escenario casi todos los bloggers, sean profesionales o amateurs, hacen lo mismo: Meter publicidad a mansalva en la página.

Banners, popups, intersticiales… Todo vale por arañar unos céntimos que, en su suma, quizás aporten unos cuantos euros estables cada mes. Y de paso, molestan a sus lectores (justo a quien no hay que molestar), haciendo que la web cargue más lenta y anteponiendo el negocio a lo verdaderamente importante, que es compartir.

Lo he dicho por activa y por pasiva, y al menos mientras pueda permitírmelo, quiero seguir así. En PabloYglesias veo absurdo meter publicidad, sobre todo si viene acompañada de scripts de tracking. Lo que sí hago son artículos patrocinados, pero artículos patrocinados de verdad, de esos que aportan.

Por ponerle algunos ejemplos, échele un ojo a las dos últimas piezas patrocinadas publicadas por estos lares:

Y dígame si nota alguna diferencia entre éstos y el resto de artículos no patrocinados de esta página. Dígame tan siquiera si es consciente del producto o marca patrocinada.

¿No, verdad? Porque el objetivo no es la publicidad, sino aportar. Cosa que poco a poco la industria va entendiendo, aunque aún sigue costándome lo suyo.

Esa es la diferencia entre hacer bien las cosas y dejarse comprar por unos pocos euros. Como no vivo del blog, puedo decir que no a todos aquellos que me contactan con idea de pagarme para publicar un artículo creado por ellos que normalmente es puramente publicidad. La semana pasada, por ejemplo, he dicho que no a dos proyectos. Uno de una aplicación de espionaje (no creo que haya que darles publicidad, aunque sea indirecta) y otro por querer colarme un post absurdo sobre el iPhone.

Y esto hace que en efecto haya meses en los que sale algo, y haya otros en los que no veo ni un duro.

La importancia de la Comunidad

Bajo este prisma, decidí en su momento crear un sistema de crowdfunding, apoyado en todo el trabajo que ya estaba haciendo con la Comunidad, y que a día de hoy nos está dando algo más de 100 euros mensuales (ES).

Insuficiente para vivir, por supuesto. Más si tenemos en cuenta que el dinero lo estoy reinvirtiendo al completo (más, de hecho, que suelo poner yo pasta) en hacer crecer orgánicamente la Comunidad. Pero en todo caso más de lo que podría ganar metiendo banners por todos los lados, y sobre todo, con algo muchísimo más gratificante.

Gracias a esa Comunidad, y en especial, a esos pocos mecenas que tienen la valentía de aportar económicamente a la causa, hemos podido llevar a cabo iniciativas verdaderamente increíbles, como es el caso de la donación masiva a Reporteros Sin Fronteras (la ONG elegida por la Comunidad) de finales del año pasado, o probar muchísimos más productos tecnológicos que luego sorteamos entre todos los miembros.

Gano yo, que puedo manosear de primera mano tecnologías sin la carga que supone tener que darles un uso después. Ganan los miembros de la Comunidad, ya que gracias a unos pocos todos entran en el sorteo de productos que sino solo podría hacer cada periodos más largos de tiempo, y generalmente bajo acuerdos publicitarios con las marcas. Y en definitiva ganamos todos, ya que todo lo que hacemos lo hacemos para ser compartido en la Red. Intentando aportar calidad. Dedicando el tiempo libre, el dinero, y las ganas, a que esto funcione.

Sigo compartiendo públicamente todo lo que ya hacía e incluso más, y doy las gracias a los mecenas ofreciéndoles una serie de incentivos, entre los que está:

  • El acceso a un grupo privado de Telegram donde mantenemos comunicación diaria sobre todo lo que nos interesa. A veces del trabajo, otras veces del hobby.
  • Acceso a la intranet de mecenas, un punto de encuentro donde comparto temas de actualidad semanales, y ya de paso, a la newsletter exclusiva de ciberseguridad, que viene a compaginar lo que ya hacemos públicamente con la newsletter del lunes, pero centrado en el mundo de la seguridad, personal y corporativa.
  • Con un formato de box tecnológico, en el que enviamos un detalle físico periódico a la dirección postal de cada mecenas. En lo que llevamos de tiempo hemos enviado microdrones y gafas de realidad aumentada. En Junio está previsto el siguiente envío, cuyo producto me reservo para dar la sorpresa :).
  • Para los más exigentes, consultoría a precio de saldo (ES). Por ahora tenemos tres de las cuatro plazas ya ocupadas. Con uno de estos mecenas estoy haciendo consultoría profesional, con otro lo tenemos abierto a dudas, y con el tercero vamos a empezar muy pronto con cursillos personalizados sobre seguridad digital.
  • También estamos montando una red de contactos profesionales, que precisamente el próximo lunes comienza a tener su impacto en la newsletter de los lunes con la llegada del apartado Conoce a los miembros, donde espero ir presentando los proyectos en los que están envueltos algunos de los compañeros, darles visibilidad, y con suerte, encontrar sinergias entre todos.

Todo esto está contemplado en los plegdes disponibles en Patreon, los cuales le insto a consultar (ES). El único techo lo ponen los recursos de los que disponemos, porque ideas hay sobre la mesa muchísimas más.

De ahí que siga pensando que para blogs personales, como éste, el micromecenazgo sea la mejor alternativa. Ya no solo no molestamos a los lectores, sino que generamos un sentimiento de comunidad que seguramente acabe traduciéndose en amistades, en negocios alternativos y en la posibilidad de utilizar una herramienta como es Internet para unir a personas de todo el mundo que tienen en común unos intereses específicos.

Este vídeo es posible gracias a usted. Que lo disfrute :).


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