El valor variable del software frente al hardware

Hablaba a finales de la semana pasada de las 3 grandes nuevas que Microsoft nos dejaba en su BUILD2014. Cortana como asistente virtual, el siguiente paso hacia la convergencia de SO, que acaparó casi en su completo el artículo, y una tercera en discordia: La licencia gratuita de Windows Phone para dispositivos de 9 pulgadas.

hardwareYServicios

Recupero la noticia porque me sirve de ejemplo de cómo la industria ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, y como estamos nuevamente ante un cambio de paradigma tecnológico: el software pierde valor frente al hardware y los servicios.

En los inicios, el hardware era dueño y señor del sector. IBM como gigante imbatible, y todo ese ecosistema de microprocesadores y tarjetas alrededor de él. Entonces llega una Microsoft con un producto de software. Un sistema operativo diseñado para ser usado por el usuario final, y no por la propia industria, y agrega el potencial de la licencia como modelo de negocio.

De ese momento, hasta ahora, hemos vivido una situación clara: el software y los servicios ganan terreno al hardware. Empresas como Facebook, Google, Amazon o Yahoo representan esa nueva oleada de empresas de servicios, sin apego ninguno al hardware, y que fueron poco a poco robando terreno a los fabricantes hasta el punto de que en la actualidad hay apenas unos pocos que en verdad ganan dinero con ello.

El hardware no es nada sin las capas de software que hay encima“, y no les falta razón. Pero al contrario pasa lo mismo. En un mundo tan agresivo como el actual, las diferencias de diseño y usabilidad afectan a todos y cada uno de los elementos que conforman el dispositivo. Y de nuevo, aquellas empresas cuyo principal valor era software empiezan a mirar con los ojitos melosos al “cacharreo”, con el fin de mejorar la experiencia, de obtener aquello que solo una parece tener en nuestros días: Apple.

La empresa de Cupertino es un ejemplo de excelencia. Y no me malinterpreten, que no considero que sea perfecta. Soy bastante escéptico y como bien saben, tiendo a tener un ecosistema tecnológico lo más heterogéneo posible (iMac como escritorio, Asus con Windows y Linux como portátil, Samsung como móvil principal, Geeksphone y Unagi como secundarios e iPad como tablet). Pero si de algo puede presumir la manzana es de controlar de arriba a abajo la cadena de producción, lo que les permite obtener una optimización y unos canales de comunicación/actualización que hacen sombra al resto.

¿Significa eso que el software ha muerto? Ni mucho menos. Hablamos de un mercado cíclico. La tendencia de las grandes empresas es hacia el multinivel, con una Microsoft que espera marcar el nivel de exigencia en hardware de tablets con Surface y en móviles con Nokia, con una Google probando productos disruptivos como el ChromeCast y el Project Ara, con una Amazon envuelta en robótica, con una Apple que deja de cobrar por OS X y así un largo etcétera.

El sistema operativo gratuito, con vistas a monetizar los servicios y el hardware. El aumento de la frecuencia en actualizaciones heredada de la revolución móvil. La dualidad del mercado vista en la aceptación por parte de Microsoft de sacar versión del Office para iPad (y que curiosamente es a día de hoy el buque insignia de UX de su suite en dispositivos móviles) aún cuando la competencia se queda con el 30% de los beneficios, o de Adobe prescindiendo de su modelo de negocio hasta la fecha y apostando por el pago por uso.

El software sigue siendo necesario, pero el mercado fuerza a los grandes a centrarse en el hardware y los servicios. Y no hay vuelta atrás (una vez que algo pasa a ser gratuito, resulta terriblemente difícil sacarlo del plano de la commodity). Un cambio generacional esperable y entendible, que dará como resultado un nuevo ciclo de compañías (con la caída y/o reaparición de los actuales) y un ecosistema aún más flexible y dinámico.