Accesibilidad e innovación en técnicas de lectura

Coincidiendo con un proyecto que tengo en mente desde hace bastante tiempo, no es la primera vez que me encuentro con técnicas que aseguran aumentar la velocidad de lectura sin perder el entendimiento.

Spritz

En estos días, y supongo que después de la digestión de un MWC, parece que hay una oleada de entradas sobre el spritzing, el término acuñado por los creadores de Spritz (EN), una herramienta que en principio vendrá acompañada de los smartwatches y terminales top de Samsung.

En sí la idea no es nueva (tenéis para muestra Velocity (EN) de iOS, o Speed Reader (EN) de Android). El sistema recoge el texto, y lo lanza directamente al usuario palabra por palabra, en un fondo negro con tipografía blanca y nítida (por defecto), y con uno de los caracteres internos centrados en el eje del marco, en color rojo, según un conjunto de reglas de elección de ORP (punto de reconocimiento óptimo). El resultado lo podéis probar con el texto de este mismo artículo en el siguiente enlace (versión de código abierto enfocada a la web).

La técnica intenta reducir al máximo ese tiempo que pasamos moviendo los ojos de palabra en palabra (se calcula que un 80% del tiempo), bombardeándonos con la información, y sin tener que buscarla nosotros. Se une por tanto a otros métodos de agilidad lectora como el skimming (leer solo algunas palabras) y el no vocalizar mientras se lee (tendemos a decir para nosotros lo que leemos, lo que nos pone freno a la velocidad de lectura).

Spritz está en negociaciones también con otros fabricantes, y es posible que de aquí a un futuro próximo lo veamos en más de un sitio. Además, cuenta con un SDK y APIs en JS, Android e iOS, por lo que la compatibilidad está asegurada.

Frente al proyecto, nace otro, en código Open Source, llamado OpenSpritz (EN), y que por ahora funciona únicamente en entornos web. También hay un proyecto en GitHub llamado OpenSpritz-Android (EN), y por lo que veo dirigido a la lectura de epubs.

Respecto a su uso e implantación, tengo sentimientos contradictorios. Por un lado, le veo bastante futuro en gadgets donde bien sea por dimensión, bien sea por logística, parece ser la única manera de leer cómodamente. El mejor ejemplo sin duda son las pulseras y los smartwatches, aunque también apuntan a usos específicos de Google Glass (y digo específicos, porque leer textos largos con las glasses se me antoja un poco… molesto).

Pero por otro, no acabo de ver su uso masificado, en especial en entornos que se prestan bastante a los saltos de párrafo, la vuelta a la lectura anterior, el marcado y anotaciones,… En general, soy bastante escéptico para textos donde la información sea densa, o formatos acompañados de hipertextos, imágenes o vídeos. También descartaría la mayoría de libros, ya que al menos para un servidor, la experiencia de enfrentarse a una lectura de placer rivaliza con este bombardeo informativo.

Pero sí le veo futuro para una lectura rápida de artículos, o quizás de títulos de noticias, así como implantado en sistemas de mensajería y demás contenido escrito voluble.