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Hace unas semanas publicaba un artículo con mis declaraciones a Fede Durán, periodista de El Mundo, en relación al caso de Glovo, una de esas startups que nació bajo el paradigma de la economía colaborativa, y que como muchas de ellas, se han topado de bruces con la realidad de un mercado europeo muy proteccionista y mucho menos flexible a nivel laboral que el que tienen en EEUU.

A los pocos días de responderle al periodista, este me volvió a escribir para tratar el caso de otra compañía cuya evolución ha sido significativamente diferente.

Hablo, por supuesto, de Cabify.

Estas fueron las declaraciones que le di al medio, y al final del mismo enlazo al reportaje que acabaron publicando en el periódico donde se me menciona.

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El caso de Cabify

Como te decía el otro día, a diferencia de Glovo, Uber, y en definitiva buena parte de esas startups que nacieron bajo el paraguas de los tipos de interés cercanos a cero (o incluso negativos) y el auge de la economía colaborativa, la evolución de Cabify ha sido significativamente distinta.

La empresa ha logrado establecerse como un actor clave en España y en buena parte de Europa. A diferencia de competidores como Uber o Glovo, la empresa española ha adoptado un enfoque más conciliador con las regulaciones laborales y económicas del continente.

Claro está, resulta más sencillo llegar a ello teniendo en cuenta sus orígenes (españoles, recalco) y por tanto la cultura interna, que ya fue desde el principio alineada con la regulación del viejo continente.

Cabify en el mercado europeo: una adaptación estratégica

Para empezar, y como te contaba, el punto diferenciador de Cabify es que, desde el principio, ha demostrado una notable capacidad para adaptarse a las diversas regulaciones europeas que rigen la economía colaborativa y el trabajo en plataformas digitales. Mientras que empresas como Uber se han enfrentado una y otra vez con conflictos legales y protestas en múltiples países, Cabify ha optado por colaborar estrechamente con las autoridades locales para asegurar el cumplimiento normativo.

Esta estrategia le ha permitido operar con mayor estabilidad en mercados como el español, donde las regulaciones son particularmente estrictas.

Un ejemplo de esta adaptación es la respuesta de Cabify a la «Ley Rider» (ES), que busca evitar la figura del falso autónomo en las plataformas digitales. Mientras que otras empresas han mostrado resistencia o han buscado lagunas legales, Cabify ha trabajado para ajustar sus modelos de contratación y asegurar que sus conductores cuenten con condiciones laborales justas y transparentes.

Básicamente, su principal enemigo para arañar cuota de mercado era competir con la figura del taxi y su monopolio gestionado por los Ayuntamientos. Porque la parte puramente de modelo de relación con sus conductores ya iba alineada con la regulación de la zona, a diferencia de Uber y el resto de potenciales competidores.

Salud financiera de Cabify: entre la inversión y la rentabilidad

Eso sí, a pesar de su crecimiento y consolidación en varios mercados, Cabify aún se enfrenta a desafíos en términos de rentabilidad.

La empresa, como el resto de competidores, por cierto, ha dependido significativamente de inversiones externas (ES) para financiar su expansión y operaciones.

Por ejemplo, en 2021, Cabify gastó alrededor de 150 millones de euros en reclutamiento y capacitación de conductores, representando casi el 60% de sus costos operativos totales.

Además, la competencia en el sector es feroz, con empresas como Uber dominando una mayor cuota de mercado.

A partir de 2023, Cabify posee aproximadamente el 15% del mercado en España, mientras que Uber controla cerca del 70%.

Esta disparidad limita el poder de negociación de Cabify con proveedores y socios potenciales… Recordemos que pese al escenario de hace unos años, donde era muy habitual tener exclusividad de licencias VTC, la realidad actual es que cada vez hay más empresas de transporte que operan bajo diferentes plataformas. Como bien me señalabas, el grupo Auro, que es la mayor flota de VTCs de España, ganaba hace apenas un mes el juicio en el que llevaban envueltos más de cinco años con Cabify consiguiendo que el juez confirmase que no estaban obligados a trabajar únicamente con ellos (ES), y abriéndose, por tanto, a operar bajo diferentes camisas (las de Uber y las de Bolt, principalmente).

Y eso sin olvidar que el lobby del taxi sigue fuerte, y que en muchas grandes ciudades se han parado la emisión de nuevas licencias VTC, cuando no, directamente, están quitando de circulación algunas de las que había.

Vamos, que fácil, precisamente, no es que lo tenga…

Marco laboral de los conductores: un enfoque diferencial

Como te contaba, Cabify ha buscado diferenciarse de sus competidores adoptando prácticas laborales más alineadas con las normativas locales.

A diferencia de empresas como Glovo, que han sido criticadas por no garantizar una retribución equivalente al salario mínimo, Cabify ha trabajado para mejorar las condiciones laborales de sus conductores.

La transparencia en los contratos y la protección frente a riesgos laborales son áreas donde Cabify ha mostrado avances, aunque todavía existen oportunidades de mejora.

La empresa ha demostrado estar comprometida con prácticas que evitan la discriminación y respetan la diversidad, garantizando los derechos de sindicación y representación colectiva de sus trabajadores.

Este enfoque contrasta con el de otras plataformas que operan únicamente con trabajo autónomo (ejem, Uber, Glovo, ejem) y no han movilizado recursos suficientes para la eliminación o control de los riesgos laborales.

Diferencias de enfoque con la competencia

Por resumirlo, la estrategia de Cabify se distingue de la de sus competidores en estos tres puntos:

  • Adaptación regulatoria: Mientras que empresas como Uber se han enfrentado conflictos legales en múltiples jurisdicciones, Cabify ha optado por colaborar con las autoridades locales para asegurar el cumplimiento normativo, lo que le ha permitido operar con mayor estabilidad.
  • Modelo laboral: A diferencia de plataformas que insisten en clasificar a sus conductores como autónomos, Cabify ha mostrado disposición para ajustar sus modelos de contratación, buscando garantizar condiciones laborales más justas y transparentes.
  • Diversificación de servicios: Cabify ha explorado la diversificación de sus servicios para adaptarse a las necesidades del mercado y reducir su dependencia de un solo segmento.

Estas diferencias reflejan una estrategia más conservadora y orientada a la sostenibilidad a largo plazo, en contraste con enfoques más agresivos de expansión (más, por así llamarlos, norteamericanos») que han llevado a conflictos legales y reputacionales en otras empresas del sector.

Conclusión

Cabify se encuentra en una posición única dentro del competitivo mercado de la movilidad urbana en Europa.

Su enfoque proactivo hacia la adaptación regulatoria y la mejora de las condiciones laborales de sus conductores le ha permitido mantener operaciones más estables en comparación con algunos de sus competidores pese a estar operando, como decíamos, en un mercado muy atacado por parte de las autoridades, y que entra además en conflicto con el histórico monopolio que tenían los ayuntamientos con esto de la movilidad urbana.

Sin embargo, la empresa aún se enfrenta a no pocos desafíos significativos en términos de rentabilidad y expansión de mercado. La dependencia de inversiones externas (quitando algún trimestre anecdótico, lo cierto es que la empresa sigue sin ser rentable por sí misma) y la fuerte competencia requieren que Cabify continúe innovando y adaptándose para asegurar su sostenibilidad y crecimiento en el futuro.

La duda que me surge cuando veo situaciones como esta es si compitiendo en desigualdad de oportunidades (Cabify intenta hacerlo desde la regulación, mientras que la mayoría de competidores lo hacen con la esperanza de forzar un cambio en la regulación actual) realmente podrán conseguir ser el principal actor relevante.

La historia nos dice que, por regla general, esto no suele ocurrir, y que al final acaban ganando los que fuerzan la máquina lo justo y necesario.

Cosa que, recordemos, a día de hoy ya está ocurriendo en España, donde Uber es el amo y señor del sector de la movilidad, y Glovo más de lo mismo con el envío a domicilio.

Te dejo, para terminar, el enlace al reportaje que acabó publicando el medio (ES).

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