Un misil del futuro con capacidades antibalísticas, hipersónicas y exoatmosféricas sale disparado en busca de su objetivo para interceptarlo: un misil balístico a Mach 5 cuya tecnología sobrepasa, literalmente, la mismísima línea de Kármán a 100 km de distancia sobre nuestras cabezas.
Ambos sistemas sofisticados se encuentran en la exosfera para dilucidar un único ganador.
Esta escena, digna de una película o libro de ciencia ficción distópico, ocurre en estos mismos momentos, en la vida real, redefiniendo por completo lo que entendíamos por conflicto bélico.
Hoy, en este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL, nos toca hablar de cómo la guerra moderna se dirige desde el cielo y desde el ciberespacio, y no desde las trincheras, respondiendo a las siguientes preguntas:
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- ¿Cómo han evolucionado en cuanto a complejidad las herramientas de guerra con casos reales como el de la operación «Martillo de medianoche» o la Cúpula de Hierro de Israel?
- ¿Cómo la desinformación y las fake news asistidas por herramientas de inteligencia artificial están sirviendo de herramienta propagandística altamente efectiva debido al funcionamiento algorítmico de las redes sociales?
- Y la más importante de todas: ¿Qué retos estratégicos y económicos plantea el rearme masivo de las potencias y alianzas actuales?
En los próximos minutos descubriremos por qué más allá de la IA, la web3 y la identidad digital, el «mundo aeroespacial», con los drones, los satélites y la cohetería, tanto civil como militar, se perfila como el núcleo de la próxima revolución estratégica, con barreras de entrada tan altas como las propias órbitas que surcan sus proyectiles.
¡Empecemos!
Pero antes de continuar, te quería recordar que publico un episodio del podcast todas las semanas, y que además acompaño cada artículo que publico en mis webs con un reel/short/tiktok de menos de un minuto en el que resumo su contenido.
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Y dicho todo esto, ahora sí, ¡continuemos!
El teatro invisible: la nueva era de los conflictos exoatmosféricos
Ya algo se intuía con la guerra de Ucrania, que inicialmente parecía que volvía a traer a la vieja Europa la pesadilla de una guerra de trincheras al más puro estilo segunda guerra mundial, y que pese a tener también este tipo de elementos, ha demostrado ser pasto de la soberanía tecnológica con el uso masivo de drones y desinformación.
Pero, sin lugar a dudas, la guerra entre Israel e Irán marca un punto de inflexión sin precedentes.
Lo que nos demuestra es que ya no basta con controlar líneas terrestres o frentes definidos: el campo de batalla se ha expandido al espacio… y al ciberespacio.
¿Quieres algunos ejemplos?
Pues ahí tienes esa historia con la que comenzaba el podcast, y que no es más que una narración 1 a 1 de cómo funciona el escudo estelar que Israel tiene implementado (y en el cual me detendré un poco más adelante), pero también podríamos hablar de cómo Israel despliega F-35, F-15 y F-16 repostados en vuelo, capaces de sobrevolar 1.500 km de territorio hostil sin oposición.
O de cómo Irán, desprovisto de aviación moderna, responde con misiles balísticos de largo alcance que cruzan la línea de Kármán (100 km sobre el nivel del mar) y alcanzan altitudes de hasta 400 km antes de descender sobre su blanco.
Y es que, esta «guerra invisible», unida al constante bombardeo de desinformación y fake news, plantea enormes desafíos psicológicos. Ya empezamos a tener estudios, como el de MSF, que apuntan a un aumento significativo del estrés y a la llamada «mirada perdida o de las mil yardas» (ES), en soldados en el frente de guerra por tener que enfrentarse a un enemigo invisible.
Escucha:
“El número de pacientes que reciben tratamiento activo por TEPT en nuestro centro aumentó de 57 en enero de 2024 a 118 a finales de abril de 2025.
Estamos presenciando una necesidad considerable de apoyo en salud mental, particularmente entre los hombres en Ucrania. La proporción de pacientes masculinos entre los nuevos ingresos ha crecido. Muchos son veteranos, personas que vivieron y trabajaron en zonas de conflicto y que ahora enfrentan desafíos para adaptarse a un entorno relativamente más seguro y reconstruir sus vínculos sociales. También observamos que muchos pacientes requieren un tratamiento sistemático y a largo plazo”.
Christine Mwongera, coordinadora médica de MSF (ES)
La constante amenaza de drones o misiles desde el cielo, unido a la presión informativa de unas redes sociales que llegan incluso a marcar como evidencias contenido creado por IA u obtenido de otros conflictos pasados (EN) agrava el trastorno por estrés postraumático (TEPT por sus siglas), pues no hay a quién apuntar ni un refugio seguro.
El combate, antes físico y cercano, se ha convertido en un duelo tecnológico a decenas de miles de metros de altitud que redefine la resiliencia humana en el campo de batalla.
Y esto, recalco, no hay hecho nada más que empezar.
La guerra moderna ya es una guerra puramente tecnológica, con metal, plástico y bits operando en remoto y cobrándose vidas humanas de soldados y civiles que no tienen forma alguna de defenderse.
Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente?
Vamos a verlo con casos concretos y números…
Operation Midnight Hammer: el retorno del B-2 y la logística oculta
En 2022 Joseph Kosinski fue el encargado de resucitar una obra maestra del cine bélico con Top Gun: Maverick (ES), la segunda entrega del clásico, nuevamente con un Tom Cruise que parece que en vez de envejecer, está el cabrón más joven conforme más años tiene…
La película fue todo un éxito tanto para la crítica como a nivel de ventas, recaudando nada menos de 1493 millones de dólares, y alzándose con el segundo puesto de película más taquillera de 2022 (la primera, por si te lo preguntas, fue la última de Avatar).
Si en su momento no la vistes, te recomiendo encarecidamente que lo hagas este fin de semana, y es que narra la historia de cómo un grupo de élite de pilotos del ejército de EEUU debe encontrar la manera de bombardear, utilizando para ello un bombardero de última generación capaz de alcanzar Match 10, una instalación de enriquecimiento de uranio de una nación rebelde «sin nombre claro» y fuertemente armada con defensas antimisiles y tierra-aire.
¿Te suena de algo?
¡Exacto!
Es tal cual el argumento, esta vez en la vida real, que hemos visto hace unas semanas con la implicación de Estados Unidos en el conflicto iraní.
En la operación Midnight Hammer o Martillo de medianoche (ES), siete bombarderos B-2 Spirit (la joya de la corona en cuanto a tecnología de bombarderos norteamericanos) realizaron un vuelo de más de 18 horas desde bases continentales, junto a uno de los portaaviones de la armada, hasta atacar tres instalaciones nucleares iraníes, descargando sobre las montañas que ocultan estas bases hasta catorce GBU-57, las bombas antibúnkeres no nucleares más potentes con las que cuenta el ejército de EEUU.

Durante la misión, los B-2 efectuaron múltiples repostajes en vuelo con unos Boeing KC-135 Stratotanker, y llegaron a desplegar señuelos hacia el Pacífico para despistar a las defensas, rompiendo el silencio de radio para que cualquiera (Irán incluido) pudiera escuchar de sus maniobras.
De hecho, me acuerdo haberlo seguido en directo y pensar: «Joder, imagínate que todo este movimiento no es más que una estrategia de EEUU para aparentar que no va a entrar en el conflicto y pillar desprevenidos a los Ayatolás…».
Oye, pues dicho y hecho.

El nivel de sincronización entre dominios (terrestre, aéreo, espacial y cibernético) superó cualquier precedente conocido.
La capacidad furtiva del B-2, diseñada para operar sin dejar rastro electrónico ni radar, se integró con sistemas de mando y control de última generación, creando un ejemplo perfecto de guerra multidominio.
Y es que este tipo de operaciones evidencian la magnitud del entramado tecnológico: satélites espía, enlaces de datos por láser, sistemas de encriptación avanzadísimos…
La barrera de entrada para nuevos actores es tan elevada ahora mismo que sólo unos pocos conglomerados pueden competir, aumentando el valor estratégico de cada contrato, y reforzando la reputación de las empresas implicadas.
Asimetría y economía de la amenaza: cazas vs. misiles balísticos
Pero hablemos ya de Irán e Israel.
La asimetría estratégica entre estas dos potencias ejemplifica a la perfección la disyuntiva actual que existe en la economía de la defensa:
- Cada F-35 supera los 80 millones de dólares, sin contar el coste de repostaje, mantenimiento y armamento guiado.
- En cambio, un misil balístico de largo alcance, aunque sofisticado, puede costar apenas entre 1 y 3 millones de dólares la unidad.
Adam Tooze, historiador de Columbia (EN), lo explicaba recientemente de esta manera:
El valor unitario de los proyectiles iraníes representa una fracción del coste de los aviones israelíes, pero sus misiles cruzan la frontera del espacio con trayectorias exoatmosféricas inéditas en combate real.
Esta lógica de costos impulsa a potencias menores a desarrollar cohetería avanzada como herramienta de disuasión selectiva, mientras que las superpotencias recurren a bombarderos furtivos y sistemas de alerta en múltiples dominios: aéreo, espacial y cibernético.
Y es que, la respuesta israelí a los misiles iraníes es tan futurista como su ataque.
El sistema Arrow 3, una de las tres defensas principales con las que cuenta Israel para hacer frente a los ataques de misiles, fruto de décadas de colaboración con EE. UU. y derivado del Strategic Defense Initiative (SDI) de Ronald Reagan, está diseñado para interceptar misiles balísticos en el vacío del espacio.
En el espacio, sí.
Desarrollado por IAI, Boeing, Elta y Elbit Systems, funciona bajo la premisa de “impactar una bala con otra bala”: un interceptor cinético de alta precisión que puede destruir objetivos antes de que reingresen en la atmósfera terrestre.
¿En qué se traduce todo este despliegue?
Pues que cada interceptor Arrow 3 supera los 2 millones de dólares, pero su debut en combate el 9 de noviembre de 2023 marcó un hito: la primera vez que un misil fue destruido en el espacio durante una guerra real.
Volviendo al conflicto reciente, durante el ataque masivo del año pasado, más de 550 proyectiles (entre misiles balísticos y de crucero) se lanzaron contra Israel.

Y aquí viene lo importante: La combinación de Arrow 3, Iron Dome y sistemas Patriot, las tres patas de la defensa aeroespacial israelita, logró neutralizarlos, evitando un cataclismo civil.
Recordemos, por cierto, que Israel es un estado de apenas 10 millones de personas con un tamaño semejante a Cataluña, y con una población que vive principalmente en tres núcleos poblacionales, mientras que Irán es un país enorme con más de noventa millones de habitantes.
Sin embargo, el coste operativo de estas defensas se disparó: hasta 285 millones de dólares por noche, según el Washington Post (EN).
Además, la capacidad de producción de interceptores es limitada: las fábricas israelíes y estadounidenses no pueden sostener un ritmo continuo de fabricación al nivel requerido.
El gran interrogante estratégico es, por tanto, y presuponiendo que este conflicto se alargase semanas, determinar quién agotará primero su arsenal: si Irán con sus misiles, o Israel con sus interceptores.
El rearme de Europa y la falacia del porcentaje del PIB
Y de Oriente Medio, volvemos la vista a Europa.
Frente a este nuevo escenario geopolítico, con una Rusia imperialista y un EEUU que no parece ser un socio confiable, la Unión Europea ha propuesto aumentar la inversión en defensa hasta el 5 % del PIB nacional para todos sus miembros.
Recordemos que el gasto medio actual se sitúa en el 2%. Aumentar a un 5% es una salvajada.
¿Lo más curioso de todo?
Pues que solo España, por ahora, se ha negado a cumplirlo.
Y es más, ha logrado con ello un trato de favor: podrá invertir un porcentaje menor (ES) siempre que iguale los estándares de capacidad militar del bloque.
No obstante, y aquí es donde quería llegar, un informe reciente de Andrew Horton y Putri Handrianti para el Australian Strategic Policy Institute cuestiona la utilidad de medir el esfuerzo militar en porcentaje de PIB.
Escucha:
«Esta métrica, si bien clara y políticamente vistosa, ignora las complejidades de la defensa moderna y corre el riesgo de malversar recursos valiosos.
En un mundo donde la superioridad tecnológica y la agilidad estratégica prevalecen, un punto porcentual no dice prácticamente nada sobre nuestra capacidad real para disuadir la agresión»
Informe del ASPI (EN) por Horton y Handrianti, 2025.
En la práctica, la inversión público-privada en sectores aeroespaciales (desde la industria de drones hasta la fabricación de interceptores exoatmosféricos) exige mucho más que cifras globales: requiere alianzas público-industriales, I+D de vanguardia y patentes protegidas, creando, lamentablemente, barreras de entrada casi infranqueables para nuevos competidores.
La evolución de los drones en Ucrania: la guerra se libra desde el cielo… y sin humanos
Si el conflicto entre Israel e Irán ha puesto en el foco la guerra exoatmosférica, lo que está ocurriendo en Ucrania demuestra que el dominio aéreo —e incluso el control del cielo raso— es ya el nuevo terreno de combate.
¿De qué estoy hablando?
Pues de que la escena, más propia de una distopía que de la realidad cotidiana, se repite noche tras noche: drones “nodriza” lanzando pequeños drones kamikazes, dotados de autonomía, inteligencia artificial y visión computarizada, que recorren cientos de kilómetros para localizar objetivos humanos sin necesidad de intervención humana directa.
Y uno de los ejemplos más paradigmáticos es el uso del dron Shahed-136.
- No, no este que yo tengo de juguete.
- Ni tan siquiera este otro de mi buen amigo David Meléndez. Un genio loco que un buen día decidió montarse de cero un dron… ¡usando las tripas de un router!
- Hablamos… de este otro (ES).
Un dron que, recordemos, ha sido fabricado por Irán y adaptado por Rusia bajo la marca Geran-2.
Inicialmente diseñado como un ingenio rudimentario, este dron ha sido perfeccionado hasta el extremo con, ojo al dato:
- Recubrimientos negros para vuelos nocturnos.
- Motores a reacción que multiplican por cuatro su velocidad.
- Navegación asistida por tarjetas SIM locales y satélites rusos resistentes a la guerra electrónica.
- E incluso ojivas intercambiables de alta letalidad.
- Por haber, hay hasta algunos ejemplares que incluyen sistemas de navegación visual basados en Inteligencia Artificial, capaces de operar sin GPS.
¿Su coste?
Pues entre 50.000 y 80.000 dólares (EN), lo que lo ha convertido en el arma más eficaz de acoso a la retaguardia ucraniana.
Incluso más rentable, ojo, que los misiles que se usan para interceptarlos.
Y recordemos que hay modelos capaces de operar sin GPS.
Esto los hace prácticamente inmunes a una de las defensas más efectivas hasta ahora: la interferencia satelital.
El impacto psicológico, como comentábamos al principio del podcast, ha sido devastador.
Escucha:
Según cifras recogidas por el New York Times, Rusia ha lanzado más de 1.000 drones por semana en lo que va de 2025.
En una sola noche de junio, se llegaron a contabilizar 479 incursiones, muchas de ellas contra objetivos civiles, mercados, bloques de viviendas o iglesias, en clara violación de las Convenciones de Ginebra.
La guerra se convierte así en un mecanismo de terror nocturno sistemático, no solo militar sino emocional, donde el enemigo es invisible, impredecible e inhumano.
¿Qué ha hecho Ucrania para defenderse?
Pues ha desarrollado unidades especializadas como Darknode (EN), compuestas en su mayoría por civiles reconvertidos en pilotos de drones.
Con dispositivos interceptores de apenas 6.000 dólares, estos escuadrones cazan a los Shahed en pleno vuelo, guiándolos lejos de núcleos urbanos antes de hacerlos estallar.
Y aquí llegamos a una de las paradojas de las guerras modernas.
La nueva generación de soldados no va con armas y uniforme, ni está entrenada para aguantar largas jornadas en trincheras y saber disparar un arma.
En cambio, esta nueva generación es reclutada por su habilidad en videojuegos, ya que a efectos prácticos está librando una guerra digital, nocturna y silenciosa desde campos abiertos.
Lo que me lleva al siguiente punto…
La nueva realidad (des)informativa
Como has podido ver, el mundo aeroespacial, con los drones, satélites y la cohetería, ya no es un terreno exclusivo de gobiernos; representa una oportunidad estratégica y de negocio con barreras de entrada elevadas y un alto valor añadido.
Desde la intercepción exoatmosférica de misiles hasta incursiones furtivas de bombarderos de última generación, la defensa moderna se ha convertido en un ecosistema multidominio donde la tecnología y la comunicación digital son inseparables.
Y en este escenario, la desinformación se ha convertido en un arma estratégica más, amplificando el caos y condicionando la percepción pública y política a escala global.
En un entorno donde los ataques se ejecutan a miles de kilómetros de distancia y con un enemigo invisible, el relato mediático se vuelve tan importante como los propios misiles.
Desde vídeos manipulados de drones y misiles (o sacados, directamente, de un videojuego (EN)) hasta falsos comunicados oficiales o protestas cuyos vídeos e imágenes no son de ahora (EN), ambas partes —y sus aliados— utilizan campañas digitales para ganar legitimidad, sembrar confusión y desestabilizar a la opinión pública adversaria.
Y claro, el principal riesgo no está solo en lo que se difunde, sino en cómo se consume: plataformas como X, Telegram o TikTok actúan como cajas de resonancia que viralizan rumores antes de que puedan ser desmentidos.
Un contexto en el que la línea entre información verificada y narrativa interesada se difumina, afectando la moral de la población, la reputación de actores internacionales y, en última instancia, la toma de decisiones políticas.
Además, estas campañas no son improvisadas: muchas están respaldadas por ciberunidades militares o redes de cuentas automatizadas, lo que eleva el conflicto al plano de la guerra cognitiva.
La duda, por tanto, es cómo nosotros, como países, pero también como empresas y ciudadanos, podemos adelantarnos a esta nueva realidad, y ya de paso, sacar provecho de todos estos avances tecnológicos aplicados al mundo civil… sin caer en sus efectos negativos.
Pero ahora, turno para ti:
- ¿Cómo visualizas el futuro de los conflictos y su impacto en la percepción pública de las nuevas tecnologías?
- ¿Crees que tu empresa o país está preparado para comunicar su valor en el ámbito aeroespacial y de defensa?
- ¿Qué herramientas digitales (IA, web3, identidad digital) utilizarías para fortalecer tu reputación en este sector?
Déjame saber tus respuestas en comentarios, y abramos debate.
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enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
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