Ana Siles, redactora de Consumidor Global, me volvía a escribir recientemente para pedir mi opinión al respecto de la «política» (por llamarla de alguna forma) que tiene Meta a la hora de gestionar los datos personales de todos los usuarios… sean o no usuarios de alguno de sus servicios.
Recientemente Meta había anunciado que próximamente comenzará a usar los datos de los usuarios para entrenar a su IA. Aunque en Instagram puedes oponerte (ES), lo curioso es que Meta informa que puede recopilar información de internet en general y, por tanto, de personas que ni si quiera están registradas en WhatsApp, Facebook o Instagram.
Como hago siempre, dejo por estos lares las respuestas que le di así como el enlace al artículo en cuestión que acabaron publicando en el medio.
1. Tratamiento de datos personales por parte de Meta: ¿de qué sirve solicitar que no usen tu información de Instagram si luego Meta puede recurrir a la de internet?
Este es un problema ya de hace mucho tiempo.
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Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Concretamente, en 2014 ya hablábamos de ello, y desde entonces, Meta se ha ido encargando de encontrar la manera de sortear las regulaciones y diferentes tecnologías obsoletas para hacer ese scraping masivo de datos por toda Internet.
A fin de cuentas, basta con que una web tenga el pixel de alguno de los servicios de Meta (algo muy habitual tanto para aquellos que han hecho alguna vez publicidad en Facebook o Instagram, como para los que simplemente muestran botoneras de compartir en FB que cargan por defecto la API de share), para que Meta le asigne un identificador.
Por 2015 publicaba un artículo titulado: «Los tentáculos de Facebook cada vez son más largos… y sutiles«.
Y es de 2015…
Uno que, en base al fingerprinting, puede llegar a seguirte ahí donde esté, reconociendo hábitos de consumo pese a que, en efecto, no llegues a tener cuenta como tal en sus servicios.
Ahora bien: es cierto que sobre todo forzados por las políticas pro-privacidad europeas, la compañía se ha visto obligada a limitar el alcance de este tipo de sistemas de vigilancia, y hoy en día, a no ser que tengas cuenta en sus servicios y hayas marcado proactivamente el interés de seguir manteniendo datos conjuntos entre plataformas, Meta debería ser incapaz (al menos si nos fiamos de que, en efecto, están cumpliendo la regulación) de asociar por ejemplo actividades en Facebook con usuarios en Instagram, o WhatsApp, o Messenger, y viceversa). Más si cabe si incluso el usuario no tiene cuentas (o no las tiene logueadas por defecto en el navegador) en dichas plataformas.
Es decir: Que Meta en su conjunto tendrá esa información, pero encerrada en silos distintos que, en teoría, no deberían tener nexos de unión identificativos del usuario que está por detrás.
Y digo en teoría, porque con Zuckerberg, la historia nos ha demostrado y en varias ocasiones que una cosa es lo que dice, y otra lo que hace…
2. ¿Existen medidas realmente efectivas para controlar y limitar el uso de los datos para las IA?
A ver… existir existen. Otra cosa que sean 100% efectivas.
Y me explico:
- Podemos, por ejemplo, llevar a cabo mecánicas de tergiversación informativa. En su día expliqué algunas herramientas que te permiten generar ruido en tus perfiles, emulando búsquedas aleatorias y/o automatizando labores que confundan a estas IAs, y a los algoritmos de recomendación, a la hora de perfilar tu cuenta.
- Y también hablaba recientemente en el podcast de algunos movimientos sociales que tienen como objetivo «envenenar» con datos incorrrectos a las IAs generativas, que viene a ser otra forma de tergiversación informativa con fines defensivos.
A nivel de usuario puede funcionar para esto que me mencionas. A fin de cuentas, le estás informando al algoritmo de que eres un usuario con unos intereses muy diversos, y por tanto seguramente descorrelacionados a los tuyos reales, además de que como estas mecánicas operan en automático, también metes información falsa de hábitos de uso (lo sueles dejar correr por las noches o cuando no estés utilizando el móvil u ordenador).
¿Parte mala? Pues que requieren conocimientos técnicos más bien avanzados. Y además ganas y tiempo para aplicarlos.
Vamos, que no veo yo al grueso de la sociedad utilizándolos, sinceramente…
3. ¿Qué peligros corren los usuarios al ceder su información a las IAs?
Pues los mismos que llevamos corriendo estas últimas dos décadas con los algoritmos de recolección de datos.
Desde algunos que podemos considerar más leves, como es el hecho de que ese perfil se use, por ejemplo, para identificar hábitos de consumo, y que seamos por tanto bombardeados con publicidad hipersegmentada que parece que nos «sigue», pasando por los esperables que podrían acabar exfiltrando información privada como pública (tanto mediante los problemas de seguridad que tienen las IAs actuales, como por el hecho de que estas «alucinan», al haber sido diseñadas no para decir la verdad, sino para parecer que te dan la mejor respuesta posible, sea o no cierto lo que te dicen…).
Hasta otros que a los expertos en privacidad nos preocupan.
Yo en las charlas pongo siempre de ejemplo cómo en Holanda, a finales de los años 30, hicieron un censo en el que además de meter los datos típicos censales, incluyeron intereses religiosos.
¿El objetivo? Muy sencillo. Ser más óptimos a la hora de entregar partidas presupuestarias a cada iglesia, sinagoga, etcétera, etcétera.
¿Cuál es el problema?
Pues que un par de años más tarde, los nazis invadieron el país.
¿El resultado?
El 90% de los judíos holandeses murieron en el Holocausto.
El gobierno de Holanda había recopilado esa información con toda la buena voluntad del mundo. Pero más adelante, quienes obtuvieron acceso a esa base de datos, la usaron para algo tan terrible como esto.
Ahí está el problema de la cesión indiscriminada de información. Sea ante algoritmos, sea ante IAs, sea ante lo que sea.
La hipersegmentación tiene riesgos que pueden llegar a ser críticos para la vida de según qué colectivos. Y como ahora están en manos de empresas, el día de mañana podrían acabar en manos del mejor postor, o peor aún, de cualquier grupo terrorista que consiga robar estas bases de datos.
4. ¿Qué herramientas tiene el usuario al alcance de su mano para prevenir el tipo de datos que se filtran a la IA?
Sin entrar, como te decía, en herramientas avanzadas, mi recomendación giraría en torno a usar navegadores web que protejan por defecto la privacidad del usuario, como es el caso de Brave.
Es más, hasta recomendaría que el usuario probase alternativas a Google como buscador, por ejemplo, con DuckDuckGo.
Un servidor lleva varios años usando ambos como navegador y buscador por defecto, y quitando el trabajo con clientes y algunas búsquedas específicas que tengo que hacer en Google, sinceramente, se vive sin problema.
Luego, además, recomendaría configurar tanto a nivel de router como de dispositivo móvil unas DNS que sean más neutrales que las que nos dan por defecto nuestros proveedores de Internet, como pueden ser las de CloudFlare.
Y, por último, y quizás más importante aún que todo lo anterior, intentaría gestionar la presencia digital de uno mismo con cabeza. Publicar en Internet solo que lo que no nos importe que sepa nuestro peor enemigo, y crearnos ese perfil con aquellos puntos que queremos dar a conocer sobre nosotros, obviando el resto que preferimos delegar para nuestra vida privada.
5. ¿Qué opinión te merece como experto la nueva iniciativa de Meta?
Como todo lo que viene de Meta en materia de privacidad, no me creo absolutamente nada.
No es una compañía en la que podamos depositar nuestra confianza, sinceramente.
Y solo sigue ahí porque es estadounidense, y claro, a ver quién es el guapo que prohibe el abuso de una de las grandes empresas del tío Sam.
Con TikTok, por cierto, está pasando lo mismo. Pero como es China, y China al parecer ahora es el enemigo número 1 de Occidente, sí hay movimientos más claros por limitar su alcance.
¿Pero con Facebook/Instagram y compañía? Llevan un par de décadas haciendo casi lo que quieren, y ahí siguen.
Dejo para terminar el enlace al artículo que acabó publicando el medio (ES).
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