trabajo anonimo

No es algo nuevo, pero recientemente ha vuelto a salir a la palestra tras la presentación estos días de Anonfriendly (EN), una plataforma del tipo tablón de anuncios que tiene un enfoque muy particular: Todos los puestos laborales que se ofertan permiten que el trabajador realice su trabajo de forma anónima.

Por detrás, como no podía ser de otra manera, el concepto de «Economía Pseudónima«, acuñado ya hace un tiempo por Balaji Srinivasan, el que fuera el primer director de tecnología de Coinbase.

Quizás por esta misma razón, no sorprende que actualmente los puestos de trabajo que se ofertan en esta nueva plataforma son todos relacionados con el mundo crypto. Que si empresas de NFTs, que si empresas de tokens, o con un modelo de negocio pegado de una u otra manera a la criptoeconomía.

Pero dejando de lado este hecho, y que constata una vez más, a la vista de las propuestas laborales que hay actualmente en la plataforma, la importancia que tiene aprender idiomas (ES) universales como el inglés y algunos cada vez más estratégicos como el chino, lo cierto es que el tema me parece interesante.

Y lo es porque, en esencia, le veo una principal ventaja:

Un trabajo pseudoanónimo es un trabajo sin sesgos

Tan sencillo como parece.

Llevamos literalmente años quejándonos de techos de cristal basados en el género y la raza.

Pues bien. Si eliminamos de la ecuación los datos identificativos del potencial empleado, se elimina de un plumazo el sesgo asociado.

Algo que, por supuesto, no es trasladable a cualquier tipo de negocio y sector.

Pero, recalco, aquí estamos hablando del entorno digital. Un entorno global, totalmente deslocalizado, donde hablar inglés es básico.

En un trabajo presencialista está claro que los sesgos van a seguir afectando.

¿Pero en uno puramente digital? ¿Donde no sea necesario vernos las caras?

Precisamente ese tipo de trabajo en el que la productividad, al menos bajo mi humilde opinión, más importancia arroja.

Ya lo dije en su día, y lo repito por aquí:

A mí como empresario me da exactamente igual las horas y desde dónde trabajen mis empleados y stakeholders. Lo único que me interesa es que entreguen en tiempo, y bien hecho, el trabajo que tienen que realizar.

¿Que lo pueden hacer en una hora y no en ocho? Pues mejor, ya que a mi me lo entregarán antes, y además esa persona tendrá 7 horas para hacer lo que le da la gana, lo que muy probablemente hará que esté más relajada (y por tanto, seguramente también será más productiva) con el siguiente encargo.

Que eso es lo bueno del trabajo en remoto. Al menos en el que yo creo que debería llamarse como tal, claro.

Ese que es 100% remoto, sin horarios, para que sea el trabajador (alguien que quiero pensar que es una persona adulta y madura) quien se administre el tiempo como bien le venga en gana para conciliar su vida familiar con la profesional.

Y quiero pensar que quien escribe estas palabras no tiene sesgos. O, mejor dicho, los tiene, pero no le afectan a la hora de trabajar con una u otra persona.

Sin ir más lejos, actualmente en el equipo de CyberBrainers, y sin haberlo buscado precisamente, hay más mujeres que hombres, y he trabajado en todo este tiempo con gente de diferentes razas, países, ideologías políticas y creencias religiosas.

Cuando he tenido que contrastar currículums, lo he hecho en base única y exclusivamente de sus conocimientos y su histórico académico y profesional. El resto, al menos para un servidor, es pura paja.

Recalco que al menos en esto soy muy empresario: De una persona que vaya a trabajar conmigo me interesa su productividad. Punto.

Por eso, me gusta la idea de Annonfriendly, ya que limita el conocimiento del empleador a criterios puramente objetivos (qué hizo este perfil, qué está dispuesto a hacer), sin la traba de tener que saber si tiene 18 o 70 años, si es mujer u hombre, si blanco, negro o azul.

Con la ley hemos «topao»

Ahora bien, una cosa es lo que el sentido común me dice que podría estar genial, y otra lo que dice la regulación vigente.

Algo así en España ya te digo que es literalmente imposible de llevar a cabo. Es más, por si no lo sabes, hoy en día no es posible contratar a una persona:

  • Con contrato de formación que a la vez vaya a trabajar el 100% en remoto: La ley española, al parecer, nos exige que al menos un 50% de las labores semanales se realicen en una oficina. Absurdo, lo sé, y más precisamente para el sector digital, donde lo normal es que un trabajador que entre se tiene que pasar al menos medio año formándose antes de empezar a ser productivo. Pero es lo que hay. Todos los contratos que puedo hacer desde CyberBrainers son o indefinidos, o de obra y servicio.
  • Con un contrato basado en variables de negocio y no de tiempo: Los contratos siguen siendo hoy en día en base a unas horas semanales. Pese a que, como decía, negocios como el de la seguridad informática y el marketing no entienden de horarios fijos (puede haber semanas sin apenas trabajo, y de pronto entrarte una crisis y tirarte todo un fin de semana trabajando de sol a sol). Simplemente porque este tipo de contratos han sido pensados para la época industrial y para negocios con un fuerte exponente comercial (entras a la oficina a tal hora, y sales a tal otra, aunque en el medio estés solo calentando la silla).

Pues con el anonimato pasa exactamente lo mismo. Hacienda quiere que quede claro quién es quién en un contrato, y de ahí no los vas a bajar.

Y por lo que parece en las conversaciones que se han ido desarrollando alrededor de esta idea (EN), en EEUU es muy poco probable que algo así tampoco tenga éxito:

«¿No están obligados los empleadores en la mayoría de las jurisdicciones a verificar la elegibilidad laboral [del empleado] y a notificar sus ingresos [a Hacienda]?

[…] ¿Cómo pueden proporcionarme un seguro de salud y otras prestaciones gubernamentales? A efectos de cualquier asunto oficial, ¿consto como individuo técnicamente desempleado?».

La respuesta a esto, se me ocurre, debería pasar por apostar por diferentes grados de anonimato (pseudoanonimato, ya sabes), de forma que pueda haber empresas, por ejemplo, que te permitan trabajar con un seudónimo, manteniendo a nivel administrativo la información necesaria para realizar las nóminas según lo que exige la ley actual.

Es así, al menos, como trabajamos sin habernos dado cuenta en CyberBrainers con algunos investigadores. No nos hemos visto nunca en persona, y en Discord o Slack solo conozco de ellos su nick. Pero a la hora de emitir factura/nómina, ahí tienen que darnos sí o sí sus datos fiscales identificativos.

Se pierde precisamente parte de ese bloqueo del sesgo del que hablábamos (al menos frente a quienes gestionen la facturación), pero podría ser un buen comienzo por donde tirar.

¿Cómo lo ves?

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