Ya en el 2012 alertaba de ello: «Do Not Track», que empezara como una campaña totalmente recomendable frente a los abusos de la toda la cadena de publicidad en Internet, se me antojaba una guerra abierta abocada al fracaso.

Por dos razones principalmente:

  • Era una directiva de cumplimiento OPCIONAL: Que nosotros marcásemos en nuestro navegador el dichoso «Do Not Track» no significaba que las compañías tuvieran que hacerle caso. Podían legalmente hacerlo o no, según les viniera en ganas.
  • Era una etiqueta más, ergo, un elemento más de fingerprinting: Lo que quiere decir que ya no solo con ello estamos pidiendo, sin posibilidad de forzar de ninguna manera, el que no nos tracearan en nuestra navegación. Sino que además incluíamos en la ecuación un elemento extra que podía ser monitorizable, facilitándoles las cosas precisamente a aquellos cuyo negocio se basa en la identificación de usuarios.

Han tenido que pasar 7 años para que Apple, que fue desde el principio una de las grandes que apoyaron la campaña, cayera en consideración. 

«Puede ser alarmante darse cuenta de que Do Not Track es tan a prueba de tontos como poner un cartel en frente de tu jardín que diga «Por favor, no mires a mi casa» mientras tus persianas están abiertas. De hecho, la mayoría de grandes tecnológicas, incluyendo a Google, Facebook y Twitter, no respetan este ajuste cuando visitas y usas sus páginas –algo que el 77.3 % de los adultos estadounidenses desconoce–.» 

Dicho por los chicos de DuckDuckGo (EN).

Safari eliminaba la semana pasada el ajuste de sitios web «que no me rastreen» en favor del «Intelligent Traking Prevention» (EN).

¿Y qué es eso? te preguntarás. Pues no deja de ser un sistema más de desinformación.

La idea es que al navegar desde Safari (y desde aquellos navegadores que utilicen esta funcionalidad) generemos cookies que son compartidas entre múltiples páginas web. De esta manera, se ofusca un poco más quien es el usuario (compartiremos «identidad» con muchos otros usuarios), ergo podríamos hablar más de segmentos de identificación que de identificación de usuarios propiamente dicha.

En fin, que en este caso sí le veo más sentido. Ataca al problema, que es la identificación de usuarios, sin pedirle permiso justo a aquellos que claramente no están interesados en complicar su negocio.

Lo que tenía que haber sido «Do Not Track» en un principio, vaya… 

 

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