He tardado más de lo que me gustaría en publicar este episodio, no porque no me pareciera interesante, sino porque, sinceramente, debido a todo el jaleo de trabajo que he tenido «con la vuelta al cole», me ha sido imposible ponerme hasta hace unos días con el guión.
Tenía ya toda la documentación preparada, pero tienes que tener en cuenta que, para cada capítulo, tardo alrededor de 7 horas entre la grabación, la edición, la creación de contenido en formato vertical para redes sociales y la publicación en sí.
Pero aquí estamos.
Este es un tema que merece un análisis profundo.
Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.
Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Hace ya unas cuantas semanas, la idea de un «Twitter público y europeo» volvió a la palestra, esta vez planteada por Odón Elorza, ex Diputado del PSOE, en su blog (ES), como una solución a los problemas que enfrentamos en la lucha contra lo que él denomina «ciberpopulismo» y la desinformación.
El artículo va al grano y, por tanto, obvia bastantes temas que quiero pensar que no trata más por proponer la idea que por desconocimiento. Sin embargo, no comparto muchos de sus argumentos. De hecho, esta discusión ya ha tenido eco en redes sociales, donde Jaime Gómez-Obregón, entre otros, también expresó su desacuerdo (ES), bajo mi humilde opinión, y con algunos matices, con bastante más atino.
Elorza defiende la idea de una red social pública bajo control de la Unión Europea como respuesta a los «feudos privados» en los que se han convertido las plataformas sociales. Según él, estas plataformas, como Twitter, son jardines amurallados controlados por unos pocos individuos.
Y no está equivocado, precisamente.
Las redes sociales de hoy en día operan bajo intereses comerciales, y en el caso de Twitter, pareciera evidente un sesgo hacia posturas como las del expresidente Donald Trump, gracias a su actual propietario, Elon Musk, quien ha mostrado públicamente su apoyo al exmandatario.
Pero…
- ¿Es realmente la solución crear una red social pública gestionada por la Unión Europea?
- ¿Sería más ética y beneficiosa que las actuales plataformas privadas?
- Y ¿qué peligros esconde una plataforma centralizada gestionada por los gobiernos?
A lo largo de este episodio del podcast enCLAVE DIGITAL, responderé a estas preguntas, analizando tanto los puntos fuertes como los débiles de esta propuesta, para concluir si realmente esta iniciativa podría tener sentido o si, por el contrario, estamos ante una idea utópica que podría traer más problemas que soluciones.
¡Empecemos!
Uno de los puntos (casi el único, de hecho) que revolotea alrededor de la propuesta de Elorza es que las redes sociales actuales son, de hecho, controladas por unas pocas manos.
Estas plataformas, operadas por empresas privadas como Meta (propietaria de Facebook e Instagram), Alphabet (dueña de Google y YouTube) o Twitter, funcionan bajo el principio de maximizar el beneficio económico a través de la atención de los usuarios.
Están diseñadas, por tanto, para captar nuestra atención el mayor tiempo posible, basándose en algoritmos que nos muestran contenido que, en teoría, nos mantendrá más tiempo enganchados. Con todo lo perverso (y real) que suena esto.
Elorza argumenta que, al estar en manos privadas, estas plataformas responden a intereses particulares, y sugiere que una red social pública, gestionada por un órgano independiente de la Unión Europea, podría ser una solución para combatir la desinformación y promover un debate democrático más ético.
Lo cierto es que estamos “voluntariamente en sus manos”; él (Elon Musk) pone el terreno de juego, las reglas que le convienen y el sesgo algorítmico. Lo más llamativo es comprobar, cada día, cómo los grandes líderes demócratas del planeta priorizan las redes en internet para comunicar y para dar sus exclusivas. Hablamos de unas herramientas de internet que están en manos de sectores tecnológicos ajenos a respetar los valores éticos y los principios de una sociedad democrática.
Artículo de Odon Elorza sobre la manipulación de discursos en Twitter
Como te decía, la premisa inicial la comparto.
Sin embargo, aquí es donde empiezan mis discrepancias.
El problema de la gestión pública en el mundo digital
A lo largo de los años, hemos visto múltiples intentos por parte de los gobiernos de crear plataformas tecnológicas con resultados, en su mayoría, desastrosos.
Jaime Gómez-Obregón, con quien coincido en gran parte de este tema, ha señalado algunos ejemplos recientes como Quaero (el fallido «Google de Europa»), Kelifinder (una red social también fallida) o Lexnet (una plataforma judicial que nunca llegó a funcionar correctamente). Incluso iniciativas más recientes como Radar Covid tuvieron problemas evidentes. Y es que, por mucho que el sector público tenga la intención de crear plataformas tecnológicas, la realidad es que carecen de la experiencia y los recursos necesarios para hacerlo con éxito.
¿Por qué iba a funcionar un «twitter de la UE» cuando ni siquiera compañías especialistas como Meta o Google, con enormes recursos financieros, han conseguido articular una masa crítica mínimamente viable en torno a sus Threads o Google+?
Jaime Gómez-Obregón en Twitter
La tecnología evoluciona rápidamente, y el sector público, por su naturaleza, no tiene la capacidad de innovar al mismo ritmo que las grandes corporaciones tecnológicas.
Además, las decisiones en este tipo de proyectos suelen estar sujetas a trámites burocráticos y decisiones políticas, lo que ralentiza aún más el proceso y lo convierte en un campo abonado para el fracaso.
La moderación de contenidos: ¿realmente es posible?
Otro de los puntos a favor de la propuesta de Elorza es que, al estar gestionada por un órgano público, una red social europea cumpliría con la normativa de la UE en términos de desinformación, protección de datos y ética en la moderación de contenidos. Sin embargo, la moderación de contenido es un terreno extremadamente complicado.
En mi experiencia en múltiples eventos, como la mesa redonda reciente en ESADE sobre Fake News y desinformación, he insistido en que las redes sociales no han sido diseñadas para informar, sino para entretener.
Los algoritmos que gobiernan estas plataformas están pensados para mantener a los usuarios en la plataforma el mayor tiempo posible, mostrándoles contenido que les interese o provoque reacciones emocionales intensas. Es por ello que solemos ver más contenido que refuerza nuestras creencias o que nos genera indignación, contribuyendo así a la polarización y a lo que algunos acabamos por llamar el «Internet de los extremos».
El problema radica en cómo y quién debe decidir qué es desinformación y qué no lo es. Bill Gates, en una entrevista reciente, destacó que uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en Internet es precisamente la lucha contra las fake news.
Bill Gates ha señalado que la desinformación es el principal problema al que se enfrenta la juventud actual. Después de luchar en el pasado contra este problema, el fundador de Microsoft pensaba que las nuevas generaciones no tendrían que hacer frente a la desinformación en un futuro. Sin embargo, lo que han tenido que vivir tanto él como el resto de integrantes de su familia durante estos últimos años le han hecho cambiar de opinión.
El daño ya está hecho.
La desinformación es el mayor problema al que se van a enfrentar las nuevas generaciones.
Bill Gates en una entrevista reciente en el programa Make It de CNBC (EN)
Pero, como él mismo admitió, no existe una solución clara. Y es que las fake news no son necesariamente información completamente falsa, sino que suelen tener una base de verdad, lo que las hace más difíciles de identificar y combatir.
De hecho, en un contenido exclusivo que publiqué recientemente para los miembros del Club Negocios Seguros, abordé una investigación en la que, usando un chatbot conversacional específicamente diseñado para refutar teorías de la conspiración, los investigadores habían logrado resultados prometedores.
Escucha:
Después de haber mantenido varias conversaciones con el chatbot, los participantes mostraron una disminución del 20% en sus creencias conspirativas. Este cambio no solo se produjo inmediatamente después de la interacción con DebunkBot, sino que se mantuvo durante al menos dos meses, cuando los participantes fueron evaluados nuevamente.
Artículo de Pablo exclusivo para los miembros del Club Negocios Seguros
De hecho, y si no lo sabes, publico cada semana varios artículos, y entre ellos, dos de ellos, el del martes y el del jueves son exclusivos para miembros de este club.
¿Y Pablo, cómo puedo entrar a formar parte de este selecto grupo?
Pues muy sencillo: Haciéndote miembro con la suscripción mensual o la anual, que tiene a su vez un descuento del 16%, el máximo que Patreon, la plataforma que uso para hacerle llegar a los miembros el contenido, me permite aplicar.
Además, los miembros tienen acceso al grupo privado en Telegram donde debatimos sobre todos estos temas de una forma más distendida, y un largo etcétera de beneficios, entre los que está, por supuesto, permitirme seguir haciendo esto.
Así que ya sabes: si te interesa estar al día de lo que ocurre en materia de negocios digitales, tecnología y seguridad, apúntate ahora al Club y cada martes y jueves recibirás en tu correo un artículo privado.
Y dicho esto, ¡seguimos!
Centralización frente a descentralización: El telón de Aquiles de Internet
Elorza argumenta que una red social pública gestionada por la UE podría ofrecer una alternativa más ética a las plataformas privadas actuales.
Sin embargo, y llámame si quieres conspiranoico, pero centralizar el control de una plataforma social en manos de un gobierno, o de la propia Unión Europea, no garantiza, precisamente, una mejor moderación de contenido o una mayor transparencia.
De hecho, me atrevo a asegurar que podría tener el efecto contrario.
Internet, en su esencia, es una red distribuida. Esto significa que, a nivel técnico, está diseñada para ser resistente a fallos y ataques centralizados.
Sin embargo, en los últimos años, hemos vivido una tendencia hacia la centralización, con plataformas como Facebook, Twitter y YouTube monopolizando gran parte del contenido en línea. Esta centralización ha permitido que estas empresas ejerzan un control significativo sobre lo que vemos y cómo interactuamos en la red.
Y para prueba, el propio contenido de Elorza, publicado, en efecto, en un blog como el mío (plataforma,por tanto, descentralizada), pero recompartido por X, esa red social centralizada y «Trumpista» que critica el político, y que en cambio usa, como todos los demás políticos, para conseguir que su discurso, e igual que este contenido mío que estás ahora consumiendo, te llegue a ti y al resto de potencial audiencia.
Este es el juego al que todos, lamentablemente, hemos decidido o estamos obligados a jugar.
Y qué quieres que te diga… La creación de una red social pública no solucionaría este problema; simplemente trasladaría el control de una entidad privada a una pública, lo que podría generar aún más problemas en términos de libertad de expresión y diversidad de opiniones.
A fin de cuentas, lo único que mueve a estas empresas, como empresas que son, es la monetización. Pero… te hago una pregunta: ¿Qué alicientes tendría el sector público para gestionar adecuadamente esa hipotética red social?
…
Ya te digo yo que nada halagüeños.
Al menos para la plebe como tú y como yo.
¿Que quieres un ejemplo?
Pues ahí tenemos el uso de la censura por parte de algunos gobiernos.
Si una plataforma pública estuviera controlada por la UE, podríamos encontrarnos en una situación en la que ciertas voces o posturas fueran silenciadas en favor de un discurso más «oficial» o alineado con la ideología dominante. De hecho, en Europa ya hemos visto intentos recientes por parte de algunos gobiernos de regular y limitar el acceso a ciertos contenidos en línea que consideran perjudiciales para el «bien común».
Con la excusa de la lucha contra el terrorismo o la pederastia, se rompen barreras cada poco que permiten al Estado controlar más a los ciudadanos.
Total, ¿no tenemos nada que ocultar, verdad?
Si tú, o yo, no somos nadie…
El fracaso de las alternativas descentralizadas
Por otro lado, aunque creo que la descentralización es una parte esencial de la solución, la realidad es que las alternativas descentralizadas a las grandes plataformas, como Mastodon, han tenido un éxito limitado.
Esto se debe principalmente a que requieren más esfuerzo y conocimientos por parte de los usuarios.
Que son más incómodas de usar, vaya.
Y la gente, recordemos, es vaga por naturaleza.
En lugar de tener todo el contenido en un solo lugar, como sucede en Twitter o Facebook, en redes como Mastodon los usuarios deben navegar entre diferentes servidores y comunidades, lo que, ya desde la creación inicial del perfil, puede resultar confuso y, por tanto, menos eficiente.
El que en su momento, cuando parecía que Twitter se iba al carajo, tuve que publicar un tutorial sobre ello, ya dice mucho…
A pesar de sus limitaciones, creo que la descentralización sigue siendo una herramienta poderosa para combatir la desinformación y garantizar la libertad de expresión en línea. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de las personas prefieren la comodidad de una plataforma centralizada, donde pueden acceder a todo el contenido que les interesa en un solo lugar. Y donde, mejor aún, ni tan siquiera tengan que tomar la decisión de a quién seguir.
El éxito de redes sociales de nueva generación como TikTok así lo atestigua. El algoritmo ya se encarga de todo. Tú solo créate la cuenta y pierde el tiempo delante de la pantalla.
¿Es lo público la solución?
Voy a ser claro con las conclusiones: no creo que un «Twitter público y europeo» sea la solución.
Si bien la idea de crear una red social más ética y transparente es, por razones obvias, más atractiva, la realidad es que centralizar el control de una plataforma de este tipo en manos de gobiernos o entidades públicas genera más preguntas que respuestas. Además, la experiencia nos ha demostrado que los gobiernos no son los mejores gestores cuando se trata de plataformas tecnológicas.
El verdadero problema del Internet actual no es solo la desinformación o la falta de regulación, sino la centralización del poder en unas pocas manos. Para combatir estos problemas, necesitamos soluciones que promuevan la descentralización y den más control a los usuarios, en lugar de concentrar aún más poder en una única entidad.
Y en esencia, por debajo, necesitaríamos tener una sociedad que estuviera dispuesta a dedicar tiempo a cultivar sus fuentes de información.
Algo a todas luces utópico.
Sencilla y llanamente, no estamos preparados como sociedad.
Y por tanto, tenemos las plataformas sociales que nos merecemos.
Ni más, ni menos.
Antes de despedirme, te dejo con algunas preguntas para reflexionar:
- ¿Crees que un Twitter europeo bajo control público podría ser realmente neutral en cuanto a la moderación de contenido?
- ¿Es preferible una plataforma descentralizada, aunque sea más complicada de usar?
- ¿Hasta qué punto debe el gobierno intervenir en la regulación de plataformas sociales?
Espero tus opiniones en los comentarios, y abramos debate.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
Si este contenido te sirve para estar bien informado sobre la actualidad en materia de negocios digitales, reputación y tecnología, te agradecería que le dieras a suscribirte en mi canal de Youtube o en la plataforma de podcasting desde donde me escuchas, le des a Me Gusta, al botón de hype de Youtube, me dejes un comentario o reseña y lo compartas con aquellos a los que les pueda interesar.
¡Seguimos!
Si utilizas otra plataforma de podcasting, busca «enCLAVE DIGITAL« en la app para localizarlo, o visita la página del videopodcast, donde ofrezco enlaces directos a las principales plataformas actuales: