una vida a la sombra

– Será una broma, ¿verdad? –Cuca se llevó las manos a la cabeza, e instintivamente se tiró de los mofletes hacia abajo. Cuando tenía ansiedad, no podía evitarlo.

– Lamento informarte de que no –esa voz suave y melodiosa salía de uno de los altavoces de la estancia–. Como ya te informaron en numer…

– Tiene que ser una broma, no hay otra opción –la mujer caminó en círculos alrededor de la mesa del comedor–. ¡No me podéis hacer esto! ¡Exijo hablar con un representante de la compañía!

– Cuca, como ya te explicamos en su momento, el servicio cubriría con todas las prestaciones contratadas hasta que no hubiera peligro alguno en el exterior. Y hace varios meses de…

– Ya ya, ya me sé el cuento –se agarró con fuerza el pelo desde su raíz–. La historia de siempre. Que la pandemia ya es cosa del pasado, que ya no hay riesgo a salir fuera. Sí sí, pero, ¿por qué sigue muriendo gente, eh? El último, que lo he visto en Reminder esta misma mañana, ayer en una localidad vasca.

El asistente produjo ese sonido habitual de confirmación de búsqueda.

– El señor Roberto Giménez, natal de Guipúzcoa, falleció en la tarde de ayer tras sufrir complicaciones respiratorias.

– ¡Ese mismo! ¿Ves? ¿Qué tienes que decir al respecto? –gritó Cuca mirando hacia la pantalla, mientras no podía evitar que una leve sonrisa se dibujase en su rostro.

– El señor Roberto Giménez tenía 102 años. La cepa A313 fue el detonante de su muerte… pero ya contaba con varias patologías respiratorias asociadas a factores laborales de su época en activo, como explicaba en ese mismo enlace que mencionas el jefe de medicina interna del Hospital Universitario Donostia.

– Ya, ya, siempre excusas. ¿Y qué me dices de las sublevaciones en Madrid, Barcelona y Valencia? ¡Miles de heridos! Échale un ojo a lo que he compartido esta mañana en mi perfil, ya verás…

Otra salva de pitidos tenues.

– Cuca, esos vídeos son de hace casi 15 años, coincidentes con algunos de los registros de la Sublevación de los Subs. La propia plataforma ha incluido una advertencia al pie de tu publicación informando de ello. Hoy en día el riesgo vírico, y los problemas sociales asociados a la pandemia, son ya cosa del pasado.

– ¡Eso es mentira! El otro día, precisamente, compartía mi hermana varias fotos de la terrible situación que están viviendo por Andalucía. Colas kilométricas de personas esperando su turno para poder comprar algún producto básico para dar de comer a sus hijos.

De nuevo, aquel sonido agudo de búsqueda.

– Cuca, si te refieres a las fotografías de hace dos días en el perfil de tu hermana Rosa, te informo que, de nuevo, son fotos antiguas. De hecho, corresponden a una revuelta que hubo en Cuba a principios de siglo. Es más, tu hermana hace ya dos años que vive fuera de Casa Segura. La semana pasada, sin ir más lejos, compartió unas fotos de una escapada que hicieron por la sierra de Cáceres con su familia y allegados.

– ¡Que no me muevo de aquí, hombre! En este búnker tengo todo lo que necesito para vivir. He pagado por ello. ¡No vais a conseguir matarme!

– Desde AMZ queremos lo mejor para todos nuestros clientes. Y, como ya hemos explicado en todos esos emails que te hemos ido enviando estas últimas semanas, y que te has negado a abrir, es nuestro deber informarte que el servicio de Casa Segura se interrumpirá esta misma noche, al haber pasado ya cinco años desde que se levantase el toque de queda, y tres desde que la campaña de vacunación masiva haya controlado la crisis sanitaria.

– ¡Mentiras, mentiras, mentiras! –Cuca lanzó una taza hacia la pared desde donde provenía la voz del asistente, y sollozando, continuó–. Estáis confabulados con los gobiernos supranacionales. Que no te creas que soy tonta, lo he visto en un vídeo de un investigador que conozco colgado en Retube. Queréis que salgamos para que enfermemos y muramos. Así habrá menos población que alimentar, y más espacio para que los vuestros sigan dominando el mundo.

Pateó con rabia el pie de la mesa:

– Sois unos asesinos… Creasteis este virus para acabar con la clase media. ¡Ay! si ya lo decía mi madre, que en paz descanse; Hija, nos quieren matar, y se han inventado todo esto, en sus laboratorios, para quedarse con nuestro dinero; Cuánta razón tenía la pobre…

– Cuca… la cepa A313 surgió de forma natural de una variante del virus de la gripe… No hay pruebas de que fuera creada en un laboratorio.

La mujer soltó una carcajada forzada:

– ¡Qué me vas a decir tú! ¡Si has sido programada por la compañía que ha tejido todo este complot mundial! Ahora que habéis saqueado todo el dinero que nos quedaba en la cuenta, nos queréis echar de nuestra casa alegando el fin del servicio y de esta plandemia. ¡Noooo, a mi no me engañáis! ¡Me vais a tener que sacar de aquí con los pies por delante!

Se produjo entonces un largo silencio.

– Cuca, mi deber es informarte que esta noche dejaremos de dar servicio a todos los clientes que aún quedéis en Casa Segura… En ese momento, la puerta del búnker se abrirá, y no volverás a recibir suministros por nuestro dispensador local.

– ¡No, no! –gritó la mujer, llorando–. ¡No quiero morir! Por favor, Sarah, apiádate de mi… Si abrís esa puerta, ¡el virus entrará y acabará conmigo!

Otro instante de silencio.

– Cuca, de verdad, la pandemia hace tiempo que dejó de ser un problema. Este último mes han fallecido tres personas confirmadas en todo el territorio. Todas con patologías severas previamente diagnosticadas… Fuera, la vida sigue, y con las medidas de seguridad sanitarias esperables, ya hace tiempo que todo ha vuelto a… la… normalidad. Si quieres, puedes revisar las noticias de cualquiera de los medios de comunicación generalistas. De este país, o de cualquier otro.

La pantalla comenzó entonces a mostrar un listado de noticias extraídas de diferentes cabeceras en las que hablaban de sociedad, deporte, economía, sucesos… Sin alarmismos de ningún tipo, sin menciones a la pandemia.

– ¡Todo eso es mentira! –gritó Cuca mientras se dejaba caer en el suelo–. Mentiras vertidas por ese establishment que quiere envenenarnos y que enfermemos… ¿Por qué no lo entiendes? Yo cada día reviso mis fuentes, las de los especialistas y amigos que tengo en Reminder, donde se dice la verdad. La única que vale. La que dice la gente que está a pie de calle. Y la realidad es que siguen muriendo a centenares. Tanto que los cuerpos se almacenan en montículos a las afueras de las ciudades. No hay acceso a suministros básicos. Y los hospitales… ¡Ay, los hospitales! –masculló mientras se limpiaba los mocos con la manga de la blusa– Cómplices como son de esta mentira. ¡Siguen cobrando sus sueldos y tienen salas enteras vacías! ¡Si hay multitud de vídeos que lo demuestran!

El asistente volvió a producir aquel sonido de confirmación.

– Cuca, esta noche a las 00:00 la puerta del búnker se abrirá, y no volverás a recibir suministros por nuestro dispensador local. Cuando estés preparada, puedes salir y comprobar por ti misma, y no por lo que dicen tus fuentes o conocidos en la red social, la situación del exterior. Espero que la estancia estos últimos diez años en Casa Segura haya sido de tu agrado… ¡Muchas gracias de parte de todo el equipo de AMZ!

– Sarah, ¡espera!

– ¡Sarah!

– ¡SARAH!

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