prestigio apple

Prepárate que vengo con tres historias que he vivido recientemente, a colación del evento de la pasada semana de los chicos de Cupertino:

El mentor que tenía todos los modelos de Airpods

Como todos sabéis, un servidor sigue formándose día tras día.

Al consumo de noticias del sector (piensa que por mis ojos pasan cada día alrededor de 400 noticias de blogs y medios de comunicación a los que estoy sindicado, y de ellos, leeré completas, de media, unas 40), únele el que consumo mucho contenido en podcast y también en vídeos de Youtube.

Y a todo esto súmale el que también estamos invirtiendo en la empresa para formarnos con otros mentores. Profesionales a los que admiro por lo que han conseguido hacer con sus negocios.

Pues bien. Sin dar nombres, pero estas últimas semanas estamos en CyberBrainers siguiendo un mentoring con un reconocido empresario estadounidense. Su historia, además, bien podría ser la nuestra en unos años (ojalá), y aunque se dedica a otra parte del sector TIC (más formación que consultoría) lo cierto es que seguramente aprenda mucho de lo que le ha llevado a estar donde está.

Estaba por tanto escuchando su historia, y en varias ocasiones acabó soltando alguna perla sobre algún producto de Apple.

Por supuesto, tenía todo de la manzanita, y como decía, en varias ocasiones del mentoring usaba esto como herramienta de prestigio.

Llegado a un punto, soltó algo así como:

Piensa en los airpods de Apple.

Tiene actualmente, pongamos, 6 modelos a la venta.

¿Cuál debería comprarme?

¡Pues todos!

Tengo tal modelo para cuando salgo de viaje, tal otro en el despacho, tal otro en el dormitorio…

Que ojo, no voy a ser yo quien le lleve la contraria, pero es que mientras decía esto, entiendo, con el afán de explicarme la importancia de vivir en la abundancia (y tiene razón, ojo), no dejaba de salirme el lado ingenieril, pensando en lo absurdo que es tener varios dispositivos que hacen literalmente lo mismo, y que para colmo son tan cómodos de mover de un sitio a otro como unos malditos auriculares.

Es decir, que para esta persona, que recalco, se ha labrado muy a pulso estar donde está, y facturar lo que seguramente factura, en tecnología solo existe Apple.

Y está tan convencido de ello, que usa como argumento de su bonanza el que todo lo que saque la compañía lo debe tener. Si es por duplicado o triplicado, pues perfecto.

¿Me compro un portátil o un macbook?

Voy a otra historia, esta vez de una muy buena amiga, que me escribía hace dos días para preguntarme que qué ordenador se compraba, enviándome varias opciones de una popular cadena de electrónica de consumo de la zona (una que empieza por «M» y acaba por «ediaMarkt»).

Pues bien, veo que me pasa un portátil de unos 500 euros, y reviso lo que incluye, y veo que es un AMD Ryzen 3 con 8Gbs de RAM y escasos 250 GBs de almacenamiento SSD.

Le comento que por ese precio, en otras plataformas se puede sacar fácilmente un AMD Ryzen 5 con el doble de RAM y almacenamiento. Y le paso, como suelo hacer a todos los que me preguntan, un par de opciones de Amazon: Una como 150€ más barata, pero sin sistema operativo (ya ves tú, se lo instalas desde un lápiz y a correr), y otra 50 euros más cara, pero ya con un procesador de última generación.

En ese momento me comenta si debería comprar un MacBook, y le explico que eso ya es para gustos, pero que tenga en cuenta que el MacBook le ofrecerá más o menos lo mismo pero a algo más del doble de precio.

¿Qué ha acabado comprando?

Pues eso: un macbook.

Todo porque en la universidad donde trabaja el resto del profesorado le ha dicho que es lo mejor.

¿Qué teléfono debería comprar para grabar vídeos?

Y de ahí, paso a la tercera historia, esta vez con un cliente con el que hemos empezado a trabajar recientemente.

Él forma parte de una startup que va a lanzar su producto estos días, y por tanto, de cara a que les ayude con la estrategia de lanzamiento, hemos pactado que tendrán que grabarse presentando la plataforma y explicando a la audiencia qué van a encontrar en ella.

Y ahí entra el factor tecnológico.

Esta persona venía de un Samsung Galaxy de hace unos añitos, y me preguntaba que, de cara a grabar el contenido, si debería cambiarse de terminal.

No a otro cualquiera, ojo. A un iPhone… que además debería ser «baratito».

Le dije que realmente, necesario, no era. Pero como ya vengo de vuelta y sé que cuando alguien me pregunta es que quiere que le diga que sí, le expliqué que por la mitad del coste que iba a pagar ese «iPhone baratito» (un iPhone de hace dos generaciones, para que nos entendamos), tenía un Google Pixel que tiene mejor cámara, y especificaciones en mano, es mejor terminal.

Descontando que, además, no tendría que volver a familiarizarse con otro sistema operativo y comprar otras aplicaciones distintas a las que ya tenía y usaba en su Samsung Galaxy.

En su cabeza no entraba, por tanto, la idea de que pudiera haber terminales móviles mejores que un iPhone… y a menor coste.

Al menos, en este caso, me ha acabado dando la razón.

Especificaciones frente a valor social (prestigio)

Aquí es donde quería llegar.

En los tres casos vemos las razones de por qué Apple es la empresa más valiosa del mundo.

Hacen muy buenos productos y servicios. Por supuesto.

Pero sobre todo, han creado a su alrededor una suerte de status de prestigio que les viene a las mil maravillas.

Javi contaba hace unas semanas cómo se había sorprendido (ES) al descubrir que en un concierto al que había asistido, la amplia mayoría de jóvenes llevaban un iPhone.

  • En España, ojo. No en EEUU o Reino Unido, feudos de Apple.
  • En España, donde se presupone que Android es dueño y señor.

¿El por qué? Pues porque un iPhone es muy bien terminal, por supuesto. Pero da igual que año tras año estudios y encuestas demuestren que la mejor cámara, la mejor experiencia, lo tiene tal otro modelo de Android.

Y da igual que en escritorio, MacOS siga varias generaciones por detrás de Windows en cuanto a convertibilidad y personalización.

Los productos de Apple te permiten posicionarte en un nivel social diferente.

Te dotan de un status, limitado (hasta cierto punto) por el factor económico, específico.

De ahí que, por ejemplo, un servidor, con una pulsera Xiaomi de última generación, que ni tan siquiera ha salido a la venta oficialmente fuera de China, pueda ir tranquilo por la calle porque no hay un solo ladrón que se plantee robarme.

En cambio, si llevara un Watch de Apple, la cosa cambiaría.

Por un simple y terrorífico motivo:

Para ese ladrón, y en definitiva para el grueso de la sociedad, tengo un nivel adquisitivo mayor por el simple hecho de usar productos de Apple.

  • Aunque pueda ser mentira.
  • Aunque igual sea reacio a depender de un único ecosistema.
  • Aunque sepa que hay productos y servicios mejores que, además, da la casualidad que pueden ser hasta más económicos.

Esta característica innata en Apple la hace profundamente valiosa, por el simple hecho de que genera, per sé, mayor negocio.

Así, los californianos pueden ir subiendo precios como si no hubiera un mañana, y pese a todo, seguir vendiendo como churros.

  • Por todos aquellos que, desconocedores, entienden que no hay alternativa posible si quieren lo mejor de lo mejor.
  • Pero también por todos aquellos que, aunque quizás sí sean conscientes, o tengan a algún conocido que entiende un poco de tecnología, deciden igualmente pagar ese plus no por la tecnología, sino por la imagen que transmite con algo de la marca en sus manos.

Mal que pese, las cosas son así.

Y mientras esto se cumpla, en según qué círculos (por ejemplo, frente a la venta de un portfolio de servicios con un cliente), es probable que mi reticencia a rendirme al «qué dirán» y poner mi dinero solo en aquello que de verdad creo que es útil, me esté limitando.

Lo dice alguien que está ahora mismo escribiendo desde un Mac Mini MX, y con iPad al lado de la pantalla.

Pero también alguien que lleva esa pulsera Xiaomi de 25 euros que me da todo lo que necesito en la muñeca, un Google Pixel de última generación en el bolsillo capaz de sacar mejores fotos que el último iPhone Pro Max, y unos auriculares con mejor cancelación de ruido que los Airpods de Soundcore.

Y trabajo en itinerancia con un ultrabook de Huawei.

En fin… Que igual debería hacerlo al revés, y sacar fuera lo que queda cool mostrar que tienes.

Los productos de Apple, por tanto, cumplen ya el mismo objetivo que cumple un reloj Lotus, o una camiseta de Nke.

Son productos asociados a un nivel sociodemográfico específico.

Y quizás, solo por ello, ya sirvan para atraer riqueza.

Recalco: No porque sean mejor que la alternativa (que no siempre se cumple), sino porque la sociedad les está dando ese valor.

¿Quieres conocer cuáles son mis dispositivos de trabajo, viaje y juego?

Por aquí tienes un listado de todo aquello que utilizo en mi día a día, con los enlaces directos a la página de producto en Amazon.