Nos vamos a la india, y de paso nos desintoxicamos de tanta tecnología

india

Como ya hice el año pasado, pongo el cartel de cerrado durante unos días, con el fin de desintoxicarme de tanta vorágine informativa y conocer nuevos lugares.

El destino, esta vez, es la India, un país al que tenía muchísimas ganas de visitar, y que por fin (espero) se va a hacer realidad.

triangulo de marfilEstaré por tanto fuera desde el 5 al 17 de Julio, y durante este tiempo, tengo intención de hacer la ruta del triángulo de marfil.

En verdad, iré a bastantes más sitios (Shekhawati, Bikaner, Jodhpur, Pushkar, Amber, Fatehpur Sikri,…), pero es visita obligada Nueva Delhi, Agra y Jaipur.

Lo haré acompañado de mi pareja, y sí, antes de que me lo remarque, tengo la idea de recorrerme parte del norte de India en pleno verano (40º clima húmedo) y en autobús. Podría haber optado por vuelos internos, pero entonces, me perdería precisamente uno de los atractivos que al menos tiene para un servidor la India, y que no es más que el poder empaparme (y espero, traerme parte) de su cultura.

Nueva Delhi, Agra y Jaipur son grandes ciudades del turismo, y por tanto, no espero ver allí nada más que lo que la India quiere ofrecer a sus turistas.

Lo que de verdad me atrae del viaje es, dentro de la comodidad occidental (a fin de cuentas iré de hotel) es conocer la realidad de la India, con sus puntos fuertes y sus débiles.

Y espero volver siendo una persona capaz de disfrutar aún más de la suerte que he tenido. De disfrutar de la vida sin la presión social, sin la imperiosa necesidad de compra compulsiva que azota la sociedad del primer mundo.

Espero, en la medida de lo posible, encontrar allí esa felicidad del que se sabe que tiene una vida completa, y cuyas aspiraciones no están turbadas por una cultura afianzada en la moneda y el aparentar.

Es un viaje por placer, pero sobre todo, también es un viaje de autoconocimiento. Un punto y aparte.

Y por tanto, este viaje pasa por dejar de lado la tecnología y centrarme en el presente. Desconectar realmente de la droga del siglo XXI (la información), y disfrutar del viaje como cuando no había smartphones. Como cuando internet no había llegado hasta nosotros.

¿Que seguramente publique alguna cosilla por mis redes sociales? Pues seguramente. Me conozco y acabaré cayendo…

Pero a priori ni voy a escribir estos días por aquí, ni espero dar respuesta a la interminable bandeja de entrada de emails y preguntas que a diario me dejáis por los numerosos canales de los que dispongo. Peor aún, intentaré no abrir mi lector de RSS, ni escuchar los podcast habituales, ni los vídeos de Youtube.

Intentaré dejar que “engorde” el número de no leídos en todas estas apps que día tras día, como una rutina, pongo a cero. Que el tiempo libre sea tiempo libre, no tiempo productivo.

Todo por ponerme a prueba y levantar la cara de la pantalla. Por intentar entender, bajo la óptica de una educación occidental, el modo de vida oriental, más pegado al emponderamiento personal y a la búsqueda de la felicidad.

Para los suscriptores de la página, esto significa también que no enviaré más correos durante estos días. El último, mañana (adelanto del del lunes), con el resumen de la semana, y el siguiente ya a la vuelta, en cuanto recupere la tracción.

Así pues, espero que se porte muy bien en mi ausencia. Que internet no olvida, y bien sea por el boca-oreja o por los logs, me acabaré enterando en caso contrario G.G.

Disfrute de estos días tanto o más de lo que espero disfrutar yo, y dese cuenta que muchos de los grandes problemas que tenemos en el primer mundo son minucias si los comparamos con los de nuestros vecinos.

Un poco de humildad no nos vendría nada mal.

Saludos, ¡y nos seguimos leyendo!