WhatsApp como herramienta de descubrimiento

Sobre esta aplicación han corrido ríos y ríos de tinta, y por lo general para nada bueno. Hablamos de una de las startups que más tracción ha conseguido levantar con el auge de los smartphones, hasta el punto de sentar precedente y servir su nombre en muchos casos para referirse a su sector, esto es, la mensajería instantánea.

PabloYglesias-WhatsAppMedio

Los que me conocéis de hace tiempo sabréis que siento una ligera animadversión por la misma, que en su momento me llevó a abandonarla, y que volvió a conquistarme no por sus aciertos, sino por la creciente presión social. Puesto que si algo ha hecho bien WhatsApp ha sido el llegar de los primeros y saber moverse como pez en el agua a nivel de marketing y difusión, volviéndose un estándar de facto (al menos en España) difícilmente abatible por las numerosas alternativas del mercado.

Una herramienta de comunicación donde la seguridad ha jugado un papel secundario, que sigue en sus trece de no desarrollar (ni dejar que la comunidad desarrolle) una versión de escritorio con sincronización en doble sentido, recientemente comprada por Facebook, y que represente quizás la evolución de lo que ha acabado por llamarse la red social.

Y ahí quedan algunos aciertos que bajo mi punto de vista vaticinan un futuro prometedor a la misma. Os hablaba no hace mucho del insólito (insólito para un escéptico usuario como es un servidor) uso que he empezado a observar con una opción ha priori tan descabellada como son los mensajes de voz, y cómo este simple hecho ofrece una ligera ventaja en situaciones donde pararse a escribir no resulta cómodo, o directamente para personajes (porque reconozco que lo soy) que hemos sido más de hablar y menos de darle al teclado.

También está el capote que Twitter parece haberles echado con esas pruebas iniciales de un botón para compartir en WhatsApp (ES), que se une a la inclusión del mismo en varios medios digitales.

Todo esto, unido a esa suerte de experimento que hace una semana llevaba a cabo desvirtualizando el uso de este servicio (comunicación normalmente insulsa con allegados) hacia una suerte de chat profesional, con 10 compañeros de aventuras de este sector, en el que como en su día relataba Inti en Uberbin (ES), nos hemos propuesto mantener un debate inteligente (otra cosa es que lo consigamos :)) sobre actualidad tecnológica, con la clásica moderación grupal (uno propone un tema, y se trata el mismo hasta que otro propone el siguiente).

A esto unirle algunas iniciativas más serias como la de Oxford Mail (EN), un periódico local que ha apostado por incluir en su cartera de difusión la posibilidad de “suscribirse” vía WhatsApp, de tal manera que el usuario recibe el boletín diario (fotografía de la primera página, más enlaces a los artículos) más algún que otro ocasional a lo largo del día si hay una noticia verdaderamente importante, o la de BBC News India (EN), que hicieron lo propio para apoyar la difusión de toda la actualidad referente a la catástrofe en Filipinas (puesto que muchos de sus espectadores, como era de esperar, no tenían la posibilidad de verlo en televisión).

Ejemplos como estos hay a patadas (ES), y me parecen interesantes por el hecho de que abren un nuevo canal de comunicación aprovechándose de un canal ya existente, que funciona muy bien en círculos cercanos, y que opera bajo la ley de la bidireccionalidad. El que el usuario sea a la vez prosumidor de información, e incluso, como en el caso de Oxford Mail, ofrezca artículos al periódico que podrían ser publicados.

De nuevo, la desvirtualización de un sistema de comunicación que nació con otros menesteres, y que posiblemente encuentre aquí la cura que necesita para enganchar a los próximos 500 millones de usuarios. Una aplicación de mensajería que se vuelve red social por momentos, que se apoya en el factor intimidad (conversaciones directas de tú a tú, sin varios frentes públicos/privados que atender) y que apunta a una paulatina evolución del periodismo, del pull actual hacia el push segmentado que amenaza con instaurarse (y que arroja nuevos vientos muy atractivos, dicho sea de paso).