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Tenía para hoy programado otro artículo, pero he tenido que cambiarlo por la sorpresa que hace unas horas nos daba la actualidad tecnológica. Por si has estado viviendo debajo de una piedra desde la tarde del día de ayer (y no eres mecenas de esta santa casa, que de esto ya hemos estado hablando por el grupo privado de telegram), Microsoft acaba de comprar Activision-Blizzard por 68.700 millones de dólares (EN).

Con números así de grandes es normal perderse, así que para ponerte en contexto, la segunda compra más grande de la historia de la industria del videojuego fue llevada a cabo también por Microsoft, cuando hace apenas tres años se hacía con otra de las grandes factorías del sector; Bethesda (bueno, su empresa matriz ZeniMax Media), y fue casi 10 veces más pequeña que esta compra: Alrededor de 7.500 millones de dólares.

Con la de Activision-Blizzard, Microsoft entra de lleno entre las compras más grandes de la historia de la tecnología. No de los videojuegos, que eso, como decía, ya lo tenía dominado. Si no de toda la industria económica.

Por si esto no fuera ya de por sí para tener miedo, atentos a otro dato:

Xbox pasa con esta compra a tener 30 estudios first party.

Es, de lejos (pero muy lejos), la empresa de videojuegos más grande y con más estudios de la historia.

Por detrás, y a años luz, encontramos a sus dos grandes competidores: Sony y Nintendo.

Gracias a esta nueva compra, y a la de Bethesda de hace unos meses, el futuro de Xbox está prácticamente asegurado. Más que nada porque a golpe de talonario se está quedando con buena parte de todo el pastel que representa la industria del videojuego. Una industria que, recordemos, ya mueve más dinero que todo el resto de industrias del entretenimiento juntas (cine, televisión, literatura…).

Atrás queda aquella época, de la que por cierto hice un especial apenas hace unas semanas, en la que el bueno de Bill Gates y su por aquel entonces subalterno Steve Ballmer veían los videojuegos como un negocio sin futuro. Lo de la Microsoft de por aquel entonces eran las hojas de cálculo y la productividad.

Hoy, dos décadas más tarde, tienen una posición en el mercado que debería, cuanto menos, empezar a preocuparnos.

¿Que por qué?

Porque podríamos estar a las puertas de un nuevo monopolio.

Me explico.

El riesgo del dominio del mercado a futuro por parte de una sola compañía

Es muy complicado luchar contra los monopolios tecnológicos, sino es con una regulación que en muchos casos se siente dañina, por el simple hecho de que por regla general, quien llega a dominar ese mercado lo hace simple y llanamente por haber hecho en años anteriores las cosas bien.

Esto ya le pasó a Microsoft en los inicios del Internet comercial, cuando Internet Explorer se posicionó como el principal navegador por el simple hecho de que venía por defecto instalado en el que ya era el sistema operativo más utilizado en el mundo.

Y Windows era el sistema operativo más utilizado en el mundo porque Microsoft estuvo hábil ya no solo a la hora de crear un sistema operativo muy competente y multifunción, sino además licenciarlo magistralmente hasta el punto de que la competencia de por aquel entonces no fue capaz de plantarle cara.

Pese a que, en efecto, IBM o Apple partían de lo que probablemente eran mejores productos.

Pues lo mismo está pasando ahora mismo con la industria del videojuego.

Por resumirlo muy mucho, tenemos actualmente en el mercado tres grandes compañías: Nintendo, Sony y Xbox.

  • Nintendo va a la suya. Es la Apple de la industria del videojuego. Siempre lo ha sido, y teniendo como tiene algunas de las IPs más importantes de todos los tiempos, es difícil que alguien le pueda toser en su terreno. Uno en el que ni tan siquiera necesita competir con las otras dos. Ellos venden otro producto diferente, así que aquí no cuentan.
  • Sony, por su parte, es el claro competidor directo de Xbox. Una multinacional muchísimo más pequeña que el gigante de Redmond, con, probablemente, el mejor hardware del mercado, y que fuera de EEUU es prácticamente la vencedora a nivel de ventas si la comparamos con Xbox.
  • Así llegamos a Xbox, que como decía, lleva varios años flojos frente a los japoneses, pero que encuadra esta nueva generación con varios ases en la manga.

¿Que a cuáles me refiero?

Pues por un lado, tenemos la paulatina separación del juego y el hardware. Que, en efecto, Microsoft vende sus consolas, pero es que tiene ya la tecnología necesaria (xCloud) para que cualquiera pueda jugar en su ecosistema sin tener tan siquiera una Xbox.

Además, está el gran aliciente de la propuesta actual de Xbox, y que fue de hecho la razón por la que un servidor acabó comprándola. El Game Pass es, como he dicho hasta la extenuación, el mejor servicio de videojuegos de la historia. A poco que estés hábil encontrando alguna oferta, por lo que vale un juego de PlayStation 5 de lanzamiento tienes un año de todo el catálogo de Xbox, incluyendo todos los lanzamientos día 0 más los nuevos juegos que se meten cada mes.

Y siguiendo por las compras de grandes piezas de la industria. Como decíamos anteriormente, con la compra en 2019 de ZeniMax Media, Xbox se ha hecho con franquicias tan importantes como las de Fallout, Elder Scrolls, Doom, Wolfestein… Con la de Activision-Blizzar de ayer, de pronto Diablo, o World of Warcraft, o Hearthstone, o Call of Duty, o Crash Bandicot, o incluso Candy Crush Saga, pasan a estar dentro del ecosistema Xbox.

Y esto supone que, en los próximos años, haya dos posibles caminos:

  • O sigues apostando por PlayStation, comprando por tanto su consola para disfrutar de sus exclusivos (calcula alrededor de 1 gran juego cada dos años) y del resto de juegos multiplataforma, que tendrás que pagar a su coste original.
  • O te suscribes al Game Pass de Xbox, tengas o no la consola, y juegas el día de lanzamiento a todos los exclusivos de Xbox (recordemos, 30 estudios produciendo juegos de algunas de las más icónicas franquicias de la industria) más el resto de juegos que salgan multiplataforma, sin pagar nada más.

Es probable que en el momento de escribir estas palabras Sony siga siendo la mayor compañía en cuanto a ventas de la industria del videojuego. Pero es que cuando acabe esta generación, dentro de 6 u 8 años, me da que esto no va a seguir así.

Y cuando esto ocurra, que recalco es cuestión de pocos años, será cuando empecemos a sufrir los problemas de un monopolio tecnológico.

Más que nada porque por mucho que Sony haga las cosas bien, no puede competir en igualdad de oportunidades con una de las empresas más valiosas del mundo.

Que esa imagen de Xbox como el salvador de los videojuegos (apuestan desde el principio por una retrocompatibilidad real entre generaciones, y quieren un mundo de Yuppy en el que todos los juegos se puedan jugar indistintamente de la plataforma donde los quieras disfrutar), sin una competencia a la que batir, seguramente se torne en limitaciones.

Subiendo el precio de Game Pass como actualmente lo está haciendo Netflix, poniendo trabas a que los juegos de sus estudios salgan en el resto de plataformas, y en definitiva volviendo a esa Microsoft que tanto miedo dio en los años 90.

Es por eso que pese a que soy jugador de Xbox, y la Xbox Series X me encanta, no vea con buenos ojos esta compra.

Que entiendo que se hace para sanear ese gigante sumido en una profunda crisis reputacional que es Activision-Blizzard. Que entiendo que probablemente esta era la única opción que le quedaba antes de tener que cerrar las franquicias para siempre.

Pero temo que el futuro de esa industria que tanto me gusta acabe monopolizado por una sola compañía. La misma que a muchos nos ha ilusionado ver crecer.


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