criptomonedas jjoo superbowl

Dos noticias recientes que, a priori, no tienen relación alguna:

  • Los anuncios de la SuperBowl.
  • Los establecimientos adscritos a los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Pekín.

Y que, sin embargo, me parecen cuanto menos anecdóticos de un cambio de paradigma en el sector económico.

Me explico.

Por un lado, tras la resaca pos-SuperBowl (no soy seguidor de deportes, y mucho menos de uno que me pilla tan lejano, pero he tenido que cubrirla, al menos en parte, por un cliente al que asesoramos con temas de Presencia Digital), saco en claro dos conclusiones principales:

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  • Por un lado, y esto no creo que le sorprenda a nadie, los estadounidenses son unos fieras en esto de crear programas de lo que sea. De hacer negocio con cualquier cosa. Y algo como la SuperBowl por supuestísimo puede ser tomado como referencia. A fin de cuentas, es el evento televisivo más seguido en el otro lado del charco.
  • Por otro, y relacionado con el punto anterior, está el hecho de que año tras año los anuncios de la SuperBowl dan para hacer un paper. Anunciarse en la SuperBowl cuesta varios riñones (concretamente, 30 segundos salen por la friolera de 7 millones de dólares), así que resulta interesante ver qué se ha anunciado para entender por dónde va el flujo económico de los próximos años.

Y este año ha habido dos grandes ganadores: Los coches eléctricos, y las criptomonedas.

O mejor dicho, la industria tradicional automovilística presentando sus modelos eléctricos en un mercado dominado por Tesla, una compañía que no invierte un duro en publicidad, y los principales exchanges de crypto vendiendo la moto para sanear su reputación (EN).

Y de EEUU, saltamos a China, donde conocíamos estos días la decisión del gobierno de poner a prueba su Yuan Digital para que todos los asistentes de los Juegos Olímpicos de Invierno puedan comprar lo que quieran con esta stablecoin.

En este caso, y como comento, SOLO se ha permitido (y más bien se ha forzado) a que se pueda pagar en cualquier establecimiento con yuanes digitales. Ni bitcoin, ni ETH, ni dogecoin, que esas monedas no están bajo el yugo de la hoz y el martillo, ya sabes.

Pero pese a ello, me resultaba interesante saber qué tal está funcionando el experimento.

¿Y qué tal está funcionando? Pues no muy bien (ES).

Lo que ha pasado en Pekín son dos cosas que juntas han hecho que la puesta de gala del e-CNY sea un fracaso.

  • Por un lado, que la población china tiene tan adoptados los pagos digitales -a través del móvil con la app de We Chat, el WhatsApp chino, o con la de Alipay- que no encuentra motivo alguno (ni tampoco diferencia) para usar el Yuan digital. Además que muchos no saben ni cómo tienen que hacerlo.
  • Y, por otro, si todavía lo hubieran podido usar los visitantes extranjeros por los Juegos hubiera sido otra cosa, pero con el cierre total de China para que nadie les lleve de nuevo el COVID apenas hay turistas estos días en Pekín, por lo que el merchandising de los JJOO languidece en los estantes de la capital.

El pasado año, según la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, 261 millones de personas se abrieron billeteras digitales en el país con la nueva moneda y se realizaron transacciones con ella por valor de 87.565 millones de yuanes (cerca de 12.000 millones de euros). Seguramente «incentivados» por el gobierno (recordemos que el gobierno dio dinero a varios millones de beta testers para que se abrieran las carteras, y que está haciendo apología de su moneda mientras prohíben el uso de cualquier otra en todo el país).. Pero en el momento en el que se abre la veda, pues las transacciones son esporádicas y ni mucho menos estables, como a priori le interesaría al amo y señor de esas tierras.

En fin, que por EEUU el evento del año ha sido hasta cierto punto «secuestrado» por el mundo cripto, y en el otro lado del charco el que hasta la fecha es el mayor experimento de uso forzado de criptomonedas, en un entorno perfecto para su adopción (o lo usas o LO USAS) no está dando los frutos esperados.

¿Que qué saco de conclusión a todo esto?

Pues que estamos ante algo que:

  • Será (quizás) el futuro: Y (quizás) no tanto el presente.
  • Tiene aún que demostrar que ofrece mayores garantías que el status quo reciente: Porque cambiar monedas FIAT por criptoactivos porque sí, como que no.

Que hay que aplicar el sentido común, a fin de cuentas, vaya.