DNS europea

Voy a ir al grano, que no quiero robarte mucho tiempo.

La semana pasada conocíamos la propuesta de la Comisión Europea por crear unas DNS públicas. Un tema del que, de hecho, y de pasada, hemos hablado por el grupo privado de Telegram.

El caso es que justo en esta noticia se juntan algunos de los conceptos más interesantes para comprender los retos y riesgos de supeditar tecnologías a soberanías nacionales. O, como es el caso, a una soberanía supranacional (la del grupo de miembros que componen la UE).

Por un lado, esa hipotética futura DNS (recordemos que por ahora solo es una propuesta) vendría dada por una zona donde, precisamente, los derechos de privacidad son altamente demandados.

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Lo que significa que por defecto, esa DNS abierta cumpliría el GDPR europeo en materia de protección de datos personales, lo que supone una arquitectura de diseño que asegure la confidencialidad y la seguridad de las comunicaciones, y además, estaría también abierta a que el día de mañana se le añadieran servicios extra de protección, presumiblemente enfocados a empresas y particulares (como puede ser un servicio de control parental), y de pago.

Pero por otro lado, esa hipotética futura DNS llegaría con una «suerte» de filtro para eliminar lo que consideran «contenido ilegal».

Cito textualmente la propuesta de la Comisión Europea (EN), en su punto 12:

Filtrado legal: Filtrado de URL que conducen a contenido ilegal según los requisitos legales aplicables en la UE o en las jurisdicciones nacionales (por ejemplo, según órdenes judiciales), en pleno cumplimiento de las normas de la UE.

Y ya sabes qué pasa con estos términos tan difusosos…

DNS y soberanía nacional

Es este tema con el que a algunos, entre los que me incluyo, se nos frunce el ceño, por eso de que por todos es sabido el lobby que tiene la industria de las telco en Bruselas, y los potenciales conflictos de intereses que de ello se podría desprender.

¿Que a qué me refiero? Pues a lo de siempre: Considerar piratería a la descarga de contenido al cual NO tenemos acceso con opciones oficiales, simplemente porque X compañía tiene los derechos de ese contenido (y no los está rentabilizando).

Eso, o temas aún más turbios, como puede ser, sobre todo con vistas a países en plena transición hacia dictaduras populistas de facto, como es el caso de Hungría, podrían utilizar gubernamentalmente una DNS de este tipo para censurar el acceso a contenido que no simpatice con sus ideales homófobos, religiosos, y anti-LGTBI.

Todo teniendo en cuenta, y es aquí el quid de la cuestión, que ya tenemos en el mercado numerosas DNS abiertas y para todos los gustos.

Que es cierto que por Occidente casi todas dependen de EEUU. Sí.

Pero recordemos que, por defecto, todos tenemos asignada la DNS que nos impone el operador de telecomunicaciones (en el caso europeo, DNSs que deben cumplir ya la RGPD y que también están condicionadas a los designios del país de origen en materia de filtrado), pero nada nos quita que las cambiemos por otras más abiertas, o mejor dicho, que vayan más alineadas con nuestros intereses.

Sin ir más lejos, un servidor hace tiempo que utiliza o la de Google, o la de Cloudflare, según el dispositivo donde esté.

En fin, que de salir adelante, tampoco me parecería mal. La duda que tengo es si entonces esta DNS tendría prioridad frente a las de las operadoras locales, o si por el contrario solo se trataría de una alternativa más que habría, para colmo, que activarla proactivamente por parte del ciudadano.

Porque si es lo primero, todavía (confío más en la soberanía supranacional que en la nacional, por eso de que hay más ojos mirando posibles tergiversaciones). Pero si es lo segundo, me da que va a tener poco recorrido, por eso de que, normalmente, quienes tenemos los conocimientos para saber qué es una DNS, y más importante aún tener interés y saber cómo cambiarla, lo mismo preferimos apostar por otras no ancladas a la soberanía nacional (o supranacional) de turno.