Guillermo Cid, corresponsal del periódico El Confidencial, me preguntaba recientemente a colación del fin del programa Kit Digital, y de las publicaciones que he ido haciendo en varios medios al respecto de mi experiencia como agente digitalizador desde CyberBrainers.
Como siempre hago en estos casos, por supuesto le respondí a todas las dudas, y con ello acabaron por publicar un reportaje en su medio en el que me mencionan.
Estas fueron las preguntas y respuestas que le di:
¿Por qué es tan polémico todo esto del kit digital?
El Kit Digital ha generado polémica básicamente porque la propuesta, aunque teóricamente atractiva, se está implementando con muchas deficiencias y cierta desinformación.
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Vamos, es un quiero y no puedo de guión.
Además, la avalancha de “agentes digitalizadores” que han surgido solo para aprovechar la ola, muchas veces sin trayectoria real en digitalización, ha hecho que la iniciativa pierda credibilidad y esté rodeada de malas experiencias, promesas poco realistas e incluso fraudes.
¿Cómo funciona realmente la ayuda? ¿Qué pasa con promociones como el «iPhone gratis»?
La ayuda funciona mediante un bono que cubre, en teoría, servicios de digitalización ofertados por los llamados agentes digitalizadores; sin embargo, ese dinero no va directamente al autónomo o pyme, sino que se paga a estos agentes tras justificar el trabajo hecho y superar las auditorías impuestas por la administración.
Tú pides el Kit Digital, y cuando te lo conceden, tienes como una especie de «cheque» para invertir en una serie de categorías que están fuertemente capadas a nivel presupuestario (no puedes, por ejemplo, destinar todo el «cheque» a una categoría en particular, sino que sí o sí tendrás o que elegir varias hasta acabar la subvención, o perder parte de ese «cheque».
Y el problema de esto es que el agente digitalizador no cobra hasta pasado varios meses (normalmente año y medio) de haber hecho todo el trabajo. Por contra, otras subvenciones dan directamente el dinero al beneficiario, y es este quien paga en tiempo y forma al proveedor de servicio, siendo más justo para ambas partes.
Sobre el “iPhone gratis” y otras promociones así, hay bastante truco: ninguna empresa puede regalar un producto de ese valor sin compensarlo por otro lado.
De hecho, y si no han vuelto a cambiar la normativa (que ya no me atrevo a decirte lo contrario porque parece que cada día, según cómo se levanten, las reglas del juego cambian…), como tal un smartphone no se puede justificar como dispositivo de trabajo. Lo que sí hay desde hace cosa de año y medio es la posibilidad de invertir hasta un máximo de 1.000€ de un Kit Digital concedido en un ordenador que debe cumplir una serie de requisitos previos marcados por la Administración.
Por lo que, de nuevo si no estoy equivocado, si alguien está ofreciendo un iPhone será porque luego inflará el coste real de los servicios para cubrir el “regalo”, con lo que el usuario, en vez de recibir digitalización de calidad, termina contratando soluciones caras o mediocres para llevarse el gadget de moda.
Y al final, quien debería salir beneficiado –el autónomo o pyme– pierde la oportunidad de aprovechar el bono de forma racional y enfocada de verdad en hacer crecer su negocio, no en coleccionar dispositivos.
¿Por qué hay tanta gente anunciando el kit digital? ¿Es rentable ser agente digitalizador?
Se ha convertido en una suerte de “fiebre del oro” digital.
Muchas PYMES y autónomos que se dedicaban, o se han empezado a dedicar ahora a temas digitales, se han visto atraídas por la posibilidad de captar nuevos clientes y facturar rápido con los fondos europeos, pero la realidad es más dura: los márgenes han acabado siendo bajos por la guerra de precios y promesas infladas, y además la administración tarda mucho en abonar los pagos.
A nosotros, que mira que somos bastante selectivos a la hora de aceptar encargos con el Kit Digital (de hecho no hemos hecho jamás anuncios sobre la subvención), nos ha llegado a pasar con una cliente que tras haberle ofrecido una categoría del Kit Digital (facturación online, en este caso), implementándoselo en su negocio, y pagando nosotros por adelantado la herramienta durante un año (lo que dicta el Kit Digital), ha decidido unilateralmente cerrar el acuerdo tras tres meses de acceder al servicio, no porque no lo quiera usar, sino porque al parecer, contrató con otra empresa otras categorías, y al intentar también contratar la categoría de portátil, no pudo ya que tenía bloqueado el saldo (ya lo había invertido).
Obviamente, nosotros apelamos la decisión, habida cuenta de que nada tenía que ver con nuestro trabajo, que ya estaba hecho, del que podría disfrutar este cliente durante un año, y que encima no solo habíamos dedicado tiempo, sino también dinero en su elaboración.
¿La respuesta de la Administración Pública? Que la cliente tenía derecho a unilateralmente terminar el contrato.
Y, por tanto, nosotros nos quedamos sin cobrar por el trabajo realizado, asumiendo los costes, mientras este cliente sí puede, al menos en los nueve meses que aún quedan del plan anual, disfrutar del servicio ya contratado e implantado.
Un ejemplo más de lo absurdo e injusto que es el programa para los agentes digitalizadores.
Ser agente digitalizador, no obstante, puede ser rentable si tienes una estructura muy optimizada y un volumen suficiente. Por ejemplo, grandes empresas, como son las teleoperadoras, que ven en el programa una manera de captar nuevos clientes, que cuentan ya con departamentos enteros de administración y financiación suficiente, y por tanto pueden asumir los costes y plazos de pagos, y que luego externalizan el desarrollo en otras consultoras, que son las que realmente realizan el trabajo.
Pero para muchos, especialmente aquellos que han entrado sin experiencia previa, o aquellos que queremos hacer las cosas bien, la carga administrativa, los retrasos y los riesgos de impago han convertido el “chollo” en un problema considerable.
¿Hay forma de aprovecharlo bien? ¿A quién le beneficia realmente?
Sí, aunque cada vez resulta más difícil, más que nada porque, recalco, se ha hecho una comunicación, incluso desde la Administración Pública, nefasta, vendiendo la idea de que te van a hacer una web gratis y te llevas además un portátil sin coste.
Con este tipo de anuncios, lo normal es que te lleguen autónomos cuyo único objetivo es este: obtener algo gratis.
No digitalizar su negocio.
Eso es lo de menos.
La clave, por tanto, está en tener claro el objetivo: es una ocasión para digitalizarse, pero hay que priorizar soluciones útiles y adaptadas al negocio, no lo que “regalan” o lo que se promociona con más bombo.
Y si esto se hubiera hecho correctamente desde el principio, beneficiaría sobre todo a autónomos y pymes que de verdad tienen necesidades tecnológicas claras, que disponen de tiempo y recursos para gestionar bien el papeleo, y que eligen agentes digitalizadores de confianza, con recorrido y referencias claras.
La digitalización no pasa solo porque te hagan una web, o te instalen un sistema de facturación online.
Pasa por entender las necesidades reales del negocio, y lo que supone dar el paso (esas webs deben estar bien desarrolladas para que posicionen y además van a requerir un mantenimiento más allá del año de servicio que se incluye en la subvención…).
Si se usa pensando a largo plazo, puede suponer un ahorro y un salto adelante en digitalización, pero hay que huir de atajos y trampas comerciales.
¿Debería ampliarse la subvención? ¿Con qué cambios?
Tiene sentido que la iniciativa se amplíe, pero no en los términos actuales.
En caso contrario, sinceramente, lo mejor para todos es que se cancele.
Mira, existe otra subvención, también con fondos europeos, pero esta vez destinada a empresas de mayor envergadura, cuyo sistema sí tiene algo más de sentido, llamada Kit Consulting, de la que CyberBrainers también es asesor digital cualificado.
Pero claro, como te decía, en esta no se ha hecho publicidad de «pilla esta subvención y te dan gratis una consultoría de negocio», y también el perfil al que está enfocado (empresas de un tamaño medio) ya reduce muchísimo la llegada de potenciales beneficiarios sin conocimientos empresariales y/o fiscales.
Pero el Kit Digital, tal cual está, es un despropósito que solo sirve para que algunos listillos se inflen a costa de los fondos europeos.
Se debería simplificar la burocracia, centrar los incentivos en resultados reales y sostenibles, y endurecer el control frente a prácticas abusivas y fraude.
Más que repartir bonos sin más, haría falta acompañar a los autónomos y pymes en la elección de soluciones, pagar a los agentes digitalizadores de antemano para que puedan ofrecer un servicio a la altura, y primar la transparencia y la medición del impacto real en digitalización.
Puedes ver el reportaje completo que acabó publicando el medio por aquí (ES).
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