Ya lo contamos en su día.
Cuando salió, la API de Twitter era de lejos la más permisivas (e interesantes) de todas las relacionadas con redes sociales. De hecho, este fue el principal factor de éxito que hizo que la red de microblogging se posicionara como el pulso informativo de la sociedad.
Pero claro, una vez llegaron a un número mínimo de usuarios, siguieron los pasos del resto y fueron poco a poco capando su API. Lo antes podías hacer mediante ella, ya no era posible. Eso y copiar los desarrollos que terceros habían creado expandiendo la experiencia de Twitter en su propia interfaz.
¿La razón? Pues como suele pasar, únicamente intereses económicos. La red creció gracias a los desarrolladores de apps, pero con un tamaño ya mínimo, fue centralizando su experiencia dentro de sus propias fronteras, por eso de monetizar esa audiencia que hasta el momento accedían con apps de terceros.
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Un servidor fue uno de los afectados. Tanto a nivel de usuario (estuve años usando aplicaciones de terceros que claramente eran mejor que la oficial) como a nivel de analista (nuestras apps de analítica fueron poco a poco perdiendo funcionalidad en favor del sistema centralizado de Analytics de Twitter, que aunque sigue hoy en día siendo más potente que el de Facebook y compañía, está a años luz de lo que se permitía antes mediante API y desarrollos a medida).
El tema es que los tiempos cambian, y claro, la situación actual de Twitter no es ni de lejos la que fue en su día.
Es bajo este escenario cuando Twitter ha decidido devolver parte de las funcionalidades que tuvo la API (EN).
Se trata de la primera gran reconstrucción de la API de Twitter desde 2012.
En este sentido, con la API v2 de Twitter se reorganiza el acceso a la misma en tres niveles, abarcando un amplio espectro de funcionalidades que pueden implementar los desarrolladores en función de lo que ofrezcan sus aplicaciones y servicios.
De momento solo se lanza el nivel básico y gratuito, que sigue teniendo, como hasta ahora, límites en la cantidad de llamadas la API que los desarrolladores pueden hacer (y también a lo que puede acceder). El siguiente nivel de acceso, en el que Twitter levantará las restricciones si que tendrá un coste, todavía no se ha anunciado. Además, con este último nivel la compañía dice que será suficiente para el 80% de los desarrolladores, y sobre el tercer nivel, de momento, se conoce poca información.
La cuestión es que este cambio de parecer sí me parece interesante, y en todo caso, aunque en efecto sea pasando por caja (no podría ser de otra manera), abre la veda a que la plataforma se vuelva más interesante como modelo de negocios para terceros, y también por tanto para los usuarios.
Que pasada esa época de intentar guisarse ellos solos el cocido, parece que han entrado en razón y volverán a ofrecer la plataforma para que terceros hagan negocio y encuentren nuevas maneras de consumir su contenido.
Ahora falta por ver en qué queda todo, claro.