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Gracias a un artículo en el blog de Jose María Mateos (ES), llego a este tema, que me parece un ejemplo perfecto de cómo de importante es, en la actualidad, saber analizar correctamente cualquier opinión, por muy académica que parezca.

Recientemente, Alvise publicaba en su canal de Telegram un mensaje alarmante:

«El review revisado por pares en The Lancet demuestra que el 74% de las muertes fueron causadas directamente por las vacunas contra el COVID-19: El 74% de las muertes registradas dos semanas tras las inoculaciones contra el Covid-19 fueron causadas por las vacunas, tal y como demuestra el estudio ya oficial, e inicialmente censurado.»

El estudio al que hace mención es el siguiente (EN/PDF), que a ojos de cualquier profano, podríamos considerar que se trata de un estudio «serio».

Sin embargo, el diablo está en los detalles.

Revisando la veracidad de un estudio presuntamente académico

El contexto

Vamos a desglosar este mensaje y ver cómo se puede manipular la información:

  1. Fuente Incorrecta: El artículo no fue publicado en The Lancet (factor de impacto: 98.4), sino en Forensic Science International (factor de impacto: 2.2).
  2. Falsa Oficialidad y Censura: El estudio no es «oficial» y la supuesta «censura» no se especifica quién la realizó, apelando al sensacionalismo de «conocimiento prohibido».
  3. Credibilidad Cuestionable: El último autor del estudio, Peter McCullough, está afiliado a la Truth for Health Foundation, que no es, digamos, una institución fiable (EN). Además, McCullough es conocido por sus controversias y la promoción de suplementos de dudosa utilidad (EN).

Estos puntos ya indican que debemos ser cautelosos. No obstante, no hemos entrado aún en el contenido del artículo, aunque el contexto ya sugiere poca validez.

El contenido

Gracias a Maldita.es (ES), descubrimos que el artículo fue inicialmente subido al sistema de preprints de The Lancet, lo cual no equivale a una publicación revisada por pares.

Posteriormente, fue eliminado porque las conclusiones no se sostenían metodológicamente:

«This preprint has been removed by Preprints with The Lancet because the study’s conclusions are not supported by the study methodology. Preprints with The Lancet reserves the right to remove a paper that has been posted if we determine that it has violated our screening criteria. Preprints available here are not Lancet publications or necessarily under review with a Lancet journal. These preprints are early stage research papers that have not been peer-reviewed.»

Y esto, en España, en EEUU, y en cualquier lugar del mundo, no es censura, sino parte del proceso normal de revisión científica. De hecho, ni siquiera es una retractación, ya que el artículo era un preprint.

Cuando no se tiene una reputación sólida, publicar en una revista de alto impacto es más atractivo que en una mediocre. Según Maldita.es, los autores pagaron por publicar en Forensic Science International, lo que sugiere que esta revista podría no ser muy rigurosa en sus revisiones.

Reflexiones finales

El mensaje de Alvise combina teorías conspirativas, supuesta censura y afirmaciones exageradas.

Pero aquí viene lo importante.

Explicar por qué este artículo no tiene valor implica entender el contexto de la publicación científica, la diferencia entre censura y retractación, y la credibilidad de las revistas. Todo esto sin entrar en la estadística del propio artículo ni en cómo avanza el proceso científico.

Sin embargo, darlo a conocer como una verdad absoluta (que es lo que ha hecho Alvise) no requiere nada más. Se hace y punto.

Se cumple, por tanto, la ley de Brandolini, que dice:

«La cantidad de energía necesaria para refutar tonterías es un orden de magnitud mayor que la necesaria para producirlas.»

Y se quedó corto…

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