La semana pasada ya lo avisé.

El artículo exclusivo de mecenas de esta semana iría destinado a Threads, la nueva red de microblogging que se ha sacado la factoría Meta del sombrero aprovechando los vaivenes que desde meses está sufriendo una Twitter bajo la batuta de Elon Musk.

Y voy a ser claro desde el principio: Lo mejor que tiene Threads es su apuesta por ActivityPub, un protocolo pseudo-descentralizado de compartición de contenido, intercompatible con otras plataformas como Mastodon.

Ya hablé de ello en su día, así que no me repito.

Las 7 de la Semana
Newsletter de negocios digitales, tecnología y seguridad

Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.

Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.


Pero todo lo demás, huele a mierda.

Una mierda que tiene potencial de volverse mainstream. Lo cual me da más asco aún.

EL OPORTUNISMO Y LA COPIA BARATA SEÑA DE LA CASA

A estas alturas volver a decir eso de que Meta es un negocio multimillonario que se basa en la copia, suena hasta a rancio.

Zuckerberg solo ha sabido hacer en todos estos años dos cosas: O copiar lo que otros crean, o comprar lo que otros crean.

Empezando por la propia Facebook, que ya en su día fue una copia 1 a 1 de otra herramienta creada por unos conocidos de Zuckerberg en la universidad, y siguiendo por todo lo que ha venido después.Que si Messenger (un intento de hacer la competencia a WhatsApp), que si WhatsApp (cuando la consiguió al final comprar), que si Instagram (otra compra), que si las stories (copia de Snapchat tras la negativa de sus fundadores a venderse hasta en tres ocasiones), que si los reels (copia de TikTok, al no poder comprar la app china)… y ahora que si Threads.

Lo he estado probando estos días, y tengo que decir que es justo y como me lo esperaba: una copia barata.

Por tener, no tiene ni tan siquiera sistema de hashtags. Ahí solo puedes publicar, darle like, mencionar y recompartir, con una interfaz calcada a la app de Twitter. Poco más.

Que es algo que seguramente mejore con el paso del tiempo, pero hoy por hoy la red de microblogging de Meta es eso: un quiero y no puedo.

Eso sí, hay cambios sustanciales precisamente en derroteros que al menos a un servidor le preocupan.

Y sí, me refiero a la gestión de cuentas, que en un giro maravilloso de los acontecimientos, te fuerza a usar tu cuenta de Instagram para identificarte (la de Facebook no vale, ya sabes, por eso de separarse de la app social con peor reputación que existe).

Una cuenta que no podrás borrar si no es también borrando la de Instagram. A lo sumo, la puedes desactivar temporalmente, para que no sea visible por el resto de usuarios tu perfil y tus tweets threads.

A estos dos puntos júntale otra de las señas típicas de la casa: La app pide todos los permisos habidos y por haber en tu móvil.

Hasta cosas tan “necesarias” para el buen funcionamiento de la app como acceder a tu información bancaria y los datos de salud.

Es, a todas luces, un spyware al servicio de Meta y del gobierno norteamericano.

Por pedir pide más que Instagram, o ya puestos, que TikTok, esa peligrosa app con la que los chinos nos vigilan, y que en occidente debe ser prohibida para proteger a la ciudadanía.

Pero oye, es Meta quien está detrás detrás de esta, así que no hay problema. Que recopile los datos que quiera y se los sirva en bandeja al mejor postor.

O al menos, no lo hay fuera de Europa, ya que por estos lares, y al menos por ahora, la compañía no ha podido desembarcar con la app. De hecho, para instalarla por aquí hay que hacerlo mediante el APK, ya que ni está en la App Store de Apple, ni tampoco disponible en Google Play.

Algo que con suerte llevará meses de solventar (permíteme ser ingenuo por un tiempo), por eso de que la base del sistema de cuentas incumple precisamente la normativa europea (obligarte a tener cuenta en otro servicio y compartir datos entre diferentes aplicaciones).

Pero sigamos, que hay aún más.

Entre las cosas que echo de menos, está algo que al menos para un servidor es crítico: Threads no cuenta con versión web.

De nuevo, un tema que entronca directamente con las necesidades de espionaje de Meta. Una versión web es una forma de usar la herramienta con muchísimas menos capacidad de espionaje que la app móvil. Así pues, acabará llegando, pero seguramente aún más capada que lo que está ahora la versión móvil.

Que, fíjate tú, puedo llegar a comprenderlo en aplicaciones sociales como Instagram, donde es cierto que tiene más sentido la app que ese esperpento web.

¿Pero en algo como Twitter? ¿En una red de microblogging donde esperas consumir información de manera estructurada? Claramente no.

La versión web es necesaria. Más, si me apuras, que la app móvil. Nuevamente, se le ven las orejas al lobo.

Y SIN EMBARGO…

Sin embargo, en apenas unos días, y considerando que en Europa no está disponible, la app ya rebasó de lejos los 100 millones de usuarios (aunque parece que tras el lanzamiento, los datos de uso dejan mucho que desear, con alrededor de un 25% menos de usuarios y unos pocos minutos de uso de media).

Cómo no, a la gente parece darle igual pasar a utilizar una arma cargada por el diablo con tal de salir de la quema que está haciendo Twitter con su comunidad de usuarios.

Una Twitter que ya amenaza con denunciar a Zuck por haber contratado sus ingenieros (los mismos que despidió hace unos meses para sanear las cuentas) y usar su expertise para clonar su app.

La misma Twitter que, en un alarde de apertura, ha censurado los enlaces que apuntan a contenido publicado en Threads.

Algunos recordamos con nostalgia cómo a Musk se le llenaba la boca asegurando que bajo su control, Twitter sería el lugar más democrático y libre del ciberespacio.

Ha tardado medio año en demostrarnos que del dicho, al hecho, hay un trecho.

Y para colmo, con ello está empujando a buena parte de la comunidad hacia una red donde, de base, la privacidad es pura entelequia. Justo lo bueno que tenía Twitter, por cierto.

Que tirando nuevamente del refranero español, estamos yendo directos y sin frenos de Guatemala, a Guatepeor.