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Hubo un tiempo en el que los europeos nos podíamos vanagloriar en ser la única sociedad verdaderamente dispuesta a sacrificar aspectos fundamentales de las sociedades modernas como la economía en pos de una protección y bienestar de nuestros ciudadanos.
De limitar el poder en manos de unos pocoso, garantizando límites claros entre los derechos y deberes de cada uno de los ciudadanos, fuera este un «plebeyo» como tú y como yo, fuera este el presidente de la CE.
Lamentablemente, el tiempo pasa y los políticos de Bruselas (y del resto de Estados que conforman esta asombrosa y casi mágica unión) miran con cada vez mayor recelo a los «éxitos» que han obtenido otros gobiernos como el chino o el ruso en eso que desde hace años (¡2014 ya!) denominamos La Sociedad de Control.
El Poder, al final, quiere más poder, y lamentablemente es lo que está pasando día sí, día también, en el viejo continente.
¿La última?
Pues el uso de VPNs por parte de todos nosotros.
Que al parecer, es «peligrosísimo» para el ciudadano.
No vaya a ser que un gobierno no pueda saber lo que hablas con tu pareja.
Porque claro, todos nosotros somos, como bien sabes, terroristas (o pederastas) en potencia.
El argumento de la seguridad: la excusa de siempre
Desde hace años, el debate sobre privacidad y seguridad en internet ha estado marcado por una tensión constante entre el derecho a la confidencialidad de los ciudadanos y la necesidad de las autoridades de combatir el crimen. Ahora, la Unión Europea ha puesto el foco en el uso de las redes privadas virtuales (VPNs), argumentando que su proliferación representa un desafío para la aplicación de la ley.
El Grupo de Alto Nivel (High-Level Group o HLG, que manda narices el nombre…) de la Unión Europea, creado para analizar los obstáculos que enfrentan las fuerzas de seguridad, ha identificado el uso de VPNs como una barrera clave para la lucha contra el cibercrimen, el terrorismo y la pederastia.
La excusa de siempre, vaya.
En su informe (EN/PDF) más reciente, el HLG subraya que estas herramientas permiten a los delincuentes ocultar su actividad en la red, dificultando su identificación y seguimiento.
Esta no es la primera vez que la Unión Europea plantea medidas restrictivas sobre tecnologías que protegen la privacidad de los ciudadanos. Hace unos años, se propuso la creación de una puerta trasera para acceder a los mensajes enviados a través de aplicaciones de mensajería cifrada. Sin embargo, el Parlamento Europeo rechazó la iniciativa a finales de 2024, reconociendo los riesgos que implicaba para la seguridad y la privacidad de los ciudadanos.
Eso sí, hace poco Reino Unido ya lo consiguió implementar, como bien sabes.
Europol también ha expresado su preocupación por el uso del cifrado, alegando que dificulta la detección de actividades ilegales. Sin embargo, este tipo de discursos suelen ignorar el impacto que tendría una legislación más restrictiva sobre la privacidad de la población en general.
¿Qué será lo siguiente?
¿Prohibir los cuchillos porque además de servir para cortar el pan, puedes matar a alguien con ellos?
El cifrado y las VPNs: ¿protección o amenaza?
Como bien sabes, las VPNs y el cifrado de extremo a extremo han sido diseñados para proteger la privacidad de los usuarios.
De hecho, es una de las herramientas que más recomiendo usar a todos nosotros. Un servidor tiene una siempre activa en sus dispositivos.
El cifrado garantiza que solo los participantes de una conversación puedan acceder a los mensajes, lo que impide que sean interceptados incluso con una orden judicial, ya que ni siquiera las empresas que desarrollan estas aplicaciones pueden acceder a los datos.
En el caso de las VPNs, estas enmascaran la dirección IP del usuario, lo que impide que se pueda rastrear su ubicación real o identificarlo con facilidad. Esto resulta fundamental para periodistas, activistas y cualquier ciudadano que quiera proteger su privacidad frente a gobiernos o empresas con intenciones poco éticas.
Nos protegen, por tanto, de miradas indiscretas. De cualquier espionaje.
Pero para los organismos de seguridad, este anonimato representa un problema. El acceso a los metadatos es clave para identificar sospechosos y tener más información sobre sus actividades en la red. De ahí que la Unión Europea esté planteando la posibilidad de establecer regulaciones más estrictas sobre el uso de VPNs, con el objetivo de facilitar el acceso a estos datos.
Se entra por aquí, y luego se acaba… como en China.
Hacia un modelo de control similar al de China o Rusia
Uno de los mayores peligros de este tipo de propuestas es que nos acercan a modelos de vigilancia masiva similares a los que existen en países como China o Rusia, donde el derecho a la privacidad es prácticamente inexistente. En estos países, el acceso a internet está fuertemente regulado, y cualquier intento de anonimato es considerado sospechoso y potencialmente ilegal.
Hasta ahora, la Unión Europea había sido un referente en la protección de la privacidad de los ciudadanos, con normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). Sin embargo, movimientos como estos ponen en duda ese compromiso y plantean la posibilidad de que estemos avanzando hacia una sociedad más controlada y menos libre.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos?
Buena pregunta, Pablo.
Pues ante esta situación, es crucial que los ciudadanos sean conscientes de los derechos digitales que les protegen y se mantengan informados sobre cualquier intento de restringirlos.
De ahí este artículo, ya sabes…
Algunas acciones que podemos tomar incluyen:
- Apoyar iniciativas y organizaciones que defienden la privacidad en internet, como la Electronic Frontier Foundation (EFF) o Privacy International.
- Utilizar tecnologías de privacidad de manera responsable, asegurándonos de que estamos protegiendo nuestra información sin caer en actividades sospechosas. Ya lo dije en su día: Frente al oversharing, la desinformación.
- Exigir transparencia a nuestros gobiernos, participando en debates públicos y haciendo presión a través de organizaciones civiles para que las decisiones que afecten nuestros derechos sean discutidas de manera abierta y democrática.
Vamos, que no nos quedemos callados.
Recalco que cada paso que ganen en este sentido, lo pagaremos más caro el día de mañana.
Tú, cuando oigas que tal cosa se hace por la lucha contra el terrorismo, la pederastia o el cibercrimen, como mínimo arquea una ceja. Porque igual es solo una excusa, y lo que quieren decir es que esto se tiene que hacer para asegurarse que estamos todos bien controlados.
Y es que quiero recordar que el derecho a la privacidad es un pilar fundamental de cualquier sociedad democrática.
Permitir que los gobiernos restrinjan el uso de herramientas como las VPNs en nombre de la seguridad abre la puerta a un modelo de vigilancia que podría comprometer nuestra libertad en el futuro. Por eso, es esencial seguir de cerca este debate y defender nuestros derechos digitales con firmeza.
He dicho :).
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