Vivimos bajo una ilusión peligrosa.
Nos han repetido hasta la saciedad que la red es un archivo indeleble donde todo lo que hacemos queda grabado para siempre.
Sin embargo, los datos demuestran lo contrario: según el estudio «When Online Content Disappears» (EN/PDF) del Pew Research Center, el 38% de las páginas web que existían en 2013 ya no son accesibles hoy, frente al 8% de las páginas de 2023.
Recalco: Más de una de cada tres.
Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.
Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Y cuando una página desaparece, no queda un hueco visible, ni una nota explicativa, ni un expediente de lo eliminado. Solo un frío error 404 que no distingue entre lo que se borró por dejadez, por descuido o por encargo directo.
Este es un tema que me preocupa especialmente.
No es raro, por tanto, que pueda decir que llevo más de una década analizando estos fenómenos. Y te puedo asegurar que lo que estamos presenciando no es un fallo técnico del sistema, sino un servicio con proveedores, tarifas y jurisprudencia europea.
Y es que… es importante que sepas que:
El olvido digital es asimétrico: nunca olvida lo tuyo, pero olvidará todo lo que aquellos que pueden pagar decidan.
En este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL, que reescribe y amplía conceptos clave que he tratado en mis ponencias y otros artículos del blog, vas a descubrir cómo se está borrando nuestra historia, quién paga por ese olvido a la carta y qué estrategias de blindaje reputacional debes implementar ya para proteger tu autoridad digital, respondiendo a las siguientes dudas:
- ¿Qué ocurre realmente cuando un artículo, una noticia o incluso tu propio perfil profesional desaparece de Google sin dejar rastro?
- ¿Es «Internet nunca olvida» una de las mayores mentiras que nos hemos contado en la última década?
- ¿Y cómo afecta este borrado silencioso a tu reputación online, tu negocio y tu autoridad digital?
Prepárate, coge lápiz y papel, que ¡empezamos!

Pero antes de continuar, tengo que hablarte del patrocinador de este episodio: Indexa Capital.
Indexa Capital es el mayor roboadvisor independiente de España, con más de 6.000 millones de euros bajo gestión.
De hecho, desde mi empresa invertimos ya desde hace unos años con ellos, siendo hoy en día la plataforma donde más dinero tenemos alocado.
Te puedo asegurar de primera mano que además de la tesis de inversión, lo que al menos a mí, personalmente, me acabó enganchando de su propuesta es la información, basada siempre en datos y muy digerible, incluso para perfiles sin conocimientos financieros, que dan a todos sus usuarios desde la aplicación, y desde los correos que periódicamente nos envían.
Y con el siguiente enlace, además, te ahorrarás los costes de gestión de la cartera de los primeros 15.000 euros que inviertas con ellos durante el primer año, lo cual, para empezar, pues no está nada mal.
Te dejo por aquí el código QR y el enlace en la descripción y el primer comentario fijado.
La gran mentira de que Internet nunca olvida
Lo habrás oído mil veces: «cuidado con esa foto, con ese tweet, porque quedará ahí para siempre».
De hecho, un servidor lo ha dicho en múltiples ocasiones, tanto en mis charlas como también en artículos del blog.
Y es que, sí, es una verdad… pero a medias.
Ese Internet que nunca olvida es una frase de advertencia moral que repetimos obviando la compleja red de efectos que tienen las tuberías de Internet, y que hace que, pese a que parece que todo en Internet deja huella, también sea cierto que Internet olvida constantemente:
- Olvida por abandono cuando nadie paga el servidor donde se aloja el contenido
- Olvida por rediseño cuando un medio renueva su web y deja atrás décadas de hemeroteca, o cuando una plataforma decide aumentar la altura de sus muros haciendo desaparecer los enlaces, o reducir su visibilidad, en ella.
- Y olvida por encargo cuando alguien con los recursos o el conocimiento suficiente decide que una parte de su pasado ya no debe ser localizable
La frase correcta sería: «Internet nunca olvida lo tuyo».
En mis auditorías de presencia digital y reputación online en CyberBrainers, vemos casos donde una noticia negativa de hace cinco años sigue penalizando a un directivo, mientras que otras han desaparecido misteriosamente de los índices.
Y, por supuesto, también gestionamos tramitaciones de eliminación o desindexación de contenido que hacen, en esencia, que parte de ese contenido dañino desaparezca de Internet, como si nunca hubiera estado.
El olvido digital, por tanto, no es un fallo del sistema: es un servicio, con proveedores, tarifas, bufetes especializados y jurisprudencia europea consolidada.
¿Que quieres un ejemplo?
Pues, para entender la magnitud de lo que ocurre, hay que mirar atrás.
Moscú, primavera de 1953: Stalin acaba de morir y Lavrenti Beria, jefe de la policía secreta soviética, es detenido, juzgado en secreto y ejecutado.
La Gran Enciclopedia Soviética dedicaba a Beria tres páginas elogiosas, presentes en todas las bibliotecas del país.
La solución fue tan burda como reveladora: la editorial envió páginas de recambio sobre el estrecho de Bering con instrucciones de arrancar la entrada de Beria y pegar la nueva en su lugar.
Pero ojo, hablamos de un mundo físico, no de unos y ceros.
Y pese al cambio, que afecto a absolutamente todos los ejemplares disponibles, quedaba una marca: el corte de la cuchilla, y el pegamento visible.
La censura analógica, de la que la URSS fue, como ya expliqué en su día, un auténtico mentor de lo que luego sería la propaganda digital, dejaba, pese a todo, cicatriz.
Ochenta años después, el archivo digital funciona exactamente al revés, y ese giro lo explicó Julian Assange en su discurso en el Oslo Freedom Forum de 2010, titulado «The Whistleblower» (EN).
Assange advirtió que cuando algo desaparece de los archivos electrónicos de Occidente, desaparece para siempre.
Y esto, ojo, es importante: No solo ha dejado de existir, sino que ha dejado de haber existido alguna vez.
Quien controla los servidores de Internet controla el registro intelectual de la humanidad, y con él, nuestra percepción de quiénes somos.
Con todo lo que ello supone…
Link Rot: la descomposición silenciosa de la web
Más allá del borrado deliberado, hay un fenómeno que los investigadores llaman «link rot» o podredumbre de enlaces, y que consume la red por pura inercia económica.
El estudio del Pew Research Center, publicado en mayo de 2024 y resumido en su nota «Striking findings from 2024» (EN), junto con su metodología detallada, dibuja un paisaje de auténtica ruina.
Escucha:
- Una cuarta parte de todas las páginas web que existieron entre 2013 y 2023 ya no son accesibles.
- Del total de páginas de 2013, se ha esfumado el 38%, frente al 8% de las de 2023.
- El 23% de las páginas de medios de comunicación contiene al menos un enlace roto, y el 21% de las páginas gubernamentales también.
- El 82% de los artículos de Wikipedia en inglés enlaza a referencias externas, pero el 53% de esos artículos contiene al menos un enlace roto.
- Y casi uno de cada cinco tuits (18%) deja de ser visible públicamente pocos meses después de publicarse.
Es más: Esta misma fagocitación de Internet la vivo en el día a día en mis propias carnes con mi propia página web.
Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que tengo desde hace años la manía de enlazar a todo aquello de lo que hablo, con el fin de que quien quiera leerme, pueda también contrastar la información con las fuentes originales.
Y eso ha hecho que, con más de 4.000 artículos escritos en estas casi dos décadas de creación de contenido, tenga una pelea constante con los enlaces rotos.

Ahora mismo, en el momento en el que escribo este guión, mi herramienta de enlaces rotos en la web me avisa que tengo nada más, y nada menos, que 969 enlaces que no cargan apuntados desde alguno de mis artículos.
Cada cierto tiempo hago una batida y elimino o actualizo aquellos que puedo, pero es que cada día siguen aumentando hasta el punto de que me es materialmente imposible mantener ese contador a 0.
Volviendo al tema, frente a esa descomposición existe en la práctica un solo dique: Internet Archive, la organización de San Francisco que gestiona Wayback Machine (EN).
Un servicio del que he hablado en múltiples ocasiones por mi blog, y que, de facto, se ha vuelto una suerte de copia de seguridad de Internet. Una ventana a ver qué había detrás de un enlace hace tiempo.
Pero, obviamente, ese dique es frágil.
En octubre de 2024, un ciberataque expuso los datos de 31 millones de usuarios, según confirmaron NPR e INCIBE-CERT, seguido por un tercer ataque documentado por Forbes.
El único archivo universal que tenemos vive asediado por cibercriminales.
Y no hay que olvidar que Wayback Machine no hace magia.
Para que haya guardado una copia de un contenido… previamente tiene que haber indexado ese contenido. Algo que, en efecto, podemos forzar a mano enviando a sus arañas a que guarden una copia…, o que simplemente, con el paso del tiempo y el interés de la sociedad, sus bots hayan almacenado la información en alguno de sus barridos previos. Pero fíjate que cualquiera de estos dos caminos que debe hacerse ANTES de que la URL deje de funcionar.
Y, para colmo, es que no tenemos otra opción más.
Si ese punto único de memoria cae, ya no hay plan B.
Para contenido propio, como los artículos que publico semanalmente en PabloYglesias.com, esto representa un riesgo tangible.
Por eso, una de las primeras recomendaciones que doy en mis consultorías es asegurar la redundancia: copias locales, snapshots en múltiples servicios y estrategias de preservación a largo plazo.
Para tus archivos locales, por supuesto.
Pero también para lo que está subido a la nube.
El olvido como servicio: casos reales de borrado selectivo
El link rot, como puedes ver, es indiscriminado, pero el borrado selectivo también tiene clientes.
El olvido como servicio existe, y aunque algunos lo ofrecemos únicamente bajo amparo legal… digamos que hay otros que lo ofrecen indiscriminadamente al mejor postor.
Un caso que se me viene a la mente es el de Nadhmi Auchi, empresario anglo-iraquí condenado por corrupción en Francia en 2003 en el caso Elf Aquitaine.
Según documentó WikiLeaks (EN), el bufete Carter-Ruck presionó legalmente y, sin llegar a juicio, The Guardian, The Observer, The Telegraph y The New Statesman retiraron entre siete y ocho artículos completos sobre el caso de sus archivos entre abril y junio de 2008.
Fíjate que no hizo falta censura estatal, ni un juez, ni una ley mordaza.
Bastó el cálculo económico de un periódico que no puede permitirse un litigio contra una gran fortuna para eliminar ese contenido de internet.
Este tipo de situaciones, recalco, no son la excepción.
Pasan continuamente.
Y, sobre todo, vienen de círculos de poder.
Desde enero de 2025, según documenta un artículo en la Wikipedia (EN), las agencias federales de Estados Unidos han retirado o modificado más de 8.000 páginas web y en torno a 3.000 conjuntos de datos públicos para cumplir órdenes ejecutivas.
En la madrugada de un día de marzo, la bibliotecaria Julia Martin recibió la noticia de que un servidor de datos gubernamental, que contenía información climática crucial, corría el riesgo de quedar fuera de servicio.
Desde que el presidente Trump asumió nuevamente el cargo, su administración ha eliminado más de 8.000 páginas web gubernamentales y 3.000 conjuntos de datos, borrando información sobre clima, salud y justicia ambiental de los sitios gestionados por la Agencia de Protección Ambiental, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y otras agencias.
Artículo de Tom Clynes para un reportaje de Environmental Defense Fund (EN)
El caso de Climate.gov es el más citado: la web fue desconectada, según relata Ars Technica (EN), y meses después un equipo de voluntarios liderado por Rebecca Lindsey, extrabajadora de la NOAA, la relanzó de forma independiente como Climate.us, según cuenta Japan Times (EN).
The Guardian (EN) documentó además la desaparición de las evaluaciones climáticas nacionales, y en abril de 2025 varias organizaciones ecologistas demandaron a la administración, precisamente por este mismo motivo.
El Environmental Data and Governance Initiative (EDGI) monitoriza alrededor de 5.000 páginas federales, y detectó un 70% más de alteraciones en los primeros 100 días de esta administración respecto a la anterior.
Los propios investigadores admiten que ya no pueden saber si lo restaurado es idéntico a lo que había antes.
Y piensa en las implicaciones de todo esto: Un dato que desaparece ya no se puede rebatir.
Pero antes de continuar, quería pedirte un favor.
Generar contenido en Internet, como hago yo, tanto en vídeo, con este podcast y los reels/shorts/tiktoks que publico A DIARIO en mis perfiles de redes sociales con la noticia del día, como en texto, con el resto de artículos semanales del blog, y la newsletter de los lunes, créeme que roba mucho tiempo.
Es un trabajo, además, poco agradecido, ya que por regla general, sois muy pocos los que, tras consumirlo, interaccionáis, bien sea dándole un Me Gusta, bien sea compartiéndolo, bien sea dejándome un comentario.
Y aquí viene el favor: ¿Y si esta vez rompemos esa distancia entre tú y yo, y ahora mismo, mientras me escuchas, ves o lees esto, le das a compartir este episodio con alguien a quien le pueda ayudar, o me dejas un comentario haciéndome saber que lo estás escuchando, viendo o leyendo?
A ti no te va a robar más de unos pocos segundos. Yo voy a seguir aquí por aquí, contándote todo esto, y créeme que este pequeño gesto, por sencillo que parezca, me ayuda muchísimo.
¿El por qué?
Pues porque, por cómo funcionan a día de hoy los algoritmos que rigen las plataformas digitales, si tú, y también ese otro que me está escuchando, y ese otro que me está ahora viendo, y ese otro que está leyendo el guión de este episodio, lo hace, de cara al algoritmo entiende que este contenido debe ser interesante, y por tanto, lo mostrará a otro grupo de personas que, igual, también necesitan oír esto.
Y fíjate que no te estoy pidiendo que te suscribas, con la opción de pago, a mi canal (que si lo haces, muchísimo mejor, por supuesto :D), sino algo tan rápido y GRATUITO como suscribirte a mi newsletter (es GRATIS, recalco, y recibirás un ebook de valor al instante), como es compartir este contenido con los tuyos, o como es hacerme saber que eres más que un número en mis estadísticas dejándome un comentario.
¿Me harías ese favor?
…
Pues, tanto si es que sí, como si es que no, ahora sí, ¡continuemos!
Estrategias de blindaje: cómo proteger tu huella digital
Frente a este panorama, la reacción instintiva sería la impotencia.
Pero nada más lejos de la realidad.
La acción comunitaria pone freno, o al menos parche, a esta paulatina destrucción informacional.
Por ejemplo, cientos de bibliotecarios, archiveros y académicos se han estado organizando para descargar y replicar datos federales antes de que desaparecieran, como documenta el reportaje de Insideclimatenews.org.
Y, cualquiera de nosotros, puede hacer exactamente lo mismo.
¿Que cómo?
Pues en tres simples pasos:
- Guarda lo que importa: ese artículo relevante, como puede ser el guión de este podcast, ejem ejem, descárgalo en local.
- Usa la herramienta «Save Page Now» de Internet Archive (EN) para crear copias de páginas webs críticas.
- Y apoya proyectos que preservan memoria colectiva, como el ya mencionado Internet Archive (EN) ,o el End of Term Web Archive (EN).
Y frente a la destrucción, no hay nada mejor que la reconstrucción.
Es decir, la construcción de nuevo contenido alojado en páginas con tecnologías actuales, bajo el control de uno mismo, para no depender de los designios de terceros.
En CyberBrainers aplicamos esta filosofía con nuestros clientes de blindaje reputacional. No solo eliminamos contenido dañino, sino que construimos autoridad digital perdurable, tal como explico en nuestros servicios de monitorización y escucha activa.
La prevención proactiva, recalco, es la clave: construir autoridad digital que disuada futuros ataques.
Y que los minimice cuando lleguen, que lamentablemente, acabarán llegando.
Por último, me habrás oído insistir siempre en documentar todo: capturas con fecha y hora, archivos PDF guardados localmente, y copias en múltiples ubicaciones.
En la era del borrado digital, la evidencia es el activo más valioso.
Y no hay que olvidar que una nube, en esencia, no es más que una carpeta en el ordenador de un tercero.
Un tercero que puede, el día de mañana, y unilateralmente, borrar tu contenido.
Me parafraseo en ese artículo que te comentaba anteriormente sobre un caso que me tocó de cerca:
Sí, ya sé que soy muy pesado con este temita, pero es que me parece importante señalar nuevamente que si tú no eres dueño de la plataforma donde tienes tu presencia digital, no eres dueño de tu presencia digital.
Que ese contenido que estás publicando (se público o privado, ojo), no te pertenece. Le pertenece a la plataforma.
Esto mismo lo ha tenido que volver a recordar (porque me consta que ya lo sabía) el bueno de Fernand0, al descubrir una buena mañana que le habían borrado su cuenta de Tumblr y la de WordPress.
Pablo F. Iglesias hablando sobre lo ocurrido a un miembro de la Comunidad
Construyendo autoridad digital en un mundo que olvida
Los soviéticos, volviendo al símil que ponía al principio del episodio, al menos dejaban el pegamento a la vista.
Ahora, en el mundo digital, ni eso.
La estrategia de presencia digital que desarrollamos en la consultora va más allá de la crisis inmediata: no se trata solo de borrar aquello que, legalmente, tenemos derecho a exigir, sino de construir.
En EliminamosContenido ofrecemos un servicio específico para borrar información dañina de forma rápida y legal: datos personales expuestos sin consentimiento, comentarios difamatorios o contenido de terceros donde apareces sin permiso.
Pero el objetivo final, recalco, no es solo el borrado, sino construir una presencia digital sólida que resista el paso del tiempo.
Que el contenido que sí merece la pena siga siendo accesible.
Que democraticemos su acceso, y distribuyamos la cadena de control del mismo lo máximo posible para que una decisión unilateral de un servicio, o de un agente de poder, no sea suficiente.
Hemos recorrido un camino inquietante pero necesario. Desde la censura analógica soviética que dejaba cicatrices visibles, hasta el borrado digital perfecto que no deja rastro alguno.
Hemos visto cómo Internet olvida constantemente por diseño económico y político, respaldado por datos concretos del Pew Research Center, y cómo casos como el de Nadhmi Auchi o la purga de datos federales en Estados Unidos demuestran que el olvido selectivo tiene autores, motivos y mecanismos identificables.
Perono quería terminar este episodio sin dejar claro que también hay esperanza: la memoria del mundo puede distribuirse entre muchos en lugar de administrarse por unos pocos, como demuestran los voluntarios que rescataron Climate.gov.
En un mundo donde el pasado se edita constantemente, la acción más revolucionaria es recordar, guardar, preservar.
Y ahora, que hemos llegado al final, quiero lanzarte tres preguntas para que reflexiones:
- ¿Qué contenido digital tuyo o de tu negocio considerarías irreemplazable si desapareciera mañana de Internet?
- ¿Has notado alguna vez que noticias o artículos que recordabas haber leído ya no son accesibles? ¿Qué crees que ocurrió?
- ¿Qué estrategia estás implementando hoy para asegurar que tu legado digital permanezca accesible dentro de 10 o 20 años?
La memoria del mundo está en juego. Y tú eres parte de esa memoria.
Cuídala.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
Si este contenido te sirve para estar bien informado sobre la actualidad en materia de negocios digitales, reputación y tecnología, te agradecería que le dieras a suscribirte en mi canal de Youtube o en la plataforma de podcasting desde donde me escuchas, le des a Me Gusta, al botón de hype de Youtube, me dejes un comentario o reseña y lo compartas con aquellos a los que les pueda interesar.
¡Seguimos!
Si utilizas otra plataforma de podcasting, busca «enCLAVE DIGITAL« en la app para localizarlo, o visita la página del videopodcast, donde ofrezco enlaces directos a las principales plataformas actuales:
Me parece increíble años sin leerte pero me vino a la mente y por curiosidad volví y aún sigues aquí ,haz resistido bastante
Seguimos, seguimos.
No sé ya ni por qué jajaja. Pero sí.
Ahora dándole más caña al contenido audiovisual, pero me resisto a no publicar artículo en el blog. Ya vamos más de 4500 artículos Victor!! Nos hacemos viejos… xD
Gracias por volver, jefe.