En un momento crítico para Europa, el informe presentado por Mario Draghi el 9 de septiembre nos enfrenta a una realidad ineludible: el continente está perdiendo competitividad frente a potencias como Estados Unidos y China.

Este exhaustivo análisis, que me he estado comiendo estos días, y que está a su vez desglosado en dos documentos (un resumen de 70 páginas y un informe completo de nada menos que 400), aborda las principales causas y propone soluciones «políticas» para revertir la tendencia.

Con perlas que me gustaría enmarcar por aquí detrás como que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) ha impactado en el negocio tecnológico de las PYMEs europeas, reduciéndolo hasta en un 15%. Y otras que sí me gustaría matizar en profundidad en los próximos minutos.

Este nuevo episodio del podcast profundiza, por tanto, en los puntos clave del informe de Draghi, abordando algunas preguntas esenciales para entender dónde estamos, y sobre todo, hacia dónde queremos ir:

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  • ¿Qué está frenando el desarrollo económico de Europa?
  • ¿Cómo afecta la regulación a la innovación y el crecimiento?
  • ¿Qué soluciones propone Draghi para reactivar la competitividad europea?

No me enrollo más. A lo largo de este episodio trataremos de responder a estas cuestiones y algunas más, para entender mejor los desafíos que enfrenta Europa en un escenario global cada vez más competitivo.

¡Comencemos!

futuro competitivo europa

Pero antes de continuar, permíteme que te comparta esta gráfica:

¿Sabías que el 88,1% de los que escucháis o veis este videopodcast, no estáis suscritos al canal?

Tan solo el 11,9% restante son seguidores de enCLAVE DIGITAL.

Y ojo, que tengo que decir que esto ha mejorado considerablemente desde los registros que tenía hace apenas un par de meses, cuando menos del 5% eran seguidores.

Estos son los datos que me da Youtube, pero es que en el resto de plataformas de podcasting el porcentaje varía entre el 75% y el 90%.

Así que, si este tipo de vídeopodcasts te resultan interesantes, vete ahora mismo al perfil del podcast en la aplicación desde donde me estes escuchando y dale a seguir para no perder los nuevos programas de cada semana.

Venga, hazlo ahora mismo, que te espero.

….

¿Ya lo has hecho?

Pues venga, ¡continuemos!

El impacto del RGPD en las PYMEs tecnológicas europeas

Uno de los temas más controvertidos que Draghi menciona en su informe, y con el que no puedo estar más que de acuerdo, es en el impacto del RGPD en el sector tecnológico europeo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (las PYMEs, vaya, que en países como España o Italia representan la práctica totalidad del mercado empresarial).

Según el informe, el RGPD ha reducido el negocio de estas empresas en un 15%. Un dato que no debería sorprender a nadie a poco que, como es mi caso, tengas negocios con un fuerte componente de innovación, o se analice, desde fuera, la complejidad y los costes asociados al cumplimiento de esta normativa.

Y ojo, que no quiero pecar de ingenuo.

Si bien el RGPD ha sido un avance positivo en la protección de los derechos de los ciudadanos, ha impuesto barreras adicionales para las empresas tecnológicas, particularmente aquellas startups en fase de crecimiento que deben destinar recursos significativos para cumplir con las regulaciones… en vez de poder centrarse en el crecimiento.

Es algo de lo que ya he hablado largo y tendido por la página en múltiples ocasiones. De hecho, he estado contratado como consultor de RGPD para una aceleradora de empresas de Latinoamérica que quería abrir mercado en Europa, y en absolutamente todas las sesiones con estos emprendedores, nos enfrentábamos a esta misma disyuntiva.

En la actualidad, sacar adelante un negocio digital en Europa supone lidiar con cada vez más restricciones legales. Prácticamente cualquier nueva tecnología que sale parte de la base de que, por defecto, a falta de regulación, debemos ser cautos con su explotación.

Y propuestas como la IA Act, de la cual ye hemos publicado en su día un episodio del podcast, pretenden limitar el alcance de los potenciales malos usos de la inteligencia artificial… limitando la capacidad competitiva de todas las startups europeas.

Algo que, de paso, es absurdo teniendo en cuenta que competimos en un mercado global, con competidores no sujetos a estas limitaciones.

Así pues, las empresas deben destinar recursos a la burocracia y el cumplimiento normativo antes de poder siquiera pensar en innovar o crecer, y usando, por cierto, tecnologías que nos llegan de fuera ya capadas para poder entrar en el Mercado Único Europeo.

En contraste, las empresas de países como Estados Unidos o China, con regulaciones menos restrictivas, tienen más margen de maniobra para centrar sus esfuerzos en la expansión y la innovación.

Algo que debería ser de puro sentido común.

Pero no. Estamos en Europa…

Estancamiento económico y desventajas competitivas

Y para empezar con el análisis en sí, un dato que como mínimo nos debería hacer arquear la ceja:

El crecimiento económico en Europa se ha desacelerado en comparación con otras regiones del mundo.

Escucha:

El crecimiento en Europa se ha desacelerado durante décadas.

Según diferentes indicadores, se ha abierto una gran brecha en el PIB entre la Unión Europea y Estados Unidos. Los hogares europeos han pagado el precio en términos de pérdida de nivel de vida. En términos per cápita, el ingreso disponible real ha crecido casi el doble en Estados Unidos que en la UE desde el año 2000.

Artículo publicado por Draghi en Economist (EN)

La baja natalidad en Europa supone un desafío estructural para el futuro económico del continente.

¿Que por qué?

Pues porque menos población implica una menor fuerza laboral y una mayor presión sobre los sistemas de bienestar social. Que en Europa, y en eso sí podemos sacar pecho, son de los más completos del mundo.

Con esto en mente, Draghi propone tres cambios necesarios en nuestra sociedad para que recuperemos la senda alcista que durante siglos fue sinónimo del viejo continente.

Vamos a verlos por separado cada uno de ellos:

1.- El déficit de innovación y la relación educación-empresa

Para empezar, Draghi pone el dedo en la llaga al afirmar que Europa tiene un déficit de innovación en comparación con Estados Unidos.

A pesar de contar con un alto nivel educativo y un gran número de universidades (que, por cierto, solo cuatro de ellas están entre las 50 mejores del mundo), Europa carece de un ecosistema tecnológico robusto que permita que las innovaciones lleguen al mercado. En parte, esto se debe a un marco regulatorio que frena el emprendimiento y la innovación, empujando a los innovadores a buscar apoyo fuera del continente, en lugares como Silicon Valley o ahora, cada vez más, en Oriente Medio.

En este sentido, Draghi propone que Europa necesita cerrar la brecha de innovación con Estados Unidos y fomentar un sector tecnológico más sólido.

¿Cómo?

Pues eliminando barreras regulatorias y mejorando la excelencia académica para que las universidades europeas puedan convertirse en verdaderos motores de innovación.

Y aquí viene lo verdaderamente importante de este punto, y que Draghi deja claro sin tapujos: Sin un entorno favorable para la innovación, Europa seguirá rezagada frente a otras potencias mundiales.

No hay medias tintas.

Si esto falla, falla todo.

¿Quieres otro ejemplo?

Lo dicen textualmente en el propio informe:

Entre 2008 y 2021, cerca del 30% de los “unicornios” fundados en Europa –startups que llegaron a estar valoradas en más de 1.000 millones de dólares– trasladaron su sede al extranjero, y la gran mayoría se trasladó a Estados Unidos.

Informe de competitividad Europea

2.- La descarbonización: un reto económico a corto plazo

Otro de los grandes retos que Draghi destaca en su informe es el impacto de la descarbonización en la economía europea. Un tema la mar de interesante, al que le dedicamos un episodio del podcast no hace mucho.

Las políticas de descarbonización, aunque necesarias para combatir el cambio climático, están aumentando los costes energéticos, lo que resta competitividad a las industrias europeas frente a sus competidores globales. En comparación, Estados Unidos ha logrado un equilibrio más favorable en términos de costes energéticos, lo que le permite mantener su competitividad en el mercado global.

El informe señala que cada país europeo está aplicando sus propias políticas de descarbonización, lo que está creando un entorno fragmentado y menos eficiente. Además, estos costes adicionales están recayendo en las empresas y los ciudadanos, lo que reduce la competitividad de Europa en el escenario global.

Y no es que estemos precisamente ante un informe crítico con las medidas de protección medioambiental. A largo plazo, Draghi cree que estos costes se estabilizarán a medida que se implementen tecnologías más limpias y eficientes. Sin embargo, a corto plazo, que es el que más nos preocupa actualmente, el aumento de los costes energéticos supone un lastre significativo para la competitividad de la región. Mientras tanto, países como Estados Unidos o incluso China, que han gestionado mejor su transición energética, están obteniendo una ventaja competitiva en términos de costes de producción.

3.- La dependencia energética y la diversificación del sistema de defensa

Por último, Draghi subraya que Europa sigue siendo vulnerable en términos de dependencia energética y seguridad.

La inestabilidad del mercado energético global, sumada a un sistema de defensa productiva excesivamente diversificado, está afectando la productividad y la competitividad del continente.

Algo que todos hemos vivido en el coste de la cesta de la compra tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Para reducir esta vulnerabilidad, Draghi propone que Europa debe buscar formas de diversificar sus fuentes de energía y fortalecer su capacidad defensiva para ser más competitiva y productiva en el escenario global.

El coste de la recuperación: una inversión colosal

Uno de los puntos más impactantes del informe es el cálculo de Draghi sobre el coste necesario para que Europa recupere su competitividad.

Según Draghi, Europa tendría que invertir entre el doble y el triple de lo que supuso el Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial.

Y eso son palabras mayores. Recordemos que este plan tuvo como objetivo, tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial, reconstruir Europa. Y para ello, se invirtieron cerca de 20.000 millones de dólares de la época. Pasado a nuestros días, estaríamos hablando de que este nuevo plan para recuperar el tejido competitivo europeo podría llegar a costar alrededor de 810.000 millones de dólares.

Por ponerlo en contexto, los fondos europeos Next Generation, que son los que están detrás de prácticamente todas las iniciativas de rehabilitación de infraestructuras y programas como el Kit Digital y el Kit Consulting (por cierto, dos programas en los que Cyberbrainers, mi consultora, está adscrita como asesores oficiales), han representado más o menos lo mismo en cuanto a presupuesto, y no diría que precisamente han sido un éxito en cuanto a objetivos conseguidos…

Draghi asegura que este tipo de inversión, aunque colosal, sería necesaria para revitalizar la economía, cerrar la brecha de innovación y garantizar la sostenibilidad energética a largo plazo. Que si Europa no realiza estas inversiones estratégicas, corre el riesgo de quedar aún más rezagada frente a potencias como Estados Unidos y China.

Recuerdo, si no, lo que ya comenté en su día en el episodio que dedicamos a la poca innovación europea:

EEUU diseña, China crea y Europa regula.

Para los dos primeros, hay negocio. El diseño de tecnología y la manufactura genera riqueza.

Para el tercero, no. O al menos, no más allá del cada vez mayor número de políticos y asesores, es decir, de cargos públicos que cobran por decir, desde la comodidad de un sueldo vitalicio, qué deben hacer los demás.

Pero aquí me da que está pecando de lo que pecan todos los políticos.

¿Que de qué hablo?

Ahora mismo lo vamos a ver.

Reflexiones finales: ¿Hacia dónde debe dirigirse Europa?

El informe de Mario Draghi es un llamado de atención para Europa.

Un buen acercamiento inicial al problema, que viene al menos de la mano de alguien con el suficiente peso como para que los burócratas de Bruselas le han, al menos, algo de caso.

Las barreras regulatorias, el déficit de innovación, los costes energéticos y la dependencia del mercado global están minando la competitividad del continente.

Sin embargo, y aquí quería llegar, también es un documento que propone soluciones concretas para revertir esta situación… desde la óptica política.

Es ahí donde creo que se está cometiendo un error.

Lo he repito hasta la saciedad, pero creo que no está de más volver a repetirlo: No podemos esperar que los gobernantes sean los que incentiven la innovación y la economía.

Más que nada porque ese no es su objetivo.

Tendría mucho más sentido que, en vez de presupuestar ingentes cantidades de fondos para crear otro nuevo Next Generation EU que acabe poniendo parches en base a subvenciones… se apueste por, como decía Draghi al principio del informe, y que poco a poco va obviando en el resto del mismo, reducir las barreras regulatorias.

Y además hacerlo también con las fiscales.

Cualquiera que tenga un negocio en Europa habrá visto cómo, en cuestión de unos pocos años, la carga impositiva y burocrática ha crecido exponencialmente. Y eso, sobre todo en el caso de PYMEs (que, recuerdo, representan de lejos el grueso del tejido empresarial de la mayoría de países de la zona euro), es un claro lastre para la competitividad.

¿Que por qué?

Pues porque no solo, como bien señala Draghi, debemos tener en cuenta antes incluso de definir el modelo de negocio las limitaciones regulatorias de esta zona (limitaciones que, recordemos, nos hacen de facto menos competitivos que los negocios de fuera con los que además, en un mercado global, competimos), sino porque además tenemos que dedicar no pocos recursos (cada vez más, de hecho) a pelearnos con la Administración Pública.

Casos como el Kit Digital, el programa financiado por los fondos Next Generation EU precisamente para ayudar a digitalizar PYMEs, y del cual ya me han entrevistado en varios medios, es un buen ejemplo de ello.

Se ha vendido desde el Gobierno que «los agentes digitalizadores vamos a hacerle la web al cliente gratis», cuando la realidad es que:

  1. El cliente, antes incluso de comenzar los servicios, debe pagar el IVA de esa subvención.
  2. Cada una de las categorías del Kit tienen un máximo de presupuesto que hace que no haya prácticamente ninguna que cubra al 100% los servicios que deben incluir.
  3. Los pagos de esa subvención a los agentes digitalizadores se demoran en el tiempo durante meses. A CyberBrainers, sin ir más lejos, la Administración Pública le debe ya varios miles de euros en facturas que supuestamente deberían haber sido ya pagadas.

El corolario es el mismo de siempre: El Gobierno se cobra un tanto de cara a la ciudadanía, cuando realmente, está facturando más (ellos cobran el IVA desde el principio) y sueltan a cuentagotas el pago de los servicios que los agentes digitalizadores debemos hacer, en algunos casos teniendo que hipotecarse para afrontar los costes del servicio.

Políticos, haciendo política.

Nada nuevo bajo el sol, ¿verdad?

Lo que me lleva a proponer las siguientes preguntas:

  • ¿No tendría mucho más sentido que, en vez de regar el mercado con supuestas subvenciones a fondo perdido y diseñadas por funcionarios que no tienen conocimiento de la realidad de la empresa, se añadieran incentivos fiscales y se redujese la burocracia para que las empresas puedan centrarse en innovar y sacar al mercado productos y servicios?
  • ¿Que la empresa privada, que recordemos que es quien genera negocio, no tenga tantísimas trabas para sacar adelante cualquier iniciativa innovadora?
  • Y la más importante: ¿qué medidas propondrías tú para mejorar la competitividad de las empresas europeas, y por tanto, asegurar la viabilidad económica de las próximas generaciones?

El futuro de Europa está en juego, y las decisiones que se tomen en los próximos años serán cruciales para determinar su lugar en el mundo.

Te leo en comentarios, y abramos debate.

Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL

enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.

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