En esta sociedad woke que nos ha tocado vivir, no siempre las políticas medioambientales van alineadas realmente con el interés del usuario.
Ejemplo de ello lo tenemos en toda esa oleada de movimientos en pos, supuestamente, de la protección del medioambiente, con una apuesta clara por las energías renovables (obviando el impacto medioambiental que supone la explotación de yacimientos de tierras raras) o el paulatino abandono de la energía nuclear (pese a ser una de las más limpias en cuanto a huella de carbono).
Pero hoy quería centrar el tiro en la fabricación de dispositivos electrónicos.
Con un enfoque cada vez mayor en reducir los residuos y aumentar la eficiencia, surge una pregunta fundamental:
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Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.- ¿Deberían los dispositivos electrónicos ser más fáciles de reparar o simplemente durar más tiempo?
- ¿Es más «sostenible» potenciar la reemplazabilidad de los componentes internos de nuestros móviles, o fomentar la longevidad de los dispositivos?
En este programa del podcast enCLAVE DIGITAL exploramos estas y otras muchas cuestiones aledañas.
¡Empecemos!
Reemplazabilidad vs. longevidad: dos enfoques divergentes
Empecemos por el principio.
En un reciente documento de Apple, titulado “Longevity by Design” (EN), la compañía defiende las políticas medioambientales que sigue dando algunos argumentos estadísticos interesantes.
Y sí, no deja de ser un informe claramente sesgado. A fin de cuentas, en él los de Cupertino dejan claro que su acercamiento es el más adecuado, potenciando aquellos puntos diferenciadores frente a la competencia, y presumiblemente obviando aquellos otros que por intereses de negocio prefieren obviar.
Pero aún así, me parece un buen punto para acercarse a este escenario, viniendo además como viene de la que es hoy en día la principal empresa de hardware.
Y para ahondar en sus reflexiones, conviene tener en cuenta previamente las dos grandes tendencias del momento: La reemplazabilidad, y la durabilidad o longevidad.
Por un lado, la reemplazabilidad se refiere a la capacidad del usuario para reparar o sustituir componentes específicos de un dispositivo electrónico. Este enfoque es promovido por la Unión Europea y defensores del derecho a reparar, quienes sostienen que permite alargar la vida útil de los dispositivos, y reducir, con ello, los residuos electrónicos.
Sin embargo, Apple plantea un argumento interesante en su documento: la inclusión de componentes reemplazables por el usuario podría, en algunos casos, aumentar la huella de carbono del dispositivo.
Sí, tal cual lo estás oyendo.
Por ejemplo, los de Cupertino aseguran que el reemplazo del puerto USB en los iPhones solo sería rentable desde el punto de vista de la huella de carbono si al menos un 10% de los usuarios necesitaran cambiarlo. Dado que actualmente solo el 0,1% de los usuarios requieren esta reparación, diseñar un puerto USB reemplazable implicaría añadir componentes adicionales que incrementarían la huella de carbono total del dispositivo.
¿Tiene sentido, verdad?
Pues sigamos.
En el otro lado de la balanza tenemos las estrategias basadas en aumentar la longevidad de los dispositivos ya en el mercado mediante actualizaciones de seguridad y del sistema operativo. Este enfoque, que es el que al parecer más le gusta a Apple, busca prolongar el ciclo de vida de sus productos, haciendo que los dispositivos sean funcionales durante más tiempo y, en consecuencia, disminuyendo la necesidad de comprar nuevos modelos.
Y sí, este enfoque tiene beneficios claros: si un dispositivo puede mantenerse operativo y seguro durante más años, es más probable que se revenda en el mercado de segunda mano, o simplemente se utilice durante más tiempo, reduciendo así la huella de carbono asociada a la producción de nuevos dispositivos.
De ahí que de unos años a la actualidad, la compañía de la manzana haya potenciado su negocio de servicios, conscientes de que, por un lado, la demanda de nuevos dispositivos sobre todo en mercados de primer mundo ya no va a seguir creciendo en la misma cuantía, y por otro, un dispositivo que dure más tiempo es un dispositivo que ofrecerá, presumiblemente, más tiempo de suscripción a servicios de pago por parte del usuario.
Ergo, mayores ingresos para la empresa.
«Estamos ante la constatación de uno de los movimientos más importantes de Apple de esta última década: su paulatino cambio hacia el modelo de negocio del pago por servicio.
Esta nueva estrategia no es para nada baladí. Por detrás habría que entender la compleja red de efectos que lleva a una empresa de hardware (que es lo que ha sido Apple todo este tiempo) a reinventarse como empresa de software.
Entre ellos, la maduración del mercado móvil, el ciclo de vida de sus productos, y lo más importante: el profundo conocimiento de hacia dónde va la industria».
Apple y el reroll al modelo de negocio de los servicios, por Pablo F. Iglesias
Análisis de la rentabilidad medioambiental
Hay que dejar clara una cosa.
La rentabilidad medioambiental de todas estas políticas no es siempre clara. Y como suele pasar en estadística, depende de cómo se traten los datos podríamos obtener corolarios diametralmente opuestos.
A primera vista, la capacidad de reparar un dispositivo parece ser más ecológica, que es el argumento que defiende, por ejemplo, la Comisión Europea.
Sin embargo, Apple argumenta que la fabricación de componentes reemplazables implica añadir materiales y procesos que incrementan la huella de carbono total del dispositivo.
Por ejemplo, el diseño modular, aunque facilita las reparaciones, puede requerir el uso de más materiales y procesos adicionales, lo que contradice el objetivo de minimizar el impacto ambiental. Además, la producción y distribución de piezas de repuesto también generan emisiones de carbono.
La Unión Europea ha sido un defensor constante del derecho a reparar, con regulaciones que exigen a los fabricantes hacer disponibles repuestos y manuales de reparación.
La intención es empoderar a los consumidores y reducir los residuos electrónicos.
Sin embargo, el debate sobre la efectividad de estas políticas en términos medioambientales persiste.
En un artículo que escribí en 2019, «Frente a la obsolescencia programada: regulación«, analizaba la propuesta de CE de la siguiente manera:
[Desde hace unos años] los fabricantes que quieran vender en Europa tienen que ofrecer en sus smartphones y tablets al menos cinco años de actualizaciones de seguridad, y tres años de actualizaciones del sistema operativo.
Además, el usuario debe poder reparar su dispositivo teniendo componentes oficiales a los que acceder en los primeros cinco años desde que este se haya dejado de vender.»
Y en esas estamos…
Las regulaciones que priorizan la reemplazabilidad pueden no ser tan eco-amigables como se pretende, si se considera el impacto total de la fabricación de piezas adicionales y la logística asociada.
Algo que estamos viendo en según qué derroteros con la huella de carbono de las energías renovables.
Está claro que la energía solar, per sé, es totalmente limpia… Pero para obtenerla es necesario tanto fabricar paneles solares como baterías, y en ambos casos, es necesario explotar yacimientos de minerales raros cuya obtención no es para nada limpia… y asumir, de paso, el impaco medioambiental que tiene el hecho de que para crear centrales solares es necesario ocupar grandes terrenos, a día de hoy, y en la mayoría de casos, dedicados a otros menesteres sensiblemente más ecológicos como puede ser la agricultura.
Sin olvidar que, paradógicamente, se permite en estos terrenos (los ocupados por centrales solares) usar herbicidas para matar las llamadas «malas hierbas», que en terrenos agroalimentarios, no se permiten… ya que, por razones obvias, dichos herbicidas ponen en peligro la flora y fauna de la zona.
Es decir, una de cal, y otra de arena.
Según de qué pata política cojees, verás mejor o peor una medida medioambiental.
Impacto en el mercado y en los consumidores
Volviendo al tema, los fabricantes enfrentan el desafío de equilibrar la presión regulatoria y las expectativas de los consumidores con la necesidad de mantener bajos los costos de producción y minimizar el impacto ambiental.
Para ello, implementar características que faciliten la reparación puede implicar inversiones significativas en diseño y producción, además de potencialmente incrementar el precio final del dispositivo.
Fíjate tú, lo mismo que ha hecho Apple estos últimos años, y en varios momentos, como fue la decisión (que sí, que no fueron los primeros pero sí que han sido los que han dejado esto como estándar) de no incluir el cable USB y el cargador con la compra del dispositivo ya que, claro, eso generaría mayor huella de carbono al contar sus dispositivos con un packaging más grande (lo de que, de paso, se ahorren unos cuantos euros por dispositivo, y fuercen al usuario a comprar por separado el cargador y el cable, seguro que «solo es» un efecto secundario para naaada buscado por la compañía…), o como fue en su día el abandono del Jack de 3,5mm en los iPhones, asegurando que gracias a ello los dispositivos serían más resistentes al polvo y el agua… pero, fíjate tú, dejando de incluir auriculares en las cajas, y además haciendo que la industria de los auriculares creciera en torno al 30%… para sacar justo después al mercado sus propios auriculares inalámbricos.
Apple ha sido históricamente un ejemplo de guión de cómo una empresa puede controlar tanto el hardware como el software para prolongar la vida útil de sus dispositivos. Del mantra de que la integración estrecha entre ambos permite optimizar el rendimiento y la seguridad del dispositivo a lo largo del tiempo, aunque sea a costa de limitar las reparaciones de terceros y el acceso a componentes no oficiales.
Control versus libertad… igual a negocio.
Que vamos, los de Apple no son tontos.
No es casualidad que sea de las empresas más valiosas del mundo.
Algo que lleva a que los consumidores, por su parte, se encuentran en una encrucijada.
- Por un lado, valoran la capacidad de reparar sus dispositivos, ya sea por motivos puramente económicos o de sostenibilidad.
- Pero por otro lado, la durabilidad y la longevidad de un dispositivo son igualmente importantes, especialmente si se considera el impacto medioambiental, y sobre todo económico, de reemplazar un dispositivo completo con frecuencia.
En este sentido, en mi artículo, «La obsolescencia programada de Apple», mencioné cómo Apple, en una entrevista para The Verge, finalmente admitió que sus dispositivos tienen una suerte de obsolescencia programada que hace que se vuelvan más lentos con el paso del tiempo.
«Hace un año lanzamos una función para el iPhone 6, iPhone 6s y iPhone SE que suavizaba su rendimiento en momentos de mucha carga de trabajo y evitaba su apagado repentino. Ahora esa función se añade también al iPhone 7 con la actualización de iOS 11.2, y también se añadirá soporte para más productos en el futuro.»
Apple en una entrevista para The Verge en 2019
La tendencia hacia dispositivos más duraderos puede significar sacrificar cierto grado de control sobre las reparaciones.
Esto es particularmente relevante en el caso de componentes críticos, como los biométricos, donde la seguridad y la fiabilidad de los componentes oficiales pueden ser superiores a las alternativas de terceros.
Sobre esto, otro de los puntos del informe antes mencionado dejaba claro que Apple es una de las pocas compañías que puede identificar si un componente de un dispositivo es oficial o de terceros, alertando al usuario si ocurre lo segundo.
Esta capacidad de los últimos modelos de iPhone e iPad tiene una doble lectura:
- Por un lado, asegura que los componentes críticos, como los sensores biométricos, cumplen con los estándares de seguridad de Apple. Es decir, puede ser visto como una característica que protege al usuario de potenciales robos de información o fraudes a la hora de reparar sus dispositivos. A fin de cuentas, un lector de huellas digitales oficial de Apple, por ejemplo, probablemente ofrezca mayores garantías de seguridad que una alternativa de terceros.
- Pero, por otro lado, permite a la empresa mantener un control estricto sobre el ecosistema de reparaciones, lo cual puede ser visto como una estrategia para incrementar sus ingresos a través de la venta de piezas de repuesto oficiales. De hecho, forzados como están en Europa a ofrecer piezas de repuesto, es hasta vergonzoso ver cómo dichas piezas cuestan apenas unos euros menos que enviar directamente el terminal a Apple para que sea Apple quien te lo arregle.
Vamos, que claramente están inflando con un sobrecoste el precio de sus componentes oficiales para desincentivar a los usuarios a que los arreglen por sí mismos.
Conclusión: ¿qué enfoque es el más sostenible?
El debate entre reemplazabilidad y longevidad en la fabricación de dispositivos electrónicos refleja una tensión inherente entre la necesidad de sostenibilidad y las realidades del mercado.
Las políticas que promueven la reemplazabilidad buscan empoderar a los consumidores y reducir los residuos electrónicos, pero pueden tener implicaciones medioambientales no previstas. Por otro lado, la longevidad de los dispositivos, promovida por empresas como Apple, puede ofrecer una alternativa más sostenible, aunque a costa de limitar las opciones de reparación y mantenimiento disponibles para los usuarios.
En última instancia, la solución más sostenible probablemente implique un equilibrio entre estos dos enfoques. Los fabricantes podrían trabajar hacia dispositivos que sean tanto duraderos como reparables, minimizando el impacto ambiental de la producción y facilitando la extensión de la vida útil de los dispositivos. Las políticas medioambientales y las regulaciones deben considerar cuidadosamente estos factores y fomentar prácticas que realmente contribuyan a la sostenibilidad a largo plazo.
Como consumidores, es importante estar informados y tomar decisiones que no solo beneficien nuestro bolsillo, sino también el planeta.
Y dicho todo esto, ahora turno para ti:
- ¿Qué opinas sobre la política de Apple en cuanto a la longevidad de sus dispositivos?
- ¿Prefieres un dispositivo más duradero o uno que sea más fácil de reparar?
- ¿Cómo crees que deberían equilibrarse estos dos enfoques para lograr la mayor sostenibilidad posible?
Deja tus comentarios a continuación, y abramos debate.
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enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
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mira que me jode estar de acuerdo con apple pero estoy 100% con que hay que fomentar la longevidad de los aparatos, yo hace unos meses tuve que abandonar mi nokia 6020 por que la bateria apenas duraba ya 3 dias y si se pasaba mas de 1 semana sin reiniciarse no sonaban las llamadas y lo peor de todo que el cargador empezaba a no funcionar a veces 🙁
el nuevo telefono (telefono, no smartofone) que compre pese a estar fabricado … ¿20 años? despues es muchisimo peor que mi nokia, no permite cambiar el tono de las llamadas (si el de las alarmas), no tiene ningun sistema de notas… y encima la bateria biene a durar lo mismo o incluso menos si me llaman mucho… el dia que encuentre una bateria nueva para mi nokia y un cargador que no me quieran cobrar la extra de navidad vuelvo con el aunque tenga que reiniciarlo cada semana.
pero centrandonos en el tema jajajaj como ya indicas en el video… reparar implica fabricar una pieza nueva, enviarla… lo que supone generar mas residuos, enc ambio si el producto dura mas… no hay mas gasto de produccion ni de envio que el que se genero inicialmente
Guau!
Oye, precisamente sobre ese justo que mencionas me interesaría saber. ¿Hay en el mercado cargadores y baterías para móviles antiguos? Tiene que ser una odisea encontrar algo que no cueste un riñón y/o esté ya muy usado, ¿no?
Por ebay suele salir de vez en cuando alguna cosita que esta nueva pero los precios pues eso.. edicion coleccionista, la ultima vez que encontre un cargador no recuerdo si pedian 30€ o algo asi
luego queda la opcion de tirar de vinted, segundamano y similares pero ya son cosas usadas y te la juegas un poco a que este como lo tuyo o peor jajaj
en cuanto a tiendas fisicas, me imagino que por madrid/barcelona si se podra encontrar algo, aqui en san sebastian las veces que he ido a preguntar me miraban como si preguntase por herramientas de silex o asi jajajja
Jajajaj, joder…
Estabas hablando de Fairphone quizás?
Y eso de sociedad woke? En serio? Donde está esa sociedad que me apunte? xD
Sonó muy Elon M. :\
El Fairphone fue una genial idea, que no tuvo recorrido alguno. Y poniéndonos estrictos, habría que ver realmente qué impacto medioambiental tendría, porque probablemente sea mayor que el de la mayoría de smartphones «normativos» :D.
Lo de la sociedad Woke es que ahora el término engloba a cualquier cosa que parezca ir con los intereses de la minoría… Tenga o no sentido. Justo hace un rato leía que plantar árboles como herramienta para reducir el impacto del calentamiento global debido a nuestras emisiones era como decirle a un fumador con cáncer de pulmón que lo mejor que puede hacer es cuidarse y hacer deporte, no dejar de fumar. El impacto de plantar millones de árboles es tan sumamente reducido que es hasta absurdo mientras el resto de puntos no cambien. Pero oye, ahí tienes a buena parte de la sociedad apoyando este tipo de iniciativas porque así «salvamos el planeta».
A eso me refiero cuando hablo de sociedad woke. Se defienden ideas sin argumentos contrastados simplemente porque hay colectivos que las impulsan, presumiblemente para sus propios intereses, y el resto del rebaño las hace suyas.