newsletter o blog

Llevamos una temporada en la que lo que está de moda es tener una newsletter, es decir, un contenido que generalmente se difunde mediante Twitter (por ser esta red social donde están la mayoría de profesionales vendehumos), con una periodicidad específica, y normalmente utilizando una plataforma de terceros para su difusión (Substack, Mailchimp y compañía).

El tema es que todo esto, para los que llevamos ya «unos añitos» en Internet, no nos suena más que a viejuno. A lo que hemos hecho siempre en un blog.

Pero quizás la moda está en decir que lo nuestro ya no es un blog, sino una newsletter.

Así pues, me parece interesante analizar qué diferencias hay entre uno y otro sistema, por decidir entonces dónde demonios ponemos los límites.

¿Qué es un blog?

Empiezo por lo fácil.

Un blog no deja de ser una página donde se archivan una serie de artículos/entradas que alguien ha escrito, publicados de forma periódica (sea esta estable o no en el tiempo), y generalmente ordenados de forma cronológica inversa (las últimas escritas aparecen las primeras).

Esta página es, en esencia, un blog venido a más.

Y la CyberBrainers es una página corporativa… que tiene un apartado de blog.

Hasta aquí, todos de acuerdo, ¿verdad?

La cuestión es que el contenido de un blog también lo difundimos en otros canales, siendo, por ejemplo, las redes sociales uno de esos canales.

Y también se puede consumir el contenido en bruto, sin acceder a la página, mediante protocolos como el RSS (siempre que esté habilitado, como es el caso de esta santa casa).

¿Qué es una newsletter?

Vamos a rizar el rizo.

Históricamente una newsletter no era más que un contenido que se enviaba por email a una base de datos (que previamente deberían habernos dado permiso EXPRESAMENTE para enviarles dicho contenido, por cierto G.G), y con una periodicidad específica (sea o no estable en el tiempo).

Tiene la ventaja que a diferencia del contenido de un blog, el push lo hace el emisor del contenido (enviándolo al correo de la víctima usuario), y la desventaja que no genera mayor interacción que la que pueda generar en el propio canal de email, AL SER UN CONTENIDO PRIVADO Y EXCLUSIVO.

Esto, como decía, es la figura clásica de una newsletter.

Ahora bien, lo que ofrecen hoy en día todos los gestores de newsletter del mercado, dista muchísimo de la figura de newsletter que le dio sentido al asunto.

Y me explico:

  • Ahora además de hacer el envío por correo, estos sistemas guardan una versión web navegable públicamente (a no ser que la cuenta esté configurada de otra manera), y por tanto indexable en buscadores (con un SEO de mierda, pero algo es algo): Vamos, que no hay exclusividad alguna en recibir un contenido que a poco que sepas ya está disponible de forma abierta en la red.
  • Ahora además todas las newsletter suelen incluir algunos botones para compartirla por redes sociales, de forma que quien entra en el enlace, puede suscribirse y/o leer las últimas entradas.
  • Porque esa es otra… Ahora todos los sistemas de mailing masivo también generan un recopilatorio ordenado mediante cronología inversa de los últimos envíos realizados. Un blog, solo que más feo.

El hype por estar IN, y la importancia del contenido

Vamos, que llámame loco, pero es que una newsletter hoy en día se le parece muchísimo a un blog.

Más si cabe por el hecho de que la mayoría de los que actualmente se vanaglorian de tener una newsletter de éxito… realmente lo que están es escribiendo un artículo de blog, pero sin controlar ellos mismos la plataforma y distribución del contenido.

Son vagabundos digitales, pero no lo saben aún… ya que la plataforma que usan por ahora es gratuita, o les cobra una suscripción a cambio de albergar dicho contenido.

Hechas las presentaciones, el corolario con el que quiero que te quedes es si entonces deberíamos considerar el propio contenido, y no el canal, como diferenciador de lo que es un blog y lo que es una newsletter.

  • De nuevo, históricamente una newsletter era un envío por correo de UNA SERIE DE ENLACES a temas que el creador de la newsletter le interesaban. Así, de hecho, funciona Las 7 de la Semana, mi newsletter pública y gratuita que envío cada lunes a las 7AM.
  • Mientras tanto, las entradas en un blog suelen ser monotemáticas, tratando en profundidad el tema o temas aledaños relacionados.

Sin embargo, y como decía, veo que muchos de los que ahora aseguran tener una newsletter exitosa por eso de enviar masivamente a una base de datos obtenida de forma alegal o totalmente ilegal, envían un artículo de blog sin más.

Es decir, publican el mismo contenido que publicarían en un blog, solo que no son dueños de la plataforma.

Y, por otro lado, tenemos casos como el de la newsletter «Seguridad Semanal«, una newsletter de pago con un resumen de todo lo que ha ocurrido a nivel de seguridad y privacidad en la última semana (por tanto, formato newsletter si me permites la osadía), que envío a la Comunidad de mecenas… y que realmente nace de un contenido que previamente escribo y se publica en este blog (también de forma privada, pero en un blog a fin de cuentas).

Eso sin olvidarnos la enorme cantidad de blogs que tienen un sistema de suscripción, y al que por tanto, los lectores reciben como si de una «newsletter» al uso se tratase, sin haber entrado más que la primera vez en la página en cuestión para suscribirse (o ni eso…).

En fin, que no se a tí, pero a mi no me queda claro si lo que yo tengo es ya un blog, una newsletter, o la madre que lo parió.

Yo sigo generando contenido diario en un espacio bajo mi control, pero quizás el problema es que no estoy IN, y por tanto no sé llamarlo como manda la moda del momento, oye…

Lo que sí tengo claro es que gracias a tener esta página, soy yo el dueño del contenido que produzco. Y que luego lo consume la audiencia donde le da la gana.

Los tiros pueden ir, como comentaba JaviPas (ES) recientemente al hilo del cambio del blog de Antonio a un formato newsletter (ES), que con el segundo el input lo tiene el creador, y no la audiencia:

Hay ahí además un componente de voluntariedad: quien visita mi blog es porque quiere leerlo con premeditación y alevosía. Que te llegue un correo con la nueva edición de la newsletter —aunque te hayas suscrito a ella— acaba convirtiendo leerla casi en una obligación, y bastantes tenemos ya a lo largo del día.

Javi lo ve como un punto positivo el hecho de que proactivamente sea el lector quien viene a visitarnos (y en efecto para mí, que tampoco vivo de esto, lo es), pero a nivel de negocio no parece la mejor opción. Al menos, cuando existe una alternativa que es que seas tú quién notifique de la publicación al potencial lector.

En esto las newsletter tienen mucho que ganar, por supuesto, y de ahí que algunos vean con mejores ojos este formato frente al de «simplemente» escribir en Internet.

Lo mismo si «Las 7 de la Semana» la enviase desde una cuenta de Substack enlazada a mi perfil de Twitter, y me dedicase únicamente a hacer hilos absurdos en los que al final invito a la gente a que le den RT al primer tweet y se suscriban, me iría mejor a nivel de negocio.

O lo mismo es que todo esto son modas pasajeras, e igual que algunos que llevamos muchos años con newsletter podemos sorprendernos de que ahora estén de moda, lo miso en otros cuantos años lo que está de moda (hay $$$ de por medio, entiéndeme) es decir que tienes un blog.

Vete tú a saber…

Newsletter nuevas tecnologias seguridad

Imagínate recibir en tu correo semanalmente historias como esta

Suscríbete ahora a «Las 7 de la Semana», la newsletter sobre Nuevas Tecnologías y Seguridad de la Información. Cada lunes a las 7AM horario español un resumen con todo lo importante de estos últimos días.