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Negocios Seguros

privacidad

Imagínate por un momento que pudiéramos crear un algoritmo que, una vez usado, se autodestruyera.

Esto abriría la veda al desarrollo de servicios que realmente fueran privados y seguros, en los que los datos, una vez utilizados, desaparecieran, solventando el problema buscado, y sin posibilidad alguna de que terceros pudieran aprovecharse de ello.

En el mundo de la informática teórica existe un dilema aún sin responder llamado el  Problema de los Millonarios de Yao, ideado por el informático Andrew Yao en 1982. 

Básicamente el ejercicio es el siguiente:

Alice y Bob, dos millonarios, quieren saber cuál de los dos es más rico. Pero no quieren que ninguno de los dos (o un tercero) sea capaz de saber cuál es la cuantía exacta de cada uno.

En la informática tradicional esto es, a día de hoy, imposible de materializar. Todo lo que hacemos deja un rastro, y basta utilizar ingeniería inversa para que, con recursos, conocimiento y mala uva uno de los dos vea comprometida su privacidad.

Pero la investigadora de la Universidad de Viena (Austria) Marie-Christine Roehsner, y Joshua Kettlewell de la Universidad Nacional de Singapur, junto a algunos compañeros, afirman haber encontrado una forma de construir un programa de un solo uso, y han fabricado y probado un dispositivo de prueba de concepto por primera vez. 

Basado, eso sí, en un ordenador cuántico.

Hemos relajado la definición de programas de un solo uso para permitir un margen de error en la salida y demostrar así que la mecánica cuántica ofrece ventajas de seguridad sobre los recursos puramente clásicos. 

Alice codifica en secreto su riqueza en los estados de un conjunto de cúbits almacenados en un ordenador cuántico. Esta computadora está programada para comparar este número con el introducido por Bob, y decirle si su riqueza es mayor o menor que la de Alice. Este proceso cuántico es en sí mismo un proceso irreversible, y esto impide que Bob pueda introducir otros números para determinar la riqueza de Alicia. 

Para evitar la ingeniería inversa han ideado, además una manera creativa de eliminarla de la ecuación.

Nuestro enfoque consiste en codificar la tabla de verdad de las puertas individuales para generar un programa de un solo uso propiamente dicho.

Es decir, que la información se codifica en base a las puertas lógicas, y no a las conexiones que hay entre ellas. El hardware opera en una segunda capa que no tiene relación directa con el algoritmo.

Me ha parecido un estudio verdaderamente interesante. Eso sí, hay que tener en cuenta que la solución, como decían por arriba, no es absolutista. Al tratar con tecnología cuántica, hay que asumir un margen de error que por ejemplo en informática binaria no tenemos.

Pero oye, que por algo se empieza.

Tienes más información en el paper: https://arxiv.org/abs/1709.09724 (EN/PDF)

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