Ayer se celebraron las elecciones para la presidencia de los Estados Unidos.

¿Quién ha ganado?

Pues no me lo preguntes a mi, porque aunque para cuando veas o escuches esto ya se conocerá el resultado, un servidor no tiene ni idea de lo que ha ocurrido.

Y no lo tengo porque este guión lo he escrito, lo he grabado y lo he montado este pasado fin de semana.

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Pero tampoco me importa para el tema de este podcast.

Hoy quería analizar cómo Elon Musk y Jeff Bezos han utilizado su influencia mediática en estas elecciones presidenciales, y cómo ambos acercamientos, que no pueden ser más dispares, sirven para ejemplificar que la neutralidad algorítmica no existe, y que, por tanto, lo que tanto tú como yo vemos en redes sociales viene dado por intereses de arriba.

Por un lado, tenemos a Elon Musk, quien tomó control de Twitter, rebautizada desde hace ya unos meses como X, y que desde entonces ha promovido, ALTERANDO ARTIFICIALMENTE el algoritmo de recomendación de contenido de la plataforma, y sin reserva alguna, mensajes que favorecen una línea editorial pro-republicana.

Al otro lado tenemos a Jeff Bezos, quien ha optado, en un sorprendente cambio de parecer, por apostar por una neutralidad impostada desde el diario que compró en 2013, el The Washington Post, en un movimiento que, lejos de ser común, ha generado reacciones significativas incluso en su modelo de negocio.

A lo largo de este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL, responderemos, por tanto, a algunas preguntas clave tales como:

  • ¿Cómo han utilizado Musk y Bezos su influencia en sus respectivos medios?
  • ¿Qué impacto han tenido sus estrategias en la sociedad y en los propios medios?
  • ¿Cuál es la percepción ética de ambas estrategias?

¡Vamos al lío!

neutralidad digital

Elon Musk y su dominio de X: el pulso informativo desde una visión partidista

Como ya hemos hablado largo y tendido por la web, en octubre de 2022, Elon Musk se hizo con Twitter, una de las redes sociales más influyentes en Occidente, con la promesa de crear un espacio de libertad sin censura ni preferencias.

Hay… qué mal envejece la hemeroteca, Elon…

Tras el caos inicial, lo cierto es con Elon a la batuta, y pese a que lo que primero hizo Musk fue despedir a prácticamente toda la plantilla, para sorpresa de muchos, entre los que tengo que reconocer que me encontraba, el funcionamiento de la plataforma ha seguido más o menos estable, y su relevancia como ese lugar al que la mayoría vamos cuando queremos saber qué está ocurriendo en el mundo, sigue tal cual.

Un tanto para Musk.

Sin embargo, la realidad es que este paso de empresa pública a privada ha provocado justo lo contrario que el bueno de Elon aseguraba que iba a hacer: una clara inclinación editorial.

Aunque claro, una inclinación editorial a los designios de su dueño.

Que ya sabes que únicamente nos molesta la censura y el control del discurso cuando los censores y quienes moderan son los demás, no nosotros mismos…

Sea como fuere, Musk lleva utilizado X semanas para amplificar mensajes alineados con su visión y preferencias políticas, favoreciendo, en este caso, y tras la promesa de Donald Trump de ponerle al frente del D.O.G.E (el Departamento de eficiencia del Gobierno), al Partido Republicano.

Que ojo, no lo digo yo, que sigo a Musk y por tanto me estoy comiendo siempre que entro en Twitter alguna monserga política pro Donald Trump retuiteada por él o directamente escrita desde su iPhone.

Un estudio reciente publicado en Fortune (EN) puso de manifiesto cómo en el 90% de las sesiones con 12 perfiles nuevos, creados para experimentar en la plataforma, aparecieron publicaciones de Musk en la pestaña «Para ti», incluso sin interacción previa. Y lo que es peor aún: Sin tan siquiera seguirle.

Además, entre los mensajes destacados estaban anuncios de actos republicanos y bulos en contra de la candidata demócrata.

Por llegar, ha llegado a compartir deepfakes que la propia Twitter marcaba como claramente falsos de supuestas declaraciones de Kamala Harris. Algo que, por cierto, incumple la política de uso de su propia plataforma.

Escucha:

El vídeo sintético recrea la voz de Kamala Harris, pero poniendo palabras falsas en su boca.

En él, Harris dice que Biden está senil, que son marionetas de las profundidades del Estado, y que su elección ha sido «por diversidad».

«Soy mujer y de color, así que si criticas algo de lo que digo, eres sexista y racista», añade el vídeo falso.

Y ahí sigue desde hace semanas, publicado con su cuenta, y con más de 135 millones de reproducciones.

Vamos, que la narrativa inicial de Musk sobre la creación de una «plataforma libre» ha resultado ser, como ya adelantábamos en su día, una pura mentira.

De hecho, el propio medio de comunicación hizo un estudio con varios usuarios intentado limitar la aparición de contenidos de Musk en sus cronologías, utilizando para ello el botón de «No me interesa este contenido», y encontrándose que, para sorpresa de nadie, esto no impide que sus publicaciones sigan apareciendo (dediqué en su día un episodio del podcast que te dejo por la documentación enlazado, por si quieres verlo o escucharlo más tarde), y que incluso lo hagan con una frecuencia de aparición aún mayor.

Que se demuestra, una vez más, que el objetivo de Elon Musk cuando compró Twitter no era el de crear una herramienta de comunicación global libre de censura… sino asegurarse que él controlaba el contenido que verían los usuarios, sirviéndole de altavoz para sus objetivos empresariales y políticos.

Una mera estrategia de autopromoción, usando X no solo como un megáfono para sus propios intereses y su inclinación hacia la derecha estadounidense, sino también como una plataforma de influencia directa, llegando a ofrecer sorteos diarios de miles de dólares entre todos los usuarios que públicamente asegurasen que iban a votar a Donald Trump.

Esto, en un país como España, sería claramente ilegal.

Pero en EEUU debe ser que vale hasta comprar votos…

Pero antes de continuar, permíteme que te comparta esta gráfica:

¿Sabías que el 88,1% de los que escucháis o veis este videopodcast, no estáis suscritos al canal?

Tan solo el 11,9% restante son seguidores de enCLAVE DIGITAL.

Y ojo, que tengo que decir que esto ha mejorado considerablemente desde los registros que tenía hace apenas un par de meses, cuando menos del 5% eran seguidores.

Estos son los datos que me da Youtube, pero es que en el resto de plataformas de podcasting el porcentaje varía entre el 75% y el 90%.

Así que, si este tipo de vídeopodcasts te resultan interesantes, vete ahora mismo al perfil del podcast en la aplicación desde donde me estes escuchando y dale a seguir para no perder los nuevos programas de cada semana.

Venga, hazlo ahora mismo, que te espero.

….

¿Ya lo has hecho?

Pues venga, ¡continuemos!

Jeff Bezos y The Washington Post: la neutralidad como estrategia ética y económica

Al otro lado tenemos al bueno de Jeff Bezos, fundador de Amazon y Blue Origin, entre otras empresas, y que ha sorprendido con una postura radicalmente opuesta.

Desde que en 2013 adquiriera el archiconocido The Washington Post, Bezos ha mantenido cierta distancia en la línea editorial, dejando en manos del equipo directivo la toma de decisiones editoriales. Sin embargo, en estas últimas elecciones ha decidió intervenir.

¿A favor de los republicanos? ¿De los demócratas? Te estarás preguntando ahora mismo.

Pues nada más lejos de la realidad.

Lo que hizo Bezos fue, carta en mano (bueno, publicación más bien a la cúpula directiva del medio), forzar a que este estableciera una política de completa neutralidad en el medio (EN) para las elecciones presidenciales de este año.

Que no apoyarían ni a Donald Trump, ni a Kamala Harris.

Se centrarían en dar la información a su audiencia de la manera más neutral posible.

Y digo que sorprende porque, recordemos, hablamos de un medio de comunicación, al que se le espera una línea editorial claramente marcada.

De hecho, esto es algo que no ocurría desde hacía 36 años.

¿Y cómo ha respondido la audiencia?

Pues no muy bien.

Escucha:

El Washington Post se ha visto sacudido por una oleada de cancelaciones de suscriptores digitales y una serie de renuncias de columnistas, mientras el periódico lidia con las consecuencias de la decisión del propietario Jeff Bezos […].

Más de 200.000 personas habían cancelado sus suscripciones digitales al mediodía del lunes, según dos personas del periódico con conocimiento de asuntos internos. No todas las cancelaciones surten efecto de inmediato. Aun así, la cifra representa alrededor del 8% de la circulación paga del periódico de aproximadamente 2,5 millones de suscriptores, que también incluye la versión impresa. El número de cancelaciones siguió creciendo el lunes por la tarde.

Extracto del artículo publicado en la cadena NPR

Además, 18 columnistas y editores reconocidos, como Robert Kagan, dimitieron en señal de protesta, argumentando que la falta de apoyo a un candidato representa una traición a la historia y las convicciones del diario.

Y aquí viene lo interesante: Bezos ha defendido su postura argumentando que en un contexto de baja credibilidad de los medios, la imparcialidad es la mejor estrategia para restaurar la confianza en la prensa.

¡Olé!

Mira que normalmente este hombre no es santo de mi devoción. Pero aquí tengo que reconocerle que me ha demostrado muchísimo.

En el comunicado, Bezos declaró que esta decisión pretende mostrar que la prensa no debería posicionarse en los procesos electorales. Argumenta que «los respaldos a una candidatura no hacen nada para inclinar la balanza en una elección», sino que crean una percepción de parcialidad que podría erosionar aún más la confianza del público en los medios de comunicación.

Vaya, igualito que Elon Musk, ¿verdad?

Dos modelos de influencia en los medios: autopromoción vs. neutralidad

La estrategia de Musk y Bezos en sus respectivos medios revela dos maneras de ejercer influencia en el panorama mediático, cada una con implicaciones muy distintas.

  • Por un lado, Musk ha abrazado el modelo de autopromoción, estableciendo una presencia omnipresente en X y dirigiendo la conversación en la plataforma hacia sus propios intereses y creencias políticas. Este enfoque, sin embargo, ha sido cuestionado por muchos usuarios que sienten que X ya no representa el espíritu de esa plataforma libre y abierta, sino un espacio controlado y diseñado para beneficiar a su propietario. Que, también te digo, conociendo la trayectoria empresarial de Musk, no sé qué se esperaba la gente…
  • Por otro lado, Bezos se ha posicionado en la dirección contraria. Su política de neutralidad con The Washington Post ha sido recibida tanto con admiración como con rechazo. Aunque su intención de restaurar la imparcialidad en el periodismo puede ser vista como ética, creo que lamentablemente peca de ingenuidad, y la reacción de suscriptores y empleados apunta a que esta estrategia es de todo menos positiva para la economía del medio. Lo que sí que hay que reconocerle es tener unos ¢·»$%·es muy grandes para llegar incluso a sacrificar el modelo de negocio a cambio de preservar una visión de integridad en el periodismo.

Conclusiones: ¿Hacia dónde vamos con los medios de influencia en la era digital?

Mal que me pese, el análisis serio de los efectos de las estrategias de Musk y Bezos me sugiere que el mercado y la sociedad parecen aceptar, o incluso preferir, tácticas como las implementadas por Musk en X.

La personalización y la posibilidad de recibir contenidos alineados con las propias creencias son factores que muchos usuarios valoran en sus experiencias digitales. Y fíjate lo absurdo de todo esto, ya que a la mayoría se nos llena la boca asegurando que queremos un lugar libre de censura… para que, cuando nos encontramos frente a él, echemos de menos volver a ese espacio controlado y bien moderado.

  • Aunque por el medio tengamos que aguantar alguna que otra monserga política.
  • Aunque seamos conscientes de la manipulación a la que estamos sometidos.

Que.., vaya, por mucho que desde occidente alcemos los puños contra la dictadura mediática… en el día a día, la gente vive feliz teniendo la impresión de que su forma de pensar ha sido fruto suyo, y no de agentes externos… pese a que no lo sea.

Sin ir más lejos, y aquí te quería contar una anécdota que me pasa de vez en cuando, cuando algún hater me menciona en Twitter precisamente con pantallazos a los perfiles políticos a los que sigo, con mensajes del tipo «ahora lo entiendo todo», cuando me meto con algún tema de calado social o tecnológico donde la política, lamentablemente, tiene más presencia de la que debería.

El último, como te decía, lo hizo ya hace unas semanas compartiendo un pantallazo de varios perfiles políticos de derecha a los que sigo.

Pues bien: Ese pantallazo estaba convenientemente cortado para que no se viera que, al igual que sigo a esos perfiles, sigo a otros que son justo del bando contrario.

Básicamente, porque mi enfoque en cuanto a estar bien informado es beber de cuantas más fuentes mejor. Y por tanto, me suelo comer toda la basura partidista que dan tanto unos, como otros, al igual que en mi día a día analizando la tecnología, leo blogs y medios de muy diversa índole (tengo más de 500 en mi feed informativo).

Le doy vueltas en la cabeza, y de ahí saco mis propias conclusiones.

Lo que debería ser labrarse una opinión crítica propia, vaya.

Pues esto, que hago yo y cuatro locos más, es justo lo que el grueso de la sociedad no está dispuesta a hacer. Y es justo este el motivo de que redes sociales como Twitter, como TikTok, como Instagram, o como Youtube, hayan triunfado. Al igual que es este el motivo de que existan los medios de comunicación.

La gente no quiere, lamentablemente, analizar la realidad desde diferentes ópticas y tener que pensar qué puntos de cada uno de ellos parecen más correctos. La gente, la de antes, y la de ahora, quiere que le den todo mascadito, y que le analicen la realidad desde una óptica que vaya alineada con sus propios intereses.

De ahí que la estrategia de Bezos, aunque muy loable, peca de utópica.

Y de ahí que la de Musk, que claramente es dañina para la sociedad, esté abocada al éxito.

No quería terminar sin trasladarte algunas preguntas:

  • ¿Qué opinas de la estrategia de Elon Musk al utilizar X como una plataforma de autopromoción?
  • ¿Crees que la neutralidad en los medios, como la implementada por Bezos en The Washington Post, es viable o efectiva en el contexto actual?
  • Y, sobre todo, ¿ves posible y realista restaurar la imparcialidad en los medios en una época de algoritmos personalizados y artificialmente dirigidos?

Te leo en comentarios, y abramos debate.

Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL

enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.

Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.

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