experiencia digitalizacion clinica dental

Un servidor lleva siendo cliente de dentistas toda la vida.

Y no me refiero únicamente a hacer las revisiones anuales, no. Me refiero a que ya de pequeño llevé creo que todos los aparatos habidos y por haber, y actualmente he vuelto a poner otro.

Pero voy al grano.

Los antecedentes

En mi caso, como decía, realmente he pasado mucho tiempo en clínicas no por problemas de salud (solo he tenido una caries en toda mi vida), sino por un diente montado que tuve de pequeño, y que mi madre se empeñó en arreglar.

Por solo ese diente (un incisivo) me he pasado buena parte de mi infancia y juventud con diferentes aparatos puestos. He llevado brackets, por supuesto (y de varios tipos, para más inri), pero también gomas. He llevado incluso aparatos de quita y pon. Recuerdo que había uno que tenía que poner por las noches que sobresalía de la boca. Vamos, un espectáculo.

Y, en efecto, a base de darle caña durante años, ese diente se colocó donde debía.

Llegué así a la madurez, y con ella me quitaron los brackets que me quedaban.

Y hace unos años, debido a un leve bruxismo por la noche (es muchísimo más habitual de lo que crees, sobre todo por la ansiedad que estamos viviendo la mayoría de la sociedad) han acabado por hacerme una férula de descarga que es la que utilizo cada noche para dormir.

Hasta aquí, todo normal.

¿El problema? Pues que en todo este tiempo, el resto de dientes se han ido moviendo a su antojo, descolocándome toda la mordida.

Ojo, que probablemente si alguien me mira no va a ver nada raro. Tengo una dentadura normal, con dientes sanos y limpios. Vamos, que no llamo la atención para mal ni mucho menos. Pero es cierto que viendo que estos últimos años he notado como algunos se han ido paulatinamente moviendo hacia delante o hacia atrás (ligeramente, recalco), y con idea de prevenir problemas de salud el día de mañana, he preferido volver a consultar a mi ortodoncista.

Y de esto quería hablar en esta pieza.

De cómo en cuestión de veinte años la experiencia de ir al ortodoncista y llevar «aparato» ha cambiado radicalmente.

Me explico.

La experiencia de ir al dentista en el siglo XX

Supongo que la mayoría de los que estáis por aquí lo recordaréis.

Ponerse aparato en aquella época era saber que durante años ibas a estar «estigmatizado», por eso de que los brackets podían funcionar muy bien, pero llamaban la atención cosa mala.

Pasabas a tener una vía de tren por dientes. Por cambiar te cambiaba hasta la forma de hablar.

Todo esto, siendo niños, podía ser hasta problemático, como bien sabes.

Y ya no solo eso.

Cada dos semanas, tenías que volver al ortodoncista para que te apretase los brackets. O para que te volviese a pegar uno que se había soltado, o que te pusiese otro que se había roto.

Para colmo, el tratamiento se basaba en la premisa de que el ortodoncista te iba a hacer algo que a la larga ayudaría a que tus huesos se moviesen para corregir la mordida. Punto.

A lo sumo, te podía enseñar unas imágenes de cómo tenías la zona maxilofacial. Y dibujado encima cómo a priori te iban a quedar.

Ya está.

Confianza ciega en el experto, vaya.

No había alternativa.

La experiencia de ir al dentista en el siglo XXI

Actualmente vuelvo a llevar aparato.

Tanto arriba, como abajo.

Pero, sinceramente, si no te digo que lo llevo puesto, no te ibas a enterar.

De ese tiempo a esta parte han surgido brackets que son transparentes, y que apenas se ven.

Pero es que para colmo, en mi caso, he apostado por Invisalign, una «nueva» tecnología que funciona con una serie de férulas transparentes que tienes que ir colocando en estricto orden cada X semanas, y que literalmente no se ven una vez puestas.

Son comodísimas de llevar (solo te las quitas para comer y lavarte los dientes), y pasan totalmente desapercibidas.

Tanto que hay pacientes que después del año/dos años de hacer todo el tratamiento, no quieren quitárselas. Se han acostumbrado tanto a llevar esas fundas puestas que el ir sin ellas hace que se sientan extraños…

¿Que en qué cambia esto la experiencia del cliente?

Pues en muchísimo más de lo que piensas.

Para empezar, mi ortodoncista está en Gijón, y como bien sabes, nosotros vivimos la mayor parte del año en Madrid.

Unos brackets pueden romperse, o despegarse. Es decir, es normal tener alguna que otra urgencia.

Sin embargo, con esta tecnología apenas hay urgencias. Lo más grave que puede pasar es que se rompa uno de ellos. Y en ese caso, según la fase en la que estés, pues lo mismo puedes ponerte el siguiente.

Lo que me lleva a otro punto, y es que gracias a que el sistema funciona de esta manera, quitando la primera cita (en la que me han tenido que poner unos fijadores para ayudar a que las fundas hagan mayor presión), solo voy a tener que pasar por el dentista dos o tres veces al año. Simplemente para recoger las próximas tres o cuatro fundas, mirar cómo voy, y poco más.

Es decir, pasa a ser muchísimo más cómodo incluso por el tema de las revisiones.

Y hay un punto que me he dejado para el final, pero que realmente es la razón por la que me he animado a escribir esta pieza.

Se trata, ni más ni menos, de que hoy en día ya podemos gracias a los avances en materia de fotografía 3D e inteligencia artificial saber cómo nos va a quedar la dentadura.

En la primera sesión me hicieron un estudio fotográfico 3D, y con él, en la segunda sesión (que, por cierto, la hicimos mediante videollamada ya que ya me encontraba en Madrid), la doctora me enseñó cómo tenía actualmente la dentadura, y cómo me va a quedar al final del proceso.

Esto, creas o no, dota de mucho mayor tranquilidad al cliente.

Ya no es que supongamos que vamos a mejorar. Es que literalmente tengo un vídeo en mi ordenador donde veo cómo, en base a poner diferentes férulas, va a ir cambiándome la distribución ósea de mi mandíbula hasta el estado final buscado, que es de sonrisa Profident.

Que por supuesto puede que el resultado final no sea exactamente el visto (a fin de cuentas soy un adulto, y eso complica ya las cosas). Pero oye, no hay nada como poder verlo en directo y poder comparar.

Tienes un ejemplo de dos pantallazos que he sacado con el antes y el después al principio de esta pieza.

En vídeo, con imágenes en movimiento, créeme que es increíble.

Dentro de unos dos años, veremos si se ha cumplido o no.

Y esto respectivo a ortodoncias.

No quieras saber la de «magia» que se hace hoy en día para salud bucodental. Cosa que me ha tocado vivir de cerca con un familiar.

Es simplemente maravilloso cómo algo así les puede cambiar la vida a las personas.

No solo por curar complejos que puedan tener, sino incluso por permitirles volver a llevar una vida normal.