Biotecnología y medicina: el camino a seguir

En el artículo anterior hablábamos de los tres problemas principales a los que se enfrenta el mercado de wearables: Utilidad, rechazo y abandono.

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Acabábamos el mismo adelantando una variable que puede ser crítica para desbalancear ese aparente equilibrio entre ventajas y desventajas de estos dispositivos, y por tanto, servir de palanca para impulsar dicho mercado.

Hablamos de la biotecnología, y en especial aquella enfocada en la medicina personalizada. Este lunes asistí, coincidiendo con el ciclo de charlas sobre tecnologías punteras del Máster en Ingeniería en Informática de la UCM que estoy cursando, a la de Francisco Javier sobre las perspectivas profesionales del sector, haciendo énfasis en el éxito que ha tenido su startup SmartCardio en Europa.

Lo cierto es que llegado un punto, señaló algunos de los wearables más conocidos, preguntando al público si los conocíamos, e intervine para matizar que uno de ellos, la Nike FuelBand, era en la actualidad un ponible descatalogado, al haber abandonado la compañía recientemente el sector tecnológico (EN).

Mi intención no era otra que abrir el esperable debate sobre el futuro de los wearables, que Francisco gentilmente continuó, y adelantar el interés que tiene Apple por conquistar este sector.

Nike abandona por tanto el sector de las pulseras inteligentes a cambio de una aparente (aún no confirmada) colaboración con la manzana de cara a ofrecer su expertise para ese futuro iWatch (iLoquesea) que apostaría completamente por el sector de la biotecnología.

La estrategia se consolida cuando echas la vista a ese hardware sensorizado del iPhone5S, y las recientes contrataciones del gigante de Cupertino (EN).

Y vuelvo esta vez a ponerme de parte de Apple al visionar seguramente dos de los mercados que más impulso tendrán a partir de ahora: biotecnología y automovilístico.

Pensemos por un momento un futuro cercano en el que nuestros dispositivos sean capaces de predecir enfermedades. Ya no hablamos de simple monitorización, muy útil para deportistas, o de una suerte de gamificación que nos empuje a llevar una vida más saludable, sino de un ecosistema rico en información que permita encontrar patrones en hábitos de ciudadanos totalmente anónimos. De encontrar solución a enfermedades basándonos en la heurística y la estadística, y no únicamente en el individuo.

Una plataforma terriblemente efectiva para evolucionar en conocimiento de nuestra biología. En la propia naturaleza del animal que estudiemos.

Por supuesto, no deja de tener un lado oscuro, y es el de cómo gestionar la privacidad de todo este conocimiento. Como ofrecer medidas de seguridad ya no solo a la información, sino al propio dispositivo, más cuando hablamos de gadgets cuya función en el organismo es crítica, como el caso de los marcapasos o las bombas de insulina.

Apple, Microsoft y Google andan detrás de estos objetivos. La primera enfocando recursos a ese gadget que sea capaz de autodiagnosticarnos, de ofrecer respuestas a preguntas que aún no hemos hecho. La segunda mediante el análisis del big data, y la tercera con la creación de esa infraestructura necesaria para aumentar nuestra esperanza de vida.

Un cruce de caminos. El de la medicina con la tecnología, que está generando perfiles y puestos realmente disruptivos. El verdadero valor de las nuevas tecnologías, centrándose en lo que más nos interesa: mejorar nuestra calidad de vida.

 

Edit unas horas más tarde: XatakaMovil (ES) acaba de publicar un extenso artículo sobre muchos de los temas que hemos hablado en esta entrada.