amazon echo show

Llevamos ya por casa un par de semanas con un Echo Show (ES).

En su día, y pese a que realmente he probado todos los asistentes virtuales habidos y por haber, incluso antes de que llegasen a España, ya di mis razones para no querer tener estos dispositivos en casa:

  • No quiero algo que me esté siempre escuchando: Aunque haya muchos matices en esta afirmación, que profundizaré a continuación.
  • No me aportan nada: Que, por mucho que la voz sea un sistema de comunicación con interfaces inteligentes más obvia, me sigo sintiendo más cómodo, y considero bastante menos invasivo, hacerlo mediante un teclado con los dispositivos que ya tengo a mi alrededor.

Pese a todo, los chicos de Webempresa le regalaron a Èlia, entre otras cosas, un Echo Show (¡muchas gracias!). Y claro, ya que hay nuevo dispositivo en casa, me ha parecido interesante ver en todo este tiempo cómo han evolucionado los asistentes de ese llamado Ambient Listenning and Seeing.

Más allá de prestaciones, hablemos de funcionalidades garantistas de la privacidad

Sobra decir que hoy en día Alexa sigue siendo el asistente virtual más potente. Con un «Ok Google» que rivaliza, muy de cerca, en funcionalidades. De hecho, este último seguramente tenga mejor desempeño a nivel de reconocimiento de voz, pero sin tanta integración con servicios de terceros como ocurre con Alexa.

A cambio, tener detrás a Google y sus servicios cloud, como que hace que tampoco eches tanto de menos los servicios de terceros.

Y fíjate que no hablo de Siri, porque en esta carrera, está claramente por detrás.

Mi intención, en todo caso, en esta pieza, no es hacer una review al uso. El Echo Show es el altavoz inteligente más completo de Amazon, y aunque tenga una pantalla táctil, no hay que olvidar justo eso: que estamos ante un altavoz inteligente.

¿Que qué quiero decir? Pues que la pantalla es un simple extra, que en efecto te va a permitir ver películas, repasar los ingredientes de la receta que te está dictando, hacer videoconferencias por Skype o alguna app compatible, y cosas por el estilo. Pero su principal atractivo, como cualquier otro altavoz, viene dado por la calidad del sonido, que en el Echo Show es bastante decente (se nota sobre todo en el buen trabajo que hace con los graves), y en esa interacción por voz seña de esta tipología de productos.

Que le pidas algo a Alexa, y Alexa se encargue de hacerlo/reproducirlo/anotarlo.

¿Funciona? Funciona. Pero, recalco, al menos en nuestro caso, que vivimos en una casa no inteligente (ni quiero que sea), con decenas de dispositivos inteligentes a nuestro alrededor, el asistente en sí no le veo sentido.

Y si a un altavoz inteligente… le quitas la asistencia… ¿Qué te queda?

Pues su función como marco de fotos, o como «tablet» con muy buen sonido, fija allí donde la pongas.

Básicamente, lo que veo que lleva estos días haciendo Èlia, que ha decidido ponerlo en su despacho, y que, pasado el interés inicial por probar cómo era hablarle a una máquina, prácticamente no lo utiliza para nada.

¿Quiere decir que no recomiendo usar este tipo de altavoces, o que los Echo Show no merezcan la pena?

Nada más lejos de la realidad. Simplemente que nuestra familia, al menos por ahora, no es un público objetivo. No lo era hace cinco años, cuando los empecé a probar para traerlos por esta página, y no lo es tampoco ahora.

Sin embargo, sí he visto una evolución lógica en ese elemento que, a al menos algunos, nos preocupa: y hablo del control de la privacidad.

amazon echo show privacidad

Un problema, una solución mecánica

Como ya he dejado claro en más de una entrevista que me han hecho en periódicos y televisión, si un servidor quisiera utilizar habitualmente este tipo de interactividad basada en la voz con un asistente, exigiría unas garantías de que, en efecto, esa grabación de voz (el llamado ambient listenning and seeing) se produce únicamente cuando es necesario. Y el resto del tiempo, el sistema no reconoce ni graba nada de lo que oye a su alrededor.

¿El problema? Pues que por su propia ideosincrasia, esto es imposible. Ya que para saber que ahora sí debe escuchar… primero debe estar escuchado, aunque sea, esa palabra o frase mágica que lo activa («Oye, Alexa…», «Ok, Google…», etcétera).

Lo que significa que debe estar SIEMPRE escuchando. Para un dispositivo que vamos a tener en nuestra casa, es decir, en un lugar que considero privado.

Y sí, en efecto, estas empresas se han empeñado en asegurar por activa y por pasiva que únicamente graban y suben a la nube las conversaciones que oigan justo después de la palabra clave. De todo lo anterior, no queda registro online.

Algo que, a la vista de los numerosos escándalos que han vivido empresas como Amazon, Google o Apple estos últimos años, y precisamente por el tratamiento que hacían de esas supuestas no grabaciones, me creó lo justo y necesario.

¿Qué opciones hay entonces?

Pues, como ya dije, hackear los sistemas para que solo escuchen cuando nosotros, proactivamente, queremos que nos escuchen.

En su momento hablé de un sistema creado por impresión 3D que bloqueaba el micrófono de estos dispositivos, evitando así que escuchase hasta que nosotros le quitábamos la «carcasa».

Y algo que sí me ha gustado de este Echo Show, que tampoco es que sea nuevo, es que, por defecto, incluye dos sistemas mecánicos para bloquear su ambient listenning and seeing. A saber:

  • Un botón: Que por defecto viene desactivado, pero que si activamos, se enciende avisando que los micrófonos han dejado de funcionar… al cortarles el acceso electrónico. Que ya no hablamos de, simplemente, desactivar a nivel de software el micro, sino que el hardware deja de recibir electricidad, por lo que sí o sí sabemos que no puede estar escuchándonos.
  • Un slider mecánico: Que por defecto está abierto, pero que si deslizamos, cierra físicamente el agujero de la cámara. El típico bloqueo que muchos tenemos en nuestro portátil o smartphone.

Te pueden parecer dos tonterías, pero son este tipo de movimientos los que generan confianza, y hasta me animan a, en efecto, acabar utilizándolo como pantalla auxiliar en la cocina.

Dos funcionalidades que deberían ser de obligatoria inclusión en todos estos tipos de dispositivos.

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