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Fidelizar a tus empleados

Aprovecho que estamos por aquí en «petit comitè» para contaros un chismorreo.

Estos días me he enterado de que la empresa donde trabajan unos compañeros tiene, prácticamente, los días contados.

Dentro de cuatro meses el project manager de la compañía tiene pensado irse a trabajar a otra. Y con él, en principio, se irían los dos de soporte de nivel dos.

Hasta aquí, nada raro.

El caso es que el que se vayan tres trabajadores en una compañía de unos 10 es ya, de por sí, una putada. Pero lo es aún más si tenemos en cuenta que el project manager es el que ha diseñado prácticamente todo el sistema informático de la misma. Y hablamos de una empresa tecnológica, y un chaval que, pese a que puedo considerar amigo, como profesional(como project manager) deja mucho que desear.

¿En qué se traduce esto? Pues que cuando se vaya, puesto que él es el único que controla cómo funcionan las tripas de todo el sistema, y que además es una caja negra de conocimiento, a los dueños de la compañía les va a costar horrores recuperar ese expertise teniendo que buscarlo fuera.

Sobra decir, por supuesto, que no hay nada documentado. Que todo se ha hecho mediante un desarrollo a medida creado por éste, y que el resto de programadores que trabajan lo hacen prácticamente como oficinistas, tocando HTML5 y poco más dentro de un sandbox que el jefe ha creado «para que no jodan nada».

El corolario de este chismorreo es que esta empresa, como decía, tiene los días contados. Cuando este trabajador se vaya, se van también los dos de soporte de nivel avanzado, quedando unos cuantos de soporte básico y varios desarrolladores que realmente ni tienen ni el conocimiento (prácticamente son becarios), ni la vocación (llevan todo este tiempo haciendo un trabajo facilón para salir del paso), ni tan siquiera, y pese a que alguno lleva incluso algunos años en la compañía, cuentan con los recursos para heredar lo que es el núcleo de la empresa (su tecnología).

Riesgos de dependencia

Que en cualquier organización que el core de tu negocio dependa de un único trabajador es asegurarse una crisis a futuro.

Estos días por El Español (ES) hablaban del caso de un «informático» que había estado durante años generando a posta bombas lógicas en las hojas de cálculo de Siemens, de forma que la compañía se encontraba continuamente con problemas, y por tanto, su trabajo se hacía indispensable.

Que en ese afán absurdo de asegurarse su puesto, ha estado sistemáticamente jodiendo a la compañía. Y lo peor es que le ha funcionado durante bastante tiempo. Al menos, hasta que la empresa se ha dado cuenta y le ha mandado a la mierda.

Otra compañía a la que asesoro depende en más de un 60% de la gestión de un cliente que se realiza únicamente por mediación de un solo trabajador. Y estoy harto de repetírselo al jefe, que cuando esta persona se vaya su empresa se va a pique.

Si tienes una empresa, harías bien en preocuparte en qué pasaría si Fulanito o Manganito se fueran de la compañía. Que si eso pasase, y aunque cualquier cambio en recursos humanos es un verdadero dolor de muela para una organización, tu negocio podría seguir funcionando.

Y si algún trabajador (tú incluido, ojo) resulta crítico para el funcionamiento de la misma, empieza ya a tomar acción.

Lo comentaba hace unos meses en una formación para los directivos de las empresas industriales de Terrassa: El mayor valor que tiene una empresa no es el saldo de sus cuentas bancarias, sino el expertise que es capaz de gestionar internamente. Y fomentando la participación de todos los miembros, y dedicando HORAS DE TRABAJO a que ese conocimiento se diluya entre todos, no estamos perdiendo dinero, sino justo lo contrario.

Al mismo nivel que está el tema de hacer partícipe al trabajador de los logros conseguidos, y no solo de los errores. Que el dinero es importante, por supuesto, pero también lo es el poder trabajar en un sitio que consideramos amigable, con unos compañeros con los que al menos estemos a gusto.

Y esto, si lo quieres ver así, es puro egoísmo empresarial. Está más que demostrado que un entorno de trabajo colaborativo y transparente genera felicidad en el trabajador. Y esa felicidad se traduce en… eficiencia. Justo lo que egoístamente hablando al empresario le interesa.

Así que sé egoísta y anima a todos los trabajadores, TÚ EL PRIMERO, a compartir. A que el resto se sientan correspondidos y valorados con algo que va más allá del salario que les pagas(se llama gratitud y humanidad).

Y hazlo porque de verdad lo crees, o simplemente porque así vas a conseguir más billetes.

Porque si no lo haces, quizás en algún momento des con un trabajador como mi compañero. Y quizás dentro de unos años, cuando éste haya aglutinado todo el conocimiento de la empresa, se marche a otra que le va a pagar más (sea con dinero, sea con mayores facilidades), dejándote a cargo de una empresa que puede ser tuya, pero cuyo negocio depende de una serie de recursos de los cuales hace tiempo has perdido absolutamente el control.

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Articulo exclusivo PabloYglesias