autorespondedores

Hace unas semanas publicaba una pieza en la que hablaba de esa manía, seguramente por pura ignorancia, que tiene mucha gente de mantener un navegador con decenas de pestañas abiertas.

La tesis de esa pieza era explicar que, si de verdad queremos se operativos guardando contenido para leer más tarde o manteniendo pestañas accesibles en todo momento… hay herramientas dentro de cualquier navegador que nos permiten hacer lo mismo… pero sin consumir toda la RAM del dispositivo, y encima haciendo la navegación mucho más fluida.

Hoy vuelvo con otra pieza semejante, pero dedicada a esa manía que tienen en algunas empresas de automatizar comunicaciones que, sinceramente, molestan más que aportan.

La reflexión viene de la mano de los correos que he mantenido últimamente con un nuevo cliente de CyberBrainers (una Inmobiliaria), y que, como puedes ver en la imagen superior, a cada email que les enviaba RESPONDIENDO a un hilo en el que estábamos hablando, tenían configurado un autorespondedor que me llegaba en otro hilo para informarme que «El e-mail había sido recibido».

Puesto que la conversación llevaba alrededor de dos semanas de cruces de emails, te puedes imaginar la cantidad de basura que me tengo con el dominio de ese nuevo cliente. A cada email que yo envio, recibo al momento uno informándome de que el email ha sido recibido…

  • Como si me fuera necesario saber que así era…
  • Como si el sistema no me informase cuando por un error del servidor no se reciben los correos (lo único que me interesa saber, ya que lo otro, hoy en día, lo damos por obvio).

¿Quieres otro ejemplo?

El uso de autorespondedores en WhatsApp Business.

Tengo un compañero que recientemente montó un agencia, y cada vez que le escribo fuera del horario profesional (utiliza el mismo teléfono para temas personales que profesionales, lo cual ya expliqué que es un gran error), me responde con un automatismo que está fuera de horario, y que mejor les envie un email para que el contacto quede registrado.

Molesto. Muy molesto.

Sobre todo porque incluso para un cliente, si está escribiéndole a una empresa en horario de fuera de oficina, se entiende que no tiene por qué responder hasta el día siguiente.

Que no se gana nada con estos automatismos. Y, en cambio, sí pueden llegar a resultar molestos para gente maniática como es un servidor.

Los automatismos están para algo, pero hay que saber utilizarlos

Hay que dejar claro que quien escribe estas palabras está muy a favor de utilizar automatismos, incluso en conversaciones.

Sin ir más lejos, los chats programáticos de Facebook los hemos implementado en la agencia en más de una ocasión con según qué cliente, tanto para Ads, como para la propia página, ya que dirigen al potencial cliente hacia los derroteros de negocio que a nosotros nos interesan.

Y ya he contado por aquí la enorme cantidad de automatismos que un servidor tiene implementados a nivel de cuentas y servicios tanto para PabloYglesias, como para CyberBrainers, para EliminamosContenido, y, cómo no, para nuestros clientes.

La cuestión es que hay que diferenciar entre la capacidad de hacerlo, y la necesidad real de que se haga.

Que hoy en día, en el entorno digital, prácticamente podemos automatizar cualquier cosas. Otro tema es que, al hacerlo, en efecto aportemos más valor.

De hecho, escribiendo esta pieza, me he acordado de aquella otra del 2018 que le dedicaba a la Cortesía Social automatizada, y que a su vez enlazaba a otra del 2013.

8 años más tarde, sigo viendo absurdo intentar hacer pasar un automatismo por una acción que un tercero espera que salga de un humano (como es agradecerle a alguien que te haya seguido, por ejemplo).

Vamos, que esta es una guerra que tengo desde hace muuucho tiempo. Y por más que maduramos a nivel digital, veo que seguimos pecando en los mismos puntos…