#MWC19: La intrascendencia del 5G y la importancia del factor forma

huawei mate x

Este Mobile World Congress decidí vivirlo desde la comodidad de mi casa en la sierra norte de Madrid.

Sigo diciendo que entiendo el sentido de las ferias, pero sin lugar a duda no son los eventos que más me gustan. Acabas yendo de un lado para otro, generalmente más perdido que un pato, y con la esperanza de poder probar durante escasos segundos un producto rodeado de centenares de otros profesionales.

Descontando el hecho de que por lo general, lo verdaderamente interesante se presenta de puertas para adentro, dejando solo las miguitas para los que no somos periodistas y/o no trabajamos en X compañía.

Así que ahí estaba yo, decidiendo entre si irme a Barcelona unos días para malvivir con la excusa de ver a unos cuantos amigos, o seguir la feria de la movilidad más importante del mundo vía móvil, sentado en una terracita con una cerveza en la mano.

Ya sabes por dónde me acabé decantando G.G.

El caso es que, como es normal cada vez que tomas una decisión, hay momentos de bajona. Y es que quizás desde la del 2016, en la que pudimos probar los primeros acercamientos realmente interesantes en realidad virtual y aumentada, no habíamos tenido un MWC tan interesante como éste.

Principalmente por dos temas que quería tratar en profundidad.

Vamos a ello.

La intrascendencia del 5G

Prácticamente todos los fabricantes han presentado un dispositivo con 5G. Algunos como Samsung apostando por sacar versiones 4G y 5G del mismo dispositivo, otros tirándose a la piscina por completo.

Esto es un movimiento totalmente entendible, recalco. A fin de cuentas hay mercados como el asiático que ya están desplegando redes 5G (o bueno, 4.5G más bien), y que llevan bombardeándonos tanto tiempo con las infinitas ventajas del 5G, que sería raro que no apareciera reflejado en el hadware de consumo masivo.

Pero quiero recalcar una cosa, para que luego nadie se llame a engaño: el 5G es una promesa de futuro. Y además, no le vamos a sacar apenas valor en lo que el grueso de usuarios de la calle espera obtener a cambio.

¿Qué trae de nuevo el 5G?

Hablamos de una nueva red de conectividad, y por ende, depende de lo que marque la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que son los encargados de regular todo lo que tenga que ver con redes.

Digo esto porque para entender qué ofrece(rá) el 5G creo que la mejor manera es revisar la recomendación M.2083 (EN/PDF) de la UIT, que marca tres escenarios de uso diferentes.

A saber:

  • Mayor ancho de banda: Ya te adelanto que este es el que más podría llegar a notar el usuario de a pie. La nueva red debe ser capaz de aguantar una densidad mayor de usuarios y un tráfico mucho mayor, adelantándose a la demanda cada vez más agresiva de contenido audiovisual, tanto en diferido como en directo/streaming. Se habla de llegar hasta picos de 20Gbps, pero vaya, que como siempre lo que llegaremos a ver nosotros quedará muy por debajo (se calcula que hablaremos de una velocidad de transferencia media no inferior a 100 Mbps, lo cual no está nada mal).
  • Enfocada a dispositivos inteligentes conectados: El segundo escenario está enfocado al Internet de las Cosas (IoT). A sabiendas de que cada vez tenemos a nuestro alrededor más dispositivos conectados, se hace necesario que la nueva infraestructura pueda albergar sin cortes o colapsos una cantidad exponencial de nuevos dispositivos. Dispositivos que, por regla general, ocupan canales, pero no requieren de un ancho de banda muy grande. Y todo esto con el menor gasto posible de energía, ya que de nuevo por las limitaciones de este tipo de dispositivos, la batería es un aspecto crítico a considerar.
  • Una latencia muy inferior: El último escenario de uso se centra en la necesidad de que la nueva red ofrezca una latencia (tiempo de pérdida entre peticiones) cercano a 1ms. ¿Para qué queremos esto? Pues de nuevo no está enfocado a lo que va a ver el usuario medio en sus consultas diarias, sino que tiene como objetivo asegurar aquellos escenarios en los que las peticiones deben ocurrir prácticamente en tiempo real. Y el mejor ejemplo lo tenemos en los coches conectados, donde el tener acceso a esas latencias tan bajas se vuelve crítico para la toma de decisión en situaciones que precisan acción inmediata, como puede ser un potencial accidente, un obstáculo que se acaba de poner delante del vehículo…

¿Por qué digo que el 5G es una promesa de futuro?

En España, y en líneas generales en la amplia mayoría de países desarrollados, el despliegue a gran escala del 5G empezará el año que viene.

Pero ojo, hablo de empezar a desplegarlo. Primero hay que llegar a un consenso en cada zona para liberar el espectro radioeléctrico que requiere esta nueva red, preparar la red (centralitas de operadoras y compañía) para que sean compatibles, y además, esto ir migrándolo del alto nivel al bajo, llegando por supuesto a los routers de casas y establecimientos.

Vaya, que tranquilamente estamos hablando de cinco o más años hasta que de verdad empecemos a considerar que el 5G está presente en nuestro día a día.

Y qué quieres que te diga, de aquí a cinco años seguramente ya habremos cambiado de móvil… unas cuantas veces.

El año pasado se hicieron algunas pruebas en Europa, pero hablamos de despliegues muy acotados (EN/Estocolmo, Tallin y Helsinki).

Creo que los juegos Olímpicos de Tokio serán la prueba de fuego definitiva de la conectividad 5G. Tanto Intel como NTT Docomo están trabajando a contrarreloj para que la ciudad nipona esté preparada a un año vista con la nueva arquitectura de red. Ya no solo para que los millones de turistas puedan compartir sus momentos en tiempo real, sino más bien para que todos los medios de comunicación internacionales que quieran/puedan, tengan la capacidad de retransmitir en directo a 8K. Además de, por supuesto, los controles de seguridad de los cuales ya hablé en la intranet de mecenas hace unos días.

El factor forma entra en escena nuevamente

Dejando de lado el tema de la red, hay otro punto que es en el que se han centrado la mayoría de medios, y que como es normal, afecta de forma más directa al usuario.

Prácticamente todos los fabricantes han presentado lo que para ellos debería ser el futuro de la movilidad, y que pasa, por la amplia mayoría, por ofrecer dispositivos híbridos entre un smartphone y una tablet.

LG V50 ThinQ

Tengo que empezar hablando de LG, que se ha separado del resto (bajo mi humilde opinión porque no son capaces de ofrecer algo aceptable con pantalla flexible) con el LG V50 ThinQ. Un smartphone tipo que incluye la «novedad» de poder incorporarle una pantalla auxiliar que permite utilizarlo como si de un libro se tratase.

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Samsung Galaxy Fold

Seguimos con Samsung, que ya apuesta directamente por una pantalla flexible en su Samsung Galaxy Fold, cuya principal diferenciación es que cerrado estaríamos ante una pantalla de 21:9 (ojo que las de 18:9 son ya consideradas por muchos como demasiado alargadas), que al abrir se quedaría por detrás, ya que en este caso la pantalla grande (de 4,2:3) está dentro del terminal, y que viene con la nada despreciable cantidad de 6 cámaras (una en la cubierta, dos frontales internas y tres traseras).

Un diseño que, sinceramente, no me parece el más adecuado, ya que doblado tiene un grosor de más del doble de lo que estamos acostumbrados.

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Huawei Mate X

El siguiente en discordia es Huawei, que presentó estos días el Huawei Mate X, el que hasta el momento me parece el diseño más acertado.

Cerrado estaríamos ante una pantalla de un phablet (formato todo-pantalla), o la posibilidad de utilizar la pantalla «trasera» como principal, teniendo en cuenta que en ésta hay un lateral fijo donde están todas las cámaras. Abierto tenemos una tablet con esa barra lateral para cogerlo, y cerrado parece tener un grosor hasta aceptable (la pantalla se cierra sobre esa pestaña lateral).

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Nubia Alpha

Aunque se sale un poco de la idea de este artículo, la propuesta en sí no me parece del todo mala.

Alpha presentó estos días un híbrido entre smartphone y smartwatch. Le veo poco futuro (las prestaciones son más bien humildes), pero en sí el formato puede ser una opción a futuro.

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¿Xiaomi Dual Flex?

Unos días antes se filtró casi de forma oficial (es difícil saber si realmente es una filtración o es algo que viene dado por la propia compañía como respuesta preventiva a la presentación que esperaba hacer Samsung al respecto) de otro móvil flexible que esta vez apuesta por una pantalla que se dobla en dos mitades, como si fuera un tríptico.

A falta de probarlo (y ver si esto es algo más que un prototipo) la idea mola bastante.

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Oppo

Los chicos de Oppo no han querido pasar la ocasión para dar a conocer que están trabajando, al igual que Xiaomi, en un terminal flexible.

Por Weibo (CH) su propio VP lo ha dado a conocer con cuatro imágenes, y realmente es lo único que se sabe. Ni nombre, ni precio, ni características, por lo que seguramente estemos ante un mero prototipo que no verá la luz al menos hasta dentro de unos cuantos meses.

Oppo

Power Max P8100S

Energizer (sí, la misma marca que las pilas, que tiene por detrás a la francesa Avenir Telecom) también se ha subido al carro de los móviles flexibles con este dispositivo, que cuenta con una pantalla frontal unida a una carcasa mediante una especie de acordeón de goma, y al igual que hiciera Samsung, con otra pantalla interior en formato 4:3.

Supongo que no llegará mucho más allá de ser un prototipo para que hablemos sobre ellos. Pero bueno, quería comentarlo por aquí.

TCL

TCL Communication, la compañía detrás de marcas como Alcatel y Blackberry, también ha mostrado en el MWC de estos días un par de prototipos: Uno en forma de concha y otro en formato libro.

De nuevo algo únicamente anecdótico. Hasta el año que viene no plantean que llegue al usuario de a pie.

TLC

Precio de prototipo, revolución con sentido

Con lo que me quedo de todas estas presentaciones es con el valor que realmente tienen en dos apartados:

  • El precio: La mayoría cuestan de 2.000 dólares para arriba, dejando claro que no estamos ante un smartphone dirigido al grueso de usuarios, sino más bien hacia un primer acercamiento a estas tecnologías. Quien quiera tener uno, lo hará pagando el sobrecoste esperable, y además debería tener en cuenta que son acercamientos. Es probable que algunos de ellos ni tan siquiera acaben siguiendo su estela en próximos años, y otros cambien radicalmente de forma en vista a que el mercado ha dado la razón a la competencia.
  • La interfaz: Más allá del diseño de hardware, me llama poderosísimamente la atención el trabajo que están haciendo todos estos fabricantes para adaptar la interfaz de Android a algo que tenga sentido en un dispositivo de este tipo. Lo comenté de hecho cuando Samsung presentó el prototipo hace unos meses, y habida cuenta de que la coreana estuvo trabajando con Google para, por ejemplo, ofrecer la posibilidad de consultar tres aplicaciones en la misma pantalla. Que ya no solo hablamos de recolocar los iconos y escalar las aplicaciones (en Android esto no es tan complicado a sabiendas de que los desarrolladores ya les toca diseñar teniendo en cuenta una muy amplia amalgama de tamaños de pantalla), sino cuestiones en principio triviales como que cuando le des la vuelta se active la pantalla de atrás, o que una aplicación que hemos abierto con el móvil en formato landscape se vuelva a abrir con el tamaño adecuado en el mismo estado al cambiar a formato tablet, escalando el contenido según proceda.

Que frente a la propuesta de estos últimos años (que si pantallas dobladas como las de Samsung, que si apostamos por un notch o por una isla para colocar la cámara en el frontal sin perder diagonal de pantalla), este cambio de paradigma en diseño de hardware y experiencia de usuario sí se me antoja interesante.

Algo que está aún en pañales, claro está. Pero que desde el esperable escepticismo que mi experiencia como analista me obliga a tener, sí le veo más sentido.

Veremos cómo evoluciona la cosa. Nos esperan un par de añitos la mar de interesantes en esto de la electrónica de consumo :).