derechos autor youtube

Creo que a nadie sorprenderemos cuando aseguramos que el sistema de derechos de autor global (no solo el que compete a las plataformas de streaming y visionado audiovisual) está anticuado, y lamentablemente en manos de un colectivo elitista que solo mira para sus intereses.

Por España estamos además a las puertas de una nueva ley (Ley Iceta (ES)) que pretende cargar no solo contra el generador de contenido, sino también contra la plataforma, de tal manera que esta se vea obligada a automatizar el proceso de bloqueo de contenido sin que un ser humano lo modere.

¿En qué se traduce esto?

Pues que gracias a esta ley, si al final entra en vigor, se podrá censurar cualquier directo o diferido de Youtube, Instagram o Twitch (por poner tres ejemplos de plataformas) SIN INTERMEDIACIÓN DE UN JUEZ. Simplemente porque alguna parte de ese contenido comparta huella con el contenido protegido por derechos de autor que aparezca en una base de datos automatizada.

Que al oír esto, y obviando el peligro que tiene que no haya juicios neutrales de por medio (aquí solo operarían algoritmos gestionados por empresas), quizás puedas pensar que no debería ser problemático el hecho de que se bloquee por defecto un contenido que utiliza un extracto de contenido previamente registrado.

El problema es que hecha le ley, hecha la trampa, y como ya se ha demostrado en múltiples ocasiones, el propio lobby audiovisual no tiene escrúpulos a la hora de registrar a su nombre incluso creaciones de terceros. Por supuesto, esto ante un juez acaba por resultar en demanda cerrada. Pero si no hay juez de por medio… pues se bloquea el contenido de un tercero (aunque sea dueño de esa creación), cuando no directamente se monetiza… a nombre del demandante.

Hace unos años, también en este querido país, vivimos espantados cómo salía adelante el canon AEDE. Otro despropósito creado por las grandes medios de comunicación que pretendía (ojo al dato) ya no solo beneficiarse del tráfico que Google News les daba GRATUITAMENTE a sus medios, sino además cobrar a Google por mostrar extractos y llevarles ese tráfico.

Y ya sabéis cómo acabó todo, ¿verdad?

Los grandes medios no solo no consiguieron imponer ese impuesto revolucionario a Google, sino que Google cerró el servicio en España, y todos (no solo los grandes medios) perdieron el tráfico que anteriormente Google les enviaba.

Que ya no solo salieron ellos perdiendo, sino todas las partes.

Pues actualmente estamos en la misma tesitura. Una Ley Iceta que recoge la ley europea (de nuevo, firmada por el lobby europeo de medios, y en España aprobada gracias al apoyo de PP, PSOE y Ciudadanos) pero además, y como por aquí somos más chulos que un ocho, añade la cláusula del contenido en directo, por ver si cuela.

Lo esperable, no obstante, es que esto último acabe por no salir. Pero el problema es que aunque Twitch se acabe librando, esta ley podría ser terrible para la libertad de prensa y opinión de cualquier generador de contenido patrio.

Un servidor incluído.

Y, por tanto, una mala noticia para cualquiera de nosotros (consumidores de contenido).

Un servidor también incluído.

Un caso reciente que me ha pasado a mi

Te voy a contar un secreto.

Hace unos días, de pronto, descubrí que una popular cadena de televisión con la que últimamente estoy colaborando bastante (colaboración gratuita, por supuesto) me había denunciado cuatro vídeos en mi canal de Youtube.

Cuando un medio de tanto poder te denuncia, Youtube directamente te bloquea los vídeos, que pasan a estar ocultos en tu canal.

En este caso, el bloqueo se debía a que la empresa matriz de este medio aseguraba tener los derechos de autoría de los vídeos que yo había subido.

¿Sabes lo más gracioso? Que esos vídeos eran de MIS INTERVENCIONES en el programa. Es decir, de yo mismo hablando en su cadena.

Consulté rápidamente con la abogada que tenemos en EliminamosContenido, que está para colmo especializada en derechos de autor, y como suponía, me dijo que no tenían derecho a hacerlo.

Si soy yo quien sale en el vídeo, y si no he firmado previamente ningún documento donde explícitamente ceda de forma exclusiva mi imagen al medio, siempre y cuando en la descripción del vídeo enlace al vídeo completo en su canal (cosa que siempre hago), tengo todo el derecho del mundo a compartirlo.

Más que nada porque soy yo el único propietario de mis derechos de autor. Salga hablando en mi canal de Youtube, o en un programa de televisión.

Por supuesto, al momento reclamé cada uno de los vídeos, y estuve cinco días esperando (tienen 30 días de margen para responder) a que la compañía se pronunciase. Cosa que, por razones obvias, ha acabado con las cuatro demandas quitadas.

La ley está de mi parte.

La cuestión es que el proceso de reclamación lleva tiempo y es complicado de hacer. Y de resolverse negativamente, pueden llegar hasta a cerrarme la cuenta.

Mientras tanto, además, esos vídeos no son visibles públicamente en mi canal. Y si monetizase los vídeos (cosa que no hago), supondría que durante estas semanas hasta la resolución, no generarían ningún tipo de ingresos.

Sin embargo, bloquearme el vídeo es algo que para la cadena es cuestión de un mero trámite unilateral (denuncian y listo). Sin intervención humana, e instantáneamente.

Que, por supuesto, tengo la suerte de no vivir de la publicación de mis vídeos. Si al final se hubieran salido con la suya, a lo sumo me jodería y punto. Pero ahora imagínate que éste fuera mi negocio principal.

De hecho, justo lo mismo que hace unos días le pasaba al Youtuber Mark Fitzpatrick.

Otro caso: el del canal de Youtube Totally Not Mark

Mark Fitzpatrick es la cara visible detrás del canal Totally Not Mark, centrado en la reseña de manga y anime, con más de medio millón de suscriptores.

Como contaba el propio Mark en uno de sus últimos vídeos:

“Hace dos noches, recibí un correo electrónico notificándome que quince de mis videos habían sido reclamados por derechos de autor y bloqueados por Toei Animation.

Una hora después, ese número se elevó a veintiocho. Y cuando me desperté esta mañana, había alcanzado un total de 150 videos que mi audiencia ya no puede ver y que ya no puedo monetizar”. 

Ten en cuenta que esos 150 vídeos son, literalmente, tres años del trabajo de su equipo.

Y lo mejor de todo es que en ninguno hay clips de Dragon Ball o One Piece (las obras registradas de Toei). Se trata de vídeos donde explican cómo dibujar, y que por tanto cuenta como contenido original.

De la noche a la mañana, el bueno de Mark se ha quedado sin modelo de negocio.

«Y como resultado, la principal fuente de ingresos de mi empresa ya no existe»

Un ejemplo más del peligro que tiene depender de una única plataforma para dar de comer a tu familia y pagar a tus empleados.

Y un aviso a navegantes del peligro que puede tener que leyes como la Ley Iceta acaben saliendo adelante, facilitando aún más este abuso de los grandes medios.

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