7 razones para darle el SÍ y 7 para darle el NO a Windows 10

windows10 si no

Lo comentaba de pasada en ese artículo de hace unos meses en los que hablaba de la ligera bajada de tráfico que había recibido al aplicar un SSL a esta página.

Llevo utilizando Windows10 desde que salió al mercado, y como expliqué en su día, creo que a nivel de usabilidad es el mejor Windows de la historia

Y que conste que he metido caña a Microsoft cuando había que metérsela. Como cuando nos sorprendieron con esa maldita interfaz metro de Windows 8, que en el papel era verdaderamente revolucionaria, y que en la práctica acabó por ser un completo despropósito.

Pues el caso es que desde entonces, he ido recibiendo alguna que otra alerta (generalmente por email) de lectores que intentan leerme desde algunos dispositivos un tanto desactualizados, y que debido a los requisitos de mi CA actual (Let’s Encrypt), les está mostrando que la página directamente no funciona.

Tengo constancia de que pasa en algunos navegadores por defecto (es decir, los que vienen de base) en ROMs antiguas de Android (CyanogenMod incluida, al parecer), de usuarios de Windows XP (sí, ese sistema operativo de hace 15 AÑAZOS), e incluso de algunos de Windows 8 preliminares, siempre desde Internet Explorer.

Por ello, me gustó mucho encontrarme con esta campaña (EN) que desde EaseUS Software están llevando a cabo para entender por qué demonios todavía hay un 38% de usuarios que se niegan a actualizar a versiones más modernas (por cierto, que solo por participar te regalan acceso a su herramienta EaseUS data recovery wizard (EN)).

Y dan varias razones tanto para el Sí como para el No que me gustaría analizar por separado.

7 razones por las que actualizar a Windows 10

  1. Velocidad: La carga del sistema operativo es, sin lugar a dudas, muchísimo más rápida. En el caso de mi portátil (que vino con Windows 8.1 y acabé por actualizarlo a Windows 10) la diferencia era de alrededor de 3 segundos, y eso considerando que hablamos de un i5 de quinta generación con SSD (vamos, que ya de por sí VUELA).
  2. El menú de inicio: El mayor logro de Windows 10 a mi forma de ver. Windows 8 era, como comenté, un despropósito en cuanto a implementación de esa interfaz metro. Pero la idea era buena, y estaba basada precisamente en los datos de uso de millones de usuarios. En Windows 8.1 hicieron lo que pudieron, adaptando el escritorio a como siempre debería haber sido, y manteniendo el dichoso menú de inicio, aunque en este caso con la vuelta de algunas funcionalidades del botón. Y en Windows 10 han conseguido encontrar el equilibrio, con un menú de Inicio más tradicional, pero con la filosofía de live tabs (ergo, con la implementación adecuada a los datos de uso del usuario) también disponible.
  3. Cortana: Sigo siendo muy escéptico a eso de hablarle al ordenador. El asistente de Microsoft es simpático (escucharla intentando imitar a Chiquito de la Calzada o contarte un chiste da para media risa), pero al menos para el uso que le doy, me hubiera bastado con un buscador inteligente. Eso sí, se han afinado muchísimo las búsquedas. Tanto como para que en mi día a día me abstraiga de buscar en carpetas y utilice Cortana (vía textual, ojo) para realizarlas. Algo que en OS X llevo años haciendo, por cierto :).
  4. Un navegador ¿mejor?: Los signos de interrogación van de mi parte :). Con Windows 10 llegó Edge, y aunque podemos considerarlo un paso adelante, y aunque sé que han cambiado todo (está hecho de cero), sigo sintiéndolo como un nuevo Internet Explorer, y me da que no soy el único. Que ojo, para muchas cosas (como la gestión de memoria) es de lejos de lo mejor que hay, pero el no contar (hasta ahora) con un sistema de actualización separado del sistema operativo es precisamente lo que ha hecho que muchos profesionales del sector se sigan espantando al oír mencionar su nombre. No porque la última versión no esté a la altura de las alternativas, sino porque lo que acabamos encontrándonos en el MundoRealTM es precisamente usuarios sufriendo versiones anticuadas del navegador, y por tanto, profundamente inseguras, cuando no con serios problemas de usabilidad, como he comentado al principio de este artículo (no ser compatible con certificadoras de SSL actuales, por ejemplo). Recalco. El problema no es ni de Edge, ni del último IE. El problema viene dado por todas las versiones de hace una década que siguen estando operativas.
  5. Seguridad: Ya dediqué un artículo al completo sobre esto, así que no me voy a explayar mucho más. En efecto, Windows 10 ofrece un sistema bastante más seguro que sus anteriores versiones. Security Boot, Device Guard, Microsoft Passport, Windows Hello y un largo etcétera.
  6. Snapping: ¿Sabe de lo que hablo cuando hablo de los escritorios que Linux lleva ofreciendo tranquilamente 12 años? Pues eso. Algo que debería haber llegado a Windows de forma nativa hace muchísimas versiones, y que a saber por qué, acaba de llegar con Windows 10. Y también me parece interesante señalar la adaptación “inteligente” de la interfaz según estemos en un entorno táctil o de escritorio (algo que cobra mayor sentido en un convertible) y la adaptación de pantallas a diferentes medidas simplemente con empujarlas hacia una esquina o un lado (otra de las funcionalidades que más utilizo en mi día a día, sobre todo ahora que tengo una pantalla externa ultrapanorámica).
  7. Universal Apps: Aunque todavía apenas tenemos ejemplos realmente útiles, estamos ante uno de los mayores cambios de arquitectura que ha sufrido la electrónica de consumo. Con Universal Apps y la filosofía One Microsoft podemos por primera vez hablar de una única plataforma, que engloba dispositivos móviles, dispositivos de escritorio, consolas y el resto de dispositivos conectados. Se acabó (o más bien, se acabará) eso de comprar un programa/juego en un dispositivo y tener que volver a comprarlo para disfrutarlo en una otro. Al menos, dentro del entorno Windows/XBox, y a falta que los demás (¡Hola Apple!, ¡Hola Sony!, ¿Hola Nintendo?) se animen a dar el paso.

7 razones por las que NO actualizar a Windows 10

  1. Menos almacenamiento: Windows 10 ocupa más espacio que las anteriores versiones, y para colmo, para instalarlo, se reserva una cantidad de gigas considerables (que luego hay que borrar a mano). El que una vez instalado mantenga la versión antigua (con todas las apps instaladas) en “windows.old”, y no avise al usuario de ello, es otro ejemplo de que Microsoft todavía tiene trabajo por delante.
  2. Privacidad: El que para un servidor es el Talón de Aquiles de Windows 10. Después de la instalación, además de meterte bastantes “apps morralla” que hay que quitar una a una, parte de una configuración inicial bastante intrusiva. Todo lo que buscamos es compartido con la nube de la compañía, supuestamente para mejorar a la hora de recomendarnos. Pero como todo en esta vida, tiene solución, y pasa por echarle un ojo a este tutorial que en su día preparé sobre cómo configurar la privacidad del SO.
  3. No hay downgrade: Pasado el mes de instalación de Windows 10, no hay posibilidad de volver atrás. Y creo que es una medida muy acertada, habida cuenta de los problemas de estabilidad y seguridad que tendría un downgrade (y que tiene en esencia cualquier downgrade en cualquier sistema operativo).
  4. Pérdida de datos: Hombre, es una actualización del sistema, y por tanto, como para cualquier otro gran cambio que vayamos a hacer, es recomendable primero hacer una copia de seguridad. No conozco a nadie que haya perdido archivos por hacer el cambio, pero podría ocurrir.
  5. No hay sistema de recuperación: Al menos no por defecto, que haberlo si haylo. Por otro lado, esto permite liberar bastante espacio de almacenamiento. Algo que no suele sobrar en entornos convertibles, así que ni fu ni fa.
  6. No se puede ejecutar desde un DVD: Otro ni fu ni fa. Hace años que no compro un dispositivo con lector DVD. Para algo se inventaron los USBs, digo yo.
  7. Compatibilidad: De nuevo, creo que es importante señalar las diferencias entre compatibilidad positiva y compatibilidad nociva. La primera permite que un programa se ejecute en diferentes versiones aceptadas de un sistema operativo. La segunda, que ha sido seña y sudor de Windows desde sus inicios, solo conlleva riesgos y brechas de seguridad al tener que hacer uso de librerías y estándares en desuso que utilizaban versiones ya sin soporte. Lo primero es aceptable. Lo segundo es un peligro para el usuario y para el resto de miembros de la cadena. Y parece que Windows 10 y Microsoft apuestan ahora por fin a tirar hacia el primer camino. Se acabó compatibilidad con software creado hace mil años a no ser que este se actualice. Dicho esto, mire que uso bastante software un tanto extraño y todavía no me he encontrado con ningún problema de compatibilidad.

No sé. Me gustaría saber qué opina.

¿Por qué ha decido (o no) actualizar a Windows 10? ¿Hay algún punto que me haya dejado sin tocar?