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Soy pesado con esto, pero no me importa repetirme: Si tu negocio depende de las decisiones de otra compañía, no es un negocio: eres un mero parásito del negocio de esa compañía.

La cuestión es que hoy en día lo fácil es apostar por plataformas de terceros para vender.

Es más rápido, ya que ellos se encargan de la visibilidad.

Pero a cambio nosotros perdemos el control de la experiencia de compra, y también de la información del consumidor. Somos meros usuarios de un negocio de terceros, que hoy lo mismo reparte muy equitativamente los porcentajes de beneficio (la táctica típica de crecimiento de un servicio online), pero que el día de mañana, cuando el crecimiento se estabilice y/o las cosas vengan mal dadas (es decir, dejen de inyectarles capital inversionista), irán reduciendo márgenes, y nuestro negocio dejará de ser rentable.

Esto mismo es lo que le ha pasado a un cliente reciente de CyberBrainers.

La tienda que dependía de forma absolutista de Wallapop

Hace un par de semanas nos llamaba un cliente preocupado porque Wallapop había bloqueado algunas de las cuentas que utilizaban para vender sus productos.

Al preguntarle sobre los motivos, me explicó que probablemente fuera la competencia, y al seguir hablando me di cuenta que el tipo de baneo que habían recibido era de tipo Hard, el más duro de levantar.

Tuvieran o no razón, la cuestión es que pasaron de la noche a la mañana de tener varias cuentas perfectamente operativas a estar casi todas cerradas.

Estuvimos investigando los motivos (poca información podíamos sacar, ya que si algo caracteriza a estos servicios es que una vez te bloquean, no hay información alguna más que el típico enlace a la política de uso y el aviso de que has incumplido algo de lo que trae ahí), y también estudiamos cómo podían seguir usando cuentas nuevas que bypasearan los controles del baneo.

Y en ese punto, probamos de todo:

  • Cambio de IPs.
  • Cambio de Macs.
  • Cambio de terminales.
  • Virtualización de sistemas operativos (para evitar tener el mismo identificador de fingerprinting).
  • Y, por supuesto, combinaciones de todo lo anterior.

El tema es que el baneo que habilita Wallapop es bastante avanzado (nos sorprendió bastante, la verdad), y con algunas cuentas directamente las bloqueaba al momento, mientras que otras seguían funcionando varias horas o días y luego se bloqueaban.

Lo más gracioso de todo es que nos dimos cuenta que si pagabas la versión PRO, casualmente, esa cuenta no la bloqueaban.

Un ejemplo más de que el negocio prima por encima de la supuesta seguridad y protección de sus usuarios…

Todo este trabajo, por un simple motivo.

Esta empresa vendía el 90% de todo su catálogo por esta plataforma.

Al banearles, la compañía había pasado a perder casi un 90% de las ventas online mensuales. Alrededor del 56% de las ventas globales, contando con las tiendas físicas que tenían.

El estado de ansiedad del equipo, como te habrás imaginado, era alto.

¿Qué alternativa tenemos para no depender de plataformas de terceros?

Apoyarse en plataformas de terceros, sobre todo cuando estás comenzando, es lo más normal del mundo.

Sin ir más lejos, estamos ahora trabajando con un hotel-boutique en México que abrió sus puertas este verano, y parte de la estrategia digital pasa por apostar por plataformas como Booking que les asegure un buen flujo de clientes.

Como decía, es relativamente sencillo, requiere de mucha menos inversión, y por tanto es el camino clásico que siguen muchas empresas en sus procesos de digitalización.

La cuestión es que también es pan para hoy, hambre para mañana, por eso siempre soy pesado con eso de que es necesario que en cualquier proyecto de presencia digital contemos como mínimo con un canal de venta/comunicación que sea de nuestro estricto control.

En el caso más habitual, hablamos de una página web instalada en un hosting comprado o alquilado por la propia empresa.

Un portal en el que podamos ofertar nuestro catálogo, y sepamos que sí o sí, indistintamente de los vaivenes que puedan sufrir las plataformas sociales y demás servicios de intermediación, seguirá siendo accesible y usable por el cliente EN LAS MISMAS CONDICIONES QUE CUANDO LO CREAMOS.

Por supuesto, el labrarse una presencia digital con una marca nueva lleva mucho más tiempo y trabajo que simplemente entrar en una plataforma de este tipo y empezar a vender. Habrá que hacer campañas de marketing, de SEO y probablemente también campañas publicitarias (SEM), así como diseñar embudos de venta que incentiven al usuario, que normalmente está en una de estas plataformas, a que haga la compra directamente en la web.

  • Con un incentivo económico directo.
  • Con campañas de afiliación más ventajosas que las que ofrezca la plataforma.
  • Con acuerdos con diferentes stakeholders que nos den mayor visibilidad.

Una inversión en tiempo y recursos que hará que el día de mañana no dependamos por completo de un tercero, con un canal propio donde no tendremos que compartir beneficios, y sobre todo, no estemos en clara desventaja si unilateralmente, esa plataforma, el día de mañana quiere cambiar el acuerdo que teníamos.

Este es el único camino a seguir para un negocio que queremos que perdure en el tiempo. Las plataformas vienen y van, pero una tienda colgada en Internet está ahí mientras nosotros sigamos administrándola.

Quédate con esto, y plantéate a día de hoy si tu negocio podría funcionar sin esa plataforma donde vendes tus productos o servicios… o no es un negocio.