review mac mini escritorio Apple Silicon

Si alguien me hubiera dicho a principios de año que el próximo ordenador que comprase no iba a ser un portátil, le hubiera dicho que estaba loco.

¿Qué sentido tiene para alguien que viaja bastante comprarse un ordenador de sobremesa?

¿Para jugar, quizás? Todavía te lo compro. Pero ¿juego tanto como para apostar por ello? No hace falta que me des una respuesta. Y más sabiendo que por casa tengo además de la Nintendo Switch, la Xbox Series X.

El caso es que después vino el COVID19, y como a todo el mundo, nos ha cambiado la vida… y la forma de pensar… una vez más.

Así que aquí estamos. A finales de un año y con un nuevo ordenador en casa. Mi primer ordenador de escritorio en más de una década, que se dice pronto.

Vamos a hablar de por qué el Mac Mini con Apple Silicon. Vamos a hablar de lo que supone Apple Silicon para el futuro de la industria de ordenadores (sean portátiles, sean de sobremesa). Y vamos a hablar de cómo ha sido el cambio de Windows a MacOS.

¡Empecemos!

detalle apple silicon mac mini

¿Por qué me he comprado un ordenador de escritorio a estas alturas?

Empecemos por el principio, y es que como decía, hace tiempo que un servidor antepone movilidad y pragmatismo a potencia.

Un portátil me permite trabajar con él donde quiera, mi despacho en Madrid incluido. Un ordenador de sobremesa, únicamente donde esté el ordenador, al depender de una pantalla externa (como la que ya utilizaba en mi despacho principal), un teclado y un ratón.

Antes de que salieran al mercado los nuevos chips de Apple para ordenadores ya expliqué lo que potencialmente suponía ese cambio no solo para Apple (que, por supuesto, conseguía controlar uno de los últimos baluartes de dependencia de externos que tenía), sino para la propia industria de ordenadores. Pero como hablaremos de esto más tarde, me voy a centrar en este punto en el apartado puramente de usuario.

Y es que una vez terminamos la keynote de Apple y pasaron los suficientes días como para que empezasen a surgir las primeras reseñas con productos cedidos por los de Cupertino a la prensa e influencers, se constató lo que ya todos suponíamos: estamos ante un cambio de arquitectura realmente increíble.

Los nuevos ordenadores con el chip Apple Silicon no solo son más eficientes a nivel de consumo energético (esto era esperable al pasar de arquitectura x86 a ARM), sino que para colmo, y para los usos habituales que hacemos los consumidores, son más rápidos.

Lo que supone, de facto, que tenemos entre manos un dispositivo con menor consumo y más «potente» para las tareas del día a día, pese a que la potencia bruta sea mucho menor que la que encontramos en los ordenadores Intel y AMD que han dominado el mercado estas últimas décadas.

Así que ahí estaba yo, con ganas de cambiar de ordenador, y justo delante tres productos realmente innovadores:

Los tres con el mismo chip Apple Silicon, y prácticamente (a excepción del Macbook Air más barato) con la misma GPU.

Los primeros días, como les comenté a los mecenas por el grupo privado de Telegram, me seducía sobre todo el MacBook Pro, eso sí, poniéndole 16GBs de RAM y 512GBs de SSD, lo que le subía el precio a unos 1.900€.

Y parecía la decisión correcta, si no fuese porque:

  • Mi actual portátil funciona la mar de bien: Es más, era hasta el momento mi ordenador principal. Y tan feliz, oye.
  • Suponía cambiar buena parte de los complementos que tengo en el despacho: Más que nada por esa manía de Apple de quitarle puertos a sus productos. El Pro viene únicamente con dos puertos USB tipo C, lo que quiere decir que sí o sí tenía que comprar un hub USB tipo C (el hub que utilizo es USB convencional) además de un soporte para mantenerlo cerrado en formato vertical (mi portátil, al ser convertible, no necesita de un soporte extra para quedarse así). Resumiendo: unos 100 euros más, con el añadido de que si en algún momento tenía que utilizar el otro portátil, tocaría quitar todos los cables y volver a conectarlos. Vamos, un jaleo.
  • Ahora como que viajar jodido: Este año me ha tocado como a la mayoría quedarme en casa. Por poder no he podido casi ni pisar mi casa de Asturias, ya no hablemos de convenciones y demás eventos corporativos. Esto último, por cierto, hasta lo agradezco (reconozco que soy un ermitaño), pero bajo este prisma, y a sabiendas de que en años venideros aunque encontremos cura para el bicho probablemente la vida no vuelva a ser como era antes, podría seguir utilizando mi portátil unos añitos más (mínimo debería darme dos o tres más sin problemas) para esos viajes ocasionales, y tirar ahora con el capricho de volverme a MacOS para el trabajo del día a día con un ordenador de sobremesa.

Todo esto me llevó a pensar que lo mismo, lo mismo, aquel Mac Mini que no había considerado como posible, fuera el caballo ganador.

El Mac Mini ofrece exactamente lo mismo que el MacBook Pro, solo que por razones obvias sin posibilidad de utilizarlo en cualquier lugar. Y a cambio, eso sí, la broma me salía a unos 700 euros menos, que se dice pronto, pudiendo de paso aprovechar la distribución de complementos que ya tengo en el despacho al contar con, además de esos dos USBs tipo C, con otros dos USBs tradicionales, HDMI y regleta de datos (lo que hacían 100 euros menos de gasto). Eso y que ganaría espacio, ya que las dimensiones del mini son, como su propio nombre indica, muy mínimas (menores en todo caso que el volumen total que ocupa el macbook aunque lo pusiera en vertical).

¿Quieres conocer cuáles son mis dispositivos de trabajo, viaje y juego?

Por aquí tienes un listado de todo aquello que utilizo en mi día a día, con los enlaces directos a la página de producto en Amazon.

Así que dicho y hecho.

Hice la compra a los cinco días de que se presentasen oficialmente, y puesto que quería una distribución de RAM y SSD específica (recordemos que en estos modelos la RAM viene soldada al propio chip, así que difícilmente podremos aumentarla en el futuro), el pedido debería haberme llegado al mes.

Afortunadamente, y como viene siendo habitual en Apple (me pasó lo mismo recientemente con el iPad) ha acabado tardando la mitad de tiempo.

Mac Mini Ordenador Sobremesa
Tras el primer día de uso, decidí cambiarlo de sitio a una esquina de la mesa, lo que me ha permitido ganar bastante más espacio

¿Qué impacto ha tenido que sea un ordenador ARM y no x86 en mi trabajo?

Ya te adelanto que sencilla y llanamente ninguna.

O mejor dicho, ninguna negativa, porque MacOS en estos procesadores va como un tiro.

Estamos probablemente ante el cambio de arquitectura mejor implementado de la historia.

Aún recuerdo la de quebraderos de cabeza que tuvimos que vivir cuando Apple cambio de PowerPC a Intel. Aplicaciones que no funcionaban, cuelgues del sistema…

En este caso todo, todito, todo, funciona como mínimo igual que funcionaría en un ordenador Intel/AMD. Y la mayor parte de los programas y acciones lo hacen más rápido.

Exista o no una aplicación ya oficialmente portada a ARM, ojo. Como ya expliqué en este artículo en el que hablábamos de qué funcionaría y qué no en estos ordenadores, si el desarrollador de la app aún no ha sacado una app compatible con ARM, Rosetta 2, que es una herramienta creada por Apple para este cometido, en el momento de la instalación se encarga de convertir las peticiones de x86 a ARM.

Eso quiere decir que a lo sumo tardará un poco más en instalar (unos segundos, no pienses que tarda mucho), pero el resultado es a efectos prácticos del día a día (cada vez que la abras) como si fuera una aplicación nativa.

Así que junta esto al paradigma de ARM, que frente a la pura potencia bruta del x86 apuesta por menor potencia pero con chips dedicados a las acciones más comunes del usuario, y tienes como resultado unos ordenadores que además de consumir poquísimo (algo que agradecemos en portátiles por el tema de la autonomía, pero también en escritorio teniendo en cuenta que seguramente esté encendido siempre), son más rápidos en tareas tan comunes como navegar por Internet, realizar búsquedas de documentos o editar imagen o vídeo.

Esto, sinceramente, es lo que más marca la diferencia.

Te puedo asegurar que las páginas web me cargan más rápido en el mac mini que lo que hacía en el portátil. Con el mismo navegador (Chrome), con la misma conexión a red.

Y fíjate que no hablo de Safari, que a costa de bloquear scripts es verdad que vuela. Hablo en las mismas condiciones, una página como PabloYgleisas.com, con mi cuenta metida (es decir, sin la carga de caché) se me abre en un segundo, mientras que en el ordenador con un i7 de octava generación y una NVidia Gforce (es decir, GPU dedicada) me tarda generalmente el doble.

Creo que nadie nos esperábamos que un cambio de arquitectura en su primera iteración pudiese salir tan bien. Lo esperable, de hecho, es que en los próximos meses o incluso años de transición hubiera errores puntuales, pero hoy en día MacOS con chip ARM para un uso normal es totalmente recomendable.

MacOS Big Sur silicon apple
Un pantallazo a mi escritorio de trabajo habitual

¿Y qué hay del cambio de Windows a MacOS?

Pues me ha llevado migrar todo mi entorno de trabajo literalmente una tarde.

Eso sí, con algunas consideraciones, y es que un servidor ya está habituado a utilizar MacOS (fue durante mucho tiempo mi sistema operativo principal), y que para cuando llegó el mac a casa, yo ya había hecho los deberes, convirtiendo mi disco duro externo de NTFS, un formato propiedad de Microsoft, a ExFAT para que fuera compatible con ambos sistemas operativos.

Llegó, desconecté mi portátil del hub de conexiones, cambié el cable micro-HDMI a HDMI, y conecté el Mac.

El teclado mecánico que tengo lo reconoció al momento. El ratón vertical tuve que conectarlo físicamente para una vez hecha la configuración inicial, poder buscarlo por bluetooth y conectarlo inalámbricamente.

Descubrí además que el Mac Mini es compatible con monitores con tasa de refresco de 100Hz, así que por fin puedo aprovechar un poco más el monitor ultrapanorámico curvo que me compré hace poco.

Cambié el movimiento del scroll «natural», que es como llama Apple al scroll al revés del sentido común :). Intercambié la tecla CMD (en mi teclado la tecla Windows) con Control, ya que para mí es más cómodo así, y listo.

A nivel de software, ten en cuenta, eso sí, que mi trabajo tampoco requiere de configuraciones específicas de hardware:

  • Programo: Sí, pero principalmente lenguajes web interpretados, es decir, que nada de compilar ni de suites de programación complejas. En Windows utilizaba Visual Code Studio, y ahora en mac he vuelto a Sublime Text.
  • Administro servidores: También, pero nuevamente todo a un nivel muy básico. Si necesito FTP tengo el Filezilla (el mismo que utilizaba en Windows), y si no SSH que puedo directamente por consola de comandos. El resto de acciones, sinceramente, las puedo hacer vía navegador web o a lo sumo conectándome por TeamViewer.
  • Diseño: Y para ello la suite de Adobe funciona perfectamente, pese que en el momento de escribir estas palabras algunas herramientas como PhotoShop no cuentan con todas las funcionalidades en la versión ARM. ¿Cuáles son? Pues ni idea. No he echado en falta absolutamente nada.
  • Escribo: Y como era de esperar, lo sigo haciendo exactamente igual. Chrome ya tiene versión nativa en ARM, y es mi centro de trabajo principal (aunque podría instalar apps como WhatsApp, Telegram, Trello, Patreon, Twitter, FB, lo cierto es que para mí es más cómodo gestionarlo todo desde el navegador). Y al pagar la suite de Office 365, no dependo de Pages, Keynote y Numbers y su compatibilidad así así con el resto del ecosistema de ofimática.

Me queda, aunque sea por tozudez, buscar una alternativa más sencilla a Premier (que lo podría utilizar también, ojo, pero es que me apetece cambiar) para editar vídeos. Por hacer streaming tengo el OBS, como en Windows, y para sincronizar archivos tengo Dropbox y Google Drive, como antes.

Es decir, que tras esa tarde configurando todo y descargando los programas, al día siguiente ya pude trabajar como lo haría con mi ordenador Windows, solo que en MacOS y con el Mac Mini por ahí escondido en una esquina.

Esto hace una década cuando hice el cambio de MacOS a Windows recuerdo que fue un sin vivir que me llevó varias semanas. Hoy en día, como puedes ver, es coser y cantar.

parte trasera mac mini
Puertos con los que cuenta el Mac Mini

Consideraciones finales si estás en una situación parecida

Todo esto para decirte que, si tienes miedo dar el paso por esas supuestas incompatibilidades, ya te puedes olvidar.

Hoy en día lo único que todavía está algo cojo es la virtualización de otros sistemas operativos. Si en tu día a día tienes que utilizar máquinas virtuales con Windows o Linux, estos nuevos Macs, al menos en el momento de escribir esta pieza (en unos meses otro gallo cantará), no son para ti. O te esperas, o apuestas por los mismos ordenadores pero con chip Intel, a sabiendas que en unos cuatro o cinco años quizás empieces a sufrir las consecuencias de estar utilizando una arquitectura abandonada por Apple.

Para el resto, sin ningún tipo de duda los recomendaría.

Son más baratos, son más rápidos (tanto en navegación como en procesado), y para colmo funcionan mejor gastando menos energía (el mac mini tiene tres veces menos de consumo de vatios que su alternativa Intel, y esto para un dispositivo que va a estar funcionando prácticamente siempre, es un ahorro de luz considerable a final de año). Y sin olvidarnos que ahora ya no solo tenemos acceso a todas las herramientas disponibles para MacOS, sino también a las disponibles para iPadOS e iOS. Que vaya, te puedes instalar las mismas apps que tienes en el iPhone y el iPad y trabajar con ellas. No todas funcionan a la perfección (recuerda que están diseñadas para una pantalla de esas dimensiones), pero por ahí tienes apps como la de Instagram o Twitter que funcionan exactamente igual que como lo harían en iPhone, y por tanto bastante mejor que lo que lo hacían en MacOS y Windows.

Es de ese tipo de revoluciones que pasan totalmente desapercibidas, y pese a todo, son las que mayor impacto tienen.

Es que más claro y en botella, agua.

Si como un servidor quieres un Mac barato de escritorio

Si quieres dar el paso a los macbook

Si vas a aprovechar la coletilla Pro

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