De segunda mano a reacondicionados y el producto como servicio

productos reacondicionados

Hace unos días estuve con una amiga acompañándola en esa titánica misión del primer mundo, a medio camino entre epopeya heroica y Apocalipsis personal, que es decidirse por la compra de un nuevo dispositivo.

Fuimos para ello a las oficinas de Info-Computer (ES), una empresa que yo conocía únicamente a nivel virtual (no tenía ni idea que también contaban con tienda en Madrid), y que se han especializado en eso de vender productos reacondicionados.

E iba, ingenuo de mí, con la predisposición de quitarle la idea de la mente. A fin de cuentas, un producto reacondicionado es un producto de segunda mano, ¿no? Y todos sabemos que los productos de segunda mano, en tecnología, son el diablo, ¿verdad?

Ains, cuánto me queda por aprender…

Así que ahí estaba yo, delante del comercial que, desde la pantalla del ordenador, iba mostrándole a mi compi las alternativas, y la mosca cojonera de turno poniéndole peros:

¿Y la duración de la batería? ¿Y el sistema operativo? ¿Y el ciclo de vida de los componentes?

El chico debió pisparse de que quien tenía delante o bien sabía un poco del tema, o bien era un “cuñao” de guión, así que en una de estas que se metía en el almacén para sacarnos algún producto, salió de paso con Miguel, uno de los fundadores de la compañía, que después de las presentaciones, estuvo a bien enseñarme las entrañas del taller (en la trastienda tienen tanto el almacén como la zona donde reacondicionan y arreglan los productos), respondiendo a todas mis preguntas, y de paso haciéndome ver cuán equivocado he vivido estos últimos años.

Tanto como para escribir esta pieza. Que uno no nace aprendido, y al igual que me gusta inflar el pecho cuando tengo razón, esta vez toca apuchinar y seguir con el ejemplo, que me da que no soy el único que hasta ahora pensaba así.

¿Qué demonios es un producto reacondicionado?

Por resumirlo al máximo. Un producto reacondicionado tiene más de producto nuevo que de segunda mano.

Hablamos de un dispositivo que se desmonta pieza por pieza, se vuelve a pintar (o se cambia las partes de la carcasa que así lo necesiten), se comprueba que los componentes electrónicos funcionan dentro de los límites esperables, se cambian aquellos que ya no los cumplen, y sale al mercado con su propio packaging (puedes verlo en las imágenes que adjunto) como un producto que en la mayoría de casos funciona mejor que lo que funcionaba cuando salió en su día de fábrica.

¿La razón?

Muy sencilla. Lo más probable es que en ese proceso de reacondicionamiento hayan tenido que cambiarle componentes críticos como la batería o la memoria RAM por otras más actuales. Y digo que esto es crítico porque precisamente uno de los elementos de un producto tecnológico que más sufre el paso del tiempo (y el uso) es la batería.

Sin ir más lejos, mi Lenovo Yoga 710 (ES), que tiene ya algo más de un añito, era capaz de aguantar las 8/10 horas de trabajo (es decir, navegación web, ofimática y algo de edición fotográfica/desarrollo) fuera de casa sin necesitar una carga. Actualmente si voy a pasar toda la jornada en las oficinas de algún cliente, o tengo pensado trabajar en itinerancia, ya no me atrevo a salir sin cargador, habida cuenta de que incluso hablando de un dispositivo que ha sido bien cuidado (mimo mucho mis productos, y más si son lo que me da de comer), en este casi año y medio habrá perdido alrededor de una/dos horas de autonomía.

Descontando que todos los productos reacondicionados (o al menos los que venden éstos) vienen con una copia actualizada de Windows 10, no con el sistema original del dispositivo, que según el caso podría ser Windows 7 o incluso alguna copia pirata. Y ya sabes lo importante que es tener el SO actualizado.

Además, y esto ya presuponiendo que encarguemos su montaje (con algunos modelos tienen dicha opción), podemos pedir diferentes configuraciones, al igual que ocurre cuando compramos al fabricante un dispositivo nuevo.

Vaya, que el trabajo de reacondicionar un producto se asemeja más al de un manufacturer que al de un vendedor de segunda mano.

Siguen, por supuesto, vendiendo este otro tipo de productos (de hecho ha sido su negocio principal hasta hace un par de años), pero se han especializado en los reacondicionados, y como le comentaba a Miguel, me parece el camino acertado.

productos renovados

Hablemos del pago por servicio en productos tecnológicos

Algunos dispositivos cuentan además con la posibilidad de acogerse a una suerte de Plan Renove (ES), que no es más que la materialización del pago por servicio en productos tecnológicos.

Como ya he explicado en más de una ocasión, estamos ante lo que probablemente acabe siendo el pan nuestro de cada día en cada vez más sectores (ES).

La idea ya no es tanto tener un dispositivo, sino a cambio de una especie de seguro, contar con un dispositivo un tiempo y luego cambiarlo por otro que iguale prestaciones, teniendo en cuenta el tiempo pasado y las necesidades del momento. De esta manera, siempre tendremos un dispositivo como mínimo a la altura de nuestras necesidades actuales.

Perdemos por tanto parte de las ventajas de la compra (el portátil, en este caso, no es realmente nuestro, sino que estamos pagando por poder utilizarlo) a cambio de obtener un beneficio que combate precisamente el mayor hándicap que tienen los productos tecnológicos: su ciclo de vida (siempre vamos a tener una herramienta actualizada tanto a nivel de software, obvio, como a nivel de hardware, que es lo que de verdad sale caro).

No son, de hecho, los únicos que están migrando su modelo de negocio hacia estos derroteros. Grandes multinacionales como Apple o Samsung ya ofrecen planes renove de sus buques insignia, y me gusta ver que aunque sea a bajo nivel, esta filosofía empieza a llegar también a los pequeños fabricantes.

El factor económico y medioambiental

Termino con dos puntos que deben ser tomados en cuenta a la hora de decidirse por un producto reacondicionado o por uno nuevo (comparar a estas alturas un reacondicionado con uno de segunda mano sería hacer trampas).

El primero es el factor económico.

Por ejemplo, la diferencia de precio entre la versión superior de mi portátil (el Lenovo Yoga 720) como producto reacondicionado (ES) y como producto nuevo (ES) es de 167 euros (teniendo en cuenta la oferta del 22% de Lenovo de estos días). Y hablamos de un producto de última generación.

Si nos vamos a dispositivos de generaciones pasadas la diferencia suele rondar entre los 200 y 300 euros. Por un producto que, recalco, ofrece una experiencia semejante.

El segundo es el factor medioambiental.

Producir un nuevo dispositivo es mucho más costoso (medioambientalmente hablando) que reacondicionarlo. Hablamos de dispositivos que suelen contener plomo, mercurio, berilio, cadmio, PCV y por supuesto retardantes. Elementos altamente tóxicos, tanto para el medio ambiente como para las personas.

Dándoles una nueva vida se reduce por tanto la huella ecológica de un sector falto precisamente de ello. Y esto aplica tanto al usuario de a pie (a fin de cuentas, estamos aportando nuestro pequeño granito de arena) como a nivel de toda la industria (una demanda inferior de nuevos productos, ergo menos impacto medioambiental).

Con qué quiero que te quedes

La conclusión con la que me quedo es que, se mire por donde se mire, ganamos todos:

  • Para las empresas como la de Miguel es una manera brillante de cambiar de modelo de negocio. De dar mayor valor a los productos que venden, separándose así de lo que en su día era su competencia y apuntando hacia un target que aunque más reducido, resulta mucho más rentable.
  • Para el usuario, por menos desembolso económico obtiene lo mismo, y en algunos casos, hasta más (componentes con tecnologías más actualizadas que las que traerían por defecto aquellos dispositivos).
  • Para la industria, y en general para toda la sociedad, reducimos la huella ecológica sensiblemente.

El único target que creo que se escapa a este escenario son aquellos que buscan ante todo el precio (un producto de segunda mano siempre va a ser más barato por la sencilla razón de que no ofrece ni de lejos lo mismo que uno reacondicionado), o necesitan (sea o no fundamentado, que ese es otro tema) tener lo último de lo último. Para que un producto sea reacondicionado primero tiene que haber sido utilizado, vendido y vuelta a manofacturarlo, lo que hace bastante difícil que nos encontremos modelos de dispositivos presentados el mismo año (que a veces ocurre, ojo, pero no es lo normal).

En fin, que sirva esto para todos aquellos que pensaban como un servidor hasta el momento.

Sobra decir que me se de una que tiene por casa un nuevo Lenovo reacondicionado, G.G.

Y quién sabe si el día de mañana, cuando me toque renovar el mío, apueste por uno reacondicionado o incluso rompa esa barrera cultural y absurda de que esto debe ser mío para siempre, y me decida por un plan renove.

Hace unos días te hubiera dicho que ni con un palo. hoy en día ya no lo tengo tan claro…

 

P.D.: Y por cierto, que esta semana con el Black Friday de por medio tienen ofertitas la mar de interesantes. Yo ya lo he dicho :).